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Por Sara Ruiz · 12 de Agosto de 2019

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El excandidato presidencial Sergio Fajardo dijo esta semana que la decisión de la Alianza Verde de avalar al liberal Aníbal Gaviria a la Gobernación es nefasta y contradictoria, algo llamativo porque la última gran victoria electoral de él y de Gaviria, hace ocho años, fue tras hacer campaña juntos. 

Además, después gobernaron manteniendo esa unión, que llamaron Alianza Medellín Antioquia AMA.

Por eso, las sonadas declaraciones de Fajardo que ponen leña a una pelea que ya venía creciendo parecen dejar atrás un capítulo entero de la historia política de Antioquia y muestran cómo cada elección es un cuento nuevo.

La alianza ganadora

Aunque ahora Fajardo dice que Gaviria es un político tradicional al que su partido aliado no debería avalar, cuando trabajaron juntos haciendo campaña y administrando en armonía, les fue bien a ellos, a Medellín y a Antioquia en general.

La alianza AMA nació cuando Fajardo y Gaviria ya había coincidido como gobernantes entre 2004 y 2007, el primero como alcalde de Medellín por Compromiso Ciudadano y el segundo como Gobernador del Partido Liberal, al que ha pertenecido su familia toda la vida.

Habían avanzando en esos caminos propios pues en 2010 Gaviria fue fórmula vicepresidencial liberal del exconsejero para el Posconflicto Rafael Pardo y Fajardo lo fue del hoy senador verde Antanas Mockus; y luego coincidieron como estudiantes en Estados Unidos.

Como favoritos en las encuestas para las elecciones locales en 2011, terminaron juntos.

Aunque ninguna de las doce fuentes que consultamos para esta historia pudo respondernos exactamente cómo surgió esa idea de juntarse, todas coincidieron en que su acuerdo fue programático, para esas elecciones e individual, no de sus partidos. 

(Hasta el cierre de esta historia no logramos conseguir las versiones de Fajardo y Gaviria, a quienes buscamos varias veces a través de mensajes y de sus equipos de trabajo).

“El proyecto de Aníbal estaba planteado desde la vida y el de Fajardo desde la educación. Ahí construimos un documento entre todos”, le dijo a La Silla Paisa Juan Camilo Quintero, quien fue secretario privado de la Alcaldía de Gaviria y de Productividad y Competitividad cuando fue Gobernador.

Quintero era el delegado principal de Gaviria para construir la Alianza AMA; su par era Santiago Londoño, quien terminaba su periodo en el Concejo de Medellín.

“En la primera reunión, Fajardo y Aníbal hablaron de temas básicos: lo primero es que era una alianza entre ellos dos, no del verde y el Liberal; segundo, que solo iba a ser programática; que no era simplemente juntarse para ganar”, nos contó Londoño.

En ese momento Medellín llevaba dos períodos de alcaldes fajardistas (a Fajardo lo había sucedido su amigo Alonso Salazar) y parte del objetivo de la alianza era garantizar la continuidad, como mantener la reducción en los homicidios,la inversión en planes de retorno de desplazados en el Oriente antioqueño y la atención a familias de escasos recursos con el programa ‘Medellín Solidaria’.

Esas banderas, más las que venían desde Fajardo como la creación de becas de EPM para educación superior y el programa de formación de niños de 0 a 5 años Buen Comienzo, las asumió Gaviria en campaña.

De hecho, Gaviria y Fajardo construyeron un programa conjunto con siete ejes como la legalidad y la transparencia en el ejercicio público, la participación ciudadana, la convivencia y la seguridad. Ese sería el derrotero para construir dos planes de desarrollo paralelos, con las mismas prioridades.

En el equipo que armó el programa estaba incluso el senador verde-fajardista Iván Marulanda, quien hace dos semanas renunció a la dirección nacional verde por el aval a Gaviria, y debido a eso prefirió no hablarnos para esta historia.

Una vez se cocinó la alianza, trabajaron juntos políticos tradicionales que hoy acompañan a Gaviria en la carrera para repetir Gobernación; y los paisas de la Ola verde y fajardistas en cabeza del excandidato presidencial.


Carlos Mario Montoya recuerda que cada vez que Fajardo visitaba un pueblo en esa campaña, los candidatos a alcaldías liberales y algunos conservadores lo acompañaban, y le hacían reuniones con sus equipos.

Mientras tanto, los de Compromiso Ciudadano repartían volantes con los rostros impresos de Fajardo y Gaviria en Medellín.

Igual hubo tensiones.

Las fuentes recuerdan especialmente la crisis cuando la concejal liberal de Medellín Aura Marleny Arcila quedó como coordinadora política de la campaña de Gaviria: el grupo al que pertenece, el de la Universidad de Medellín, le estaba haciendo campaña a la Gobernación a la ficha de Luis Alfredo Ramos y rival de Fajardo, Álvaro Vásquez.

Una fuente de las entrañas del fajardismo y otra del gavirismo coincidieron en que los de Fajardo estuvieron a punto de abandonar una sede política que compartían con los de Aníbal en Medellín, y disminuyeron sus salidas a los barrios a hacer campaña por Gaviria.

Entonces Montoya, quien era gerente de grupos poblacionales en esa campaña, pasó a Arcila de coordinadora a jefe de debate. Aunque se metió en líos con Gaviria por no tener su visto bueno, esa movida calmó los ánimos, y la campaña siguió adelante.

Por el lado de los gaviristas, se sentían juzgados por algunos miembros de Compromiso Ciudadano por venir de partidos. “Decían que era Fajardo quien le pondría los votos a Aníbal”, nos dijo Montoya.

Pese a esos desencuentros, la campaña funcionó: Gaviria sacó 239 mil votos (7 mil menos que ‘Fico’ Gutiérrez en 2015); y Fajardo 926 mil (106 mil más que Luis Pérez hace cuatro años).

Las grietas de AMA...

Buena parte de nuestras fuentes coincidieron en que, a rasgos generales, AMA funcionó durante el gobierno. 

“Era usual encontrarse a Sergio y a Aníbal en la terraza de la Alcaldía, conversando solos”, nos contó un exfuncionario de Gaviria que nos pidió no citarlo por ocupar un cargo directivo en el sector privado.

"Aníbal se ponía la meta de sentarse a hablar cada determinado tiempo con Fajardo", agregó. "EPM era un punto de encuentro entre ellos, también las 4G, las regalías por la minería en los municipios más inequitativos, la agenda social y el desplazamiento”, agregó.

Juntos se inventaron y pusieron plata para crear la EPS Savia Salud -que luego se convirtió en un chicharrón- e invirtieron en los túneles del Toyo, hacia Urabá; y de Oriente, hacia el aeropuerto de Rionegro.

Uno de los componentes más valiosos de la alianza, nos dijeron un fajardista y un gavirista por aparte, fue el diálogo fluido en torno a EPM e Hidroituango, algo que no pasa hoy en día con el alcalde Federico Gutiérrez y el gobernador Luis Pérez

“Las conversaciones se daban internas, se respetaban las diferencias, todo se discutía en un marco de gobierno corporativo”, nos dijo el exfuncionario Gavirista.

Gracias a ese diálogo, por ejemplo, crearon un fondo común para entregar becas de educación superior a 10 mil estudiantes de estratos bajos en todo el Departamento; coordinaron proyectos de vivienda para víctimas de desplazamiento forzado; y organizaron ferias anuales en las que rendían cuentas sobre la contratación pública.

Eso no quiere decir que no haya habido grietas, y desde el primer momento, heredadas de la desconfianza que se sentía desde la campaña.

“En la alcaldía de Aníbal había por lo menos tres personas de las entrañas de Fajardo; en la gobernación de Fajardo no había ni una sola fe las entrañas de Aníbal”, recuerda una fuente que trabajó en la Alcaldía durante los gobiernos de Fajardo, Salazar y Gaviria, y nos pidió no citarla porque aspira a un cargo.

Ese desequilibrio afianzaba, según seis fuentes de ambos lados, la percepción entre los aliados del liberal de que los fajardistas desconfiaban de ellos.

Las tres personas que estaban con Gaviria en la Alcaldía eran David Escobar, secretario privado de la Alcaldía de Fajardo, su gerente de campaña en 2010 y gerente de UNE en la de Alonso Salazar; Mauricio Faciolince, director para la prevención de desastres de Fajardo y del Área Metropolitana de Salazar; y Mauricio Mosquera, director de Comunicaciones de Fajardo y gerente de Telemedellín de Salazar.

En esa tensión, Escobar renunció a la dirección de Planeación municipal en el arranque del gobierno de Gaviria, pocos días antes de presentar ante el Concejo el Plan de Desarrollo que él jalonó.

Al golpe de esa salida, con razones que hasta hoy no conocemos, se sumó que en esos primeros meses también se fueron Faciolince, a quien Gaviria había elegido como su secretario de Gobierno, y Mosquera. 

De ahí en adelante empezaron a crecer los rumores de rifirrafes dentro de la alianza, y de molestia de los fajardistas porque luego de ocho años perdieron poder, como contó La Silla en esa época, y sintieron que no ocurría la continuidad a la que le habían apostado.

“El malestar de los fajardistas es en parte porque creyeron que habría continuidad, pero Aníbal llegó a gobernar con los suyos, y salieron muchos de Compromiso”, nos dijo una exfuncionaria de los tres gobiernos que nos pidió no citarla porque tiene aspiraciones políticas en este momento.

“A nosotros nos mandaban hojas de vida desde el despacho, algo que con Alonso Salazar no pasaba”, explica otra exfuncionaria de la Alcaldía para marcar los cambios que vivieron. “Pero no eran inamovibles, si a uno le parecía, podía no tenerlas en cuenta”.

Como en un espejo, a nivel departamental algunos diputados cercanos a Gaviria  y a sus amigos en el gabinete se quejaban porque no tenían la interlocución que esperaban con el gabinete de Fajardo.

“Al final, los funcionarios de Aníbal dejamos de ir a los eventos de los funcionarios de Fajardo”, nos dijo Montoya, quien fue el director del Área Metropolitana, la entidad que coordina lo medioambiental en todo el Valle de Aburrá, y que define el alcalde de Medellín.

Ese deterioro paulatino de la alianza marcó el terreno para que en las elecciones siguientes la cercanía quedará en el pasado.

...Hoy son pelea

Lo que comenzó a hacer polvo la alianza fue la campaña local para el 2015; la distancia creció con la campaña presidencial de 2018 y la cercanía de la casa Gaviria Correa al uribismo; y explotó con el respaldo de políticos luisperistas a la campaña de Aníbal.

  • En el 2015, fajardismo se la jugó por su exgerente de EPM Federico Restrepo a la Gobernación, y los liberales se fueron con Luis Pérez, el máximo rival político de Fajardo.

    Los fajardistas, por su lado, apoyaron inicialmente para la Alcaldía a Federico Gutiérrez, rival de Gaviria en 2011, mientras los que acompañaron a Gaviria se partieron entre otros candidatos como Gabriel Jaime Rico, la llave de Pérez, y el uribista Juan Carlos Vélez.

  • Tras la victoria de Pérez para reemplazar a Fajardo, llenando de críticas su administración, políticos amigos de Gaviria que habían impulsado a los dos tuvieron participación burocrática en la Gobernación:

    - El conservador Carlos Mario Montoya fue director de Planeación y luego secretario de Salud.

    - Jaime Alberto Garzón, exdiputado liberal, fue secretario de Agricultura.

    - Omar Hoyos, del grupo de Eugenio Prieto (quien creció en política con la casa Gaviria), es el gerente del Ferrocarril de Antioquia.

    - El exdiputado rojo Héctor Jaime Garro fue secretario de Salud durante el 2016.

  • En los años siguientes la casa Gaviria, que tenía como cabeza visible a la senadora liberal Sofía Gaviria mientras Aníbal se alejaba del debate político, se acercó al uribismo a través de su oposición a los Acuerdos de La Habana. En contraste, los fajardistas han sido permanentes defensores de ellos.

  • Para las elecciones presidenciales de 2018, Fajardo protagonizó la tercería de centro y Gaviria reapareció para respaldar a Iván Duque y hacerle contrapeso al fajardismo en Antioquia. Incluso fue parte de su comité de empalme y lo acompañó a una gira en Urabá, ya como Presidente.

Con esos antecedentes, la división actual es casi natural: el grueso de los que se mueven por Gaviria apoyaron a Pérez en 2015 y van más allá de los aliados más cercanos a Gaviria.

Por ejemplo, están los senadores Iván Agudelo, liberal; Germán Hoyos, de La U -quien estuvo con Fajardo en 2011, pero no con Gaviria-; y Juan Diego Gómez y Carlos Andrés Trujillo, conservadores.

Más vargaslleristas como el representante a la Cámara Mauricio Parodi y el exgerente de la Empresa de Vivienda de Antioquia Viva, Guillermo Palacio.

Por eso, todo indica que el antecedente de la disputa no es la alianza AMA sino la elección de 2015, en la que la clase política unida alrededor de Pérez derrotó al fajardismo y al uribismo. La diferencia es que esta vez su candidato no es una vieja némesis de Fajardo, sino un antiguo aliado.

Comentarios (1)

Kano

15 de Agosto

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Se reconoce a LSV que por lo menos esta vez investigó (con amigos de fajardo)...+ ver más

Se reconoce a LSV que por lo menos esta vez investigó (con amigos de fajardo) para tener una historia coherente. Pero sigue representando los intereses del candidato. Se habla de ruptura por no continuidad cuando fue por puestos que Agav no dio Fj, buenas relaciones por hidroituango cuando Fj vendio el derecho de decision de la gobernaciona a alcaldía.

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