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Por Sara Lopera · 20 de Noviembre de 2019

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Para el paro nacional de mañana el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, le apuesta a que la ciudad que gobierna se mantenga en orden, con el comercio abierto y el transporte público funcionando. Lograrlo no solo ayudaría a su imagen, pues tiene como bandera la mano dura en seguridad y sonó como Ministro de Defensa de Iván Duque, sino que podría ser clave para definir las conclusiones de la movilización.

Eso porque parece improbable que la ciudad no sienta el paro: aunque Medellín es una de los lugares donde el uribismo más logra movilizar y los sectores de izquierda no son tan visibles, a las movilizaciones de mañana se han sumado sectores que no suelen participar activamente en otras protestas, y las elecciones de hace tres semanas mostraron que fuerzas contrarias al uribismo pueden incluso ganar la alcaldía.

Además, el anuncio de la creación de un grupo civil antidisturbios por parte del abogado de ultraderecha Jaime Restrepo ‘El Patriota’ y las medidas anticipadas de la Policía, han caldeado más el ambiente, lo que puede llevar a que el paro tome más fuerza.

El cargamontón paisa del 21N

Al inicio de la semana, cerca de 30 voceros de sectores sociales y políticos distintos dieron una rueda de prensa en la Asamblea Departamental haciendo pública su participación en el paro nacional. 

Aunque en primera fila estaban representantes de las organizaciones más visibles dando sus declaraciones, como lo son la Central Obrera de Trabajadores CUT, la asociación de profesores Adida, y los estudiantes de Acrees y Unees (que protagonizaron el paro estudiantil del 2018), luego se sumaron otras voces.

Por ejemplo, en representación del sector artístico, habló Deminson Valoyes, ‘el Vecino’, un rapero chocoano que llegó a Medellín como desplazado hace más de diez años y quien compuso la canción Noviembre 21, que promueve el paro. 

Estuvieron representantes de los partidos Farc, Verde y el Polo; de movimientos antimilitaristas, feministas, ambientalistas y canábicos. También un vocero de los taxistas y líderes sociales de la Mesa de Derechos Humanos de Antioquia, de la Federación Mixta de Pensionados de Antioquia y de asociaciones campesinas del Oriente antioqueño.

Aparte de quienes aparecen en la rueda de prensa, otros actores con influencia en la ciudad están convocando por su cuenta, como las ONG Corporación Región y Viva la Ciudadanía, que existen hace 30 años en Medellín y por su recorrido y trayectoria tienen eco.

Eso es llamativo porque esas organizaciones suelen participar activamente de movilizaciones en temas de paz y conflicto -como la del 2016 luego de que ganó el No en el Plebiscito, o la de defensa de líderes del 26 de julio de este año- pero no en las que protestan directamente contra el Gobierno, como la de mañana.

También se han montado al bus colectivos barriales artísticos y culturales de San Javier (comuna 13), Aranjuez (comuna 4) y el corregimiento de San Antonio de Prado; y artistas paisas más influyentes como los raperos Alcolirykoz (75 mil seguidores en Facebook) la están promoviendo por redes. 

Incluso el sector estudiantil, que es uno de los que más gente le pone a la movilización, se amplió porque, aparte de que se unieron grupos de universidades privadas como Eafit, esta vez uno de los puntos de salida será ese campus.

También están jugados el movimiento de mujeres Estamos Listas, y los dos concejales de la cuerda del alcalde electo Daniel Quintero, que son el líder estudiantil Alex Flórez y el exsecretario de Inclusión Social Luis Bernardo Vélez.

Hasta el movimiento de Sergio Fajardo, Compromiso Ciudadano, saldrá mañana.

Los fajardistas están difundiendo por redes los mensajes en que Fajardo expone sus razones para marchar, con el hashtag #SePuede; y el senador verde de su cuerda, Iván Marulanda, está haciéndolo con guiños a su jefe para la Presidencia.

Al final, es una alianza variopinta e incluso más amplia que la que se dio hace menos de un mes para elegir a Daniel Quintero como alcalde; de hecho, el futuro alcalde anunció anoche que se une a la marcha.

Esa convergencia entre tantos sectores que no se suelen juntar en una protesta, sumada al ambiente caldeado de todo el país (y el reflejo de América Latina) que ha generado temor y prevención por redes sociales, tienen al alcalde ‘Fico’, junto a la Fuerza Pública, listo para evitar que la ciudad se le salga de control.

La estrategia de ‘Fico’: pie de fuerza grande y decreto presidencial en mano

Desde inicio de semana, el Alcalde ha dicho en varias ruedas de prensa que le va a dar garantías a todos los ciudadanos que quieran salir a marchar, pero sin ocultar su desacuerdo por el paro, con un discurso que tiene los mismos elementos del de Duque.

Luego de que salió el decreto presidencial que faculta a los alcaldes a tomar medidas más radicales como el toque de queda, dijo que no pensaba anticiparse, “yo aspiro y mi convencimiento es que tengamos unas marchas que sean pacíficas (...) Amanecerá y veremos”. 

Pese a ese parte de tranquilidad que quiere dar, también ha concentrado su discurso en la presencia de violentos en las marchas y en la necesidad de reaccionar ante ellos y proteger los bienes públicos y privados. 

“Vamos a evitar que los violentos se infiltren, la ciudad tiene nueve grupos radicales que han venido cada vez saliendo en las marchas”, dijo en una rueda de prensa el martes en la mañana, “No vamos a tolerar ni a permitir vandalismo ni violencia”.

También ha invitado a la gente a que no paralice sus actividades comerciales. 

“Que el país no pare, porque entonces, dónde vamos a terminar, seguir generando caos es el espacio perfecto para esos violentos”, dijo el lunes temprano en otra rueda de prensa. 

Ese mismo día dijo que “no podemos parar el país, es muy importante entender los impactos económicos que esto genera”.

Para intentar que eso suceda, la marcha de mañana estará acompañada por dos mil policías, el doble de los que suelen utilizar para cubrir este tipo de eventos en la ciudad, según nos contó el comandante de la Policía Metropolitana, general Eliécer Camacho Jiménez. 

El aumento de policías se debe, más que todo, al refuerzo de uniformados en todas las estaciones del Metro y lugares de comercio como centros comerciales cercanos a las rutas de movilización. 

“Hay mucha información o desinformación sobre intenciones de afectación al sistema de transporte, a los edificios gubernamentales, y tenemos que concentrar todos nuestros esfuerzos en evitar que eso se cometa”, nos dijo Camacho. 

Esa prevención la ocasionó varias alertas la semana pasada que dispararon la atención de la Alcaldía y la Policía, y arrancó por el Metro, una de las instituciones intocables de la ciudad.

El miércoles pasado, Gutiérrez anunció por Twitter la captura de un joven que escribió la fecha del paro en un vagón de un tren, algo que pasó justo después de la difusión del video en que un supuesto encapuchado invitaba a atentar contra en Transmilenio y el Metro.

Causó revuelo en redes sociales porque en Medellín hay un arraigo muy fuerte a la ‘cultura Metro’, que hace que la gente no suela rayarlo, vender cosas, sentarse en el suelo de las estaciones, o comer en ellas; pero también por hablar de captura, y no de retención.

Eso, más el anuncio de ‘El Patriota’, o el trino falso del uribista José Félix Lafaurie sobre un ritual satánico en la ciudad pre-paro, empezaron a generar miedo alrededor de la protesta.

Esas alertas se concretaron en acciones de la Policía ayer: allanó el apartamento de un integrante de los movimientos estudiantiles de la Universidad Nacional y evacuó una de las principales estaciones del metro por la maleta que un hombre abandonó allí y generó sospechas que no trascendieron. 

También empezó a hacer requisas preventivas en los alrededores de las estaciones del Metro, y a abordar a los usuarios para pedirles que denuncien cualquier anormalidad que encuentren por estos días en la plataforma.

Con esas medidas, hicieron más de 30 comparendos alrededor de las estaciones y detuvieron a dos personas, entre ellas un joven de 20 años al que le encontraron en la maleta, según la Policía, una máscara, propaganda alusiva a la marcha y granadas de gas detonadas. 

“Nuestra obligación es planear sobre toda esa información que llega, así digan que estamos exagerando o desestimando, tenemos que buscar una medida para que la gente no se sienta desprotegida”, dijo el general Camacho frente a las medidas anticipadas y las del día de la marcha que están tomando. 

Desde hoy en la mañana empezaron a circular videos por redes sociales donde se ven cientos de motos de la Policía patrullando diferentes puntos de la ciudad. Son exactamente 600 uniformados los que ya están en la calle; según el general Camacho eso es porque "Estamos aprovechando el personal que nos llegó y el dispositivo para fortalecer la seguridad". 

Para mañana, además de los policías y el Esmad, también instalarán dos Puestos de Mando Unificado (PMU) en los que las autoridades locales y nacionales, bajo Fico y Duque, estarán vigilando la ciudad a través de cámaras. 

Desde allí el Alcalde, con decreto presidencial en mano y su postura de cero tolerancia a manifestaciones violentas, podría solicitar refuerzos del Ejército o imponer el toque de queda, si lo considera necesario. 

Así se definirá el tamaño de la mano dura de ‘Fico’ en el cierre de su gobierno, en una ciudad que votó contra su candidato a la Alcaldía y contra el del partido de Duque. Y también se jugará hasta dónde el paro de los sindicatos se convirtió en una marcha variopinta que puede convocar miles de personas incluso en la ciudad en que Álvaro Uribe se hizo en política.

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