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Por Sara Lopera · 29 de Septiembre de 2019

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“Queremos generar un precedente, y para eso necesitamos un relato ganador”, nos dijo Marta Restrepo, feminista, jefa de debate de la campaña y una de las fundadoras de Estamos Listas, el movimiento político de Medellín conformado por 2.200 mujeres que se avaló con 31 mil firmas para lanzarse al Concejo en estas elecciones. 

Ese relato ganador consiste en lograr por lo menos 50 mil votos que les permitan tener dos de las 21 curules del Concejo. Una tarea difícil, porque más del 50 por ciento de los habilitados para votar en la ciudad no lo hacen, porque hay otras dos listas por firmas inscritas y 12 más de partidos políticos. 

Hace cuatro años se inscribieron 14 listas y apenas ocho consiguieron curules; solo dos de esas las encabezaban mujeres: Daniela Maturana, del movimiento fiquista Creemos, y la polista Luz María Múnera, quien fue la última que logró entrar con 23 mil votos que sacó su partido. 

Sin embargo, Estamos Listas tiene la ventaja de ser la única lista cerrada con más de dos mil personas haciendo campaña por un solo logo: el de la búha que aparecerá en el tarjetón. 

Además, es la única que se creó en el país con el propósito de defender la participación política de las mujeres, lo que les ha dado visibilidad en medios.

Y su campaña tiene una estratégica financiación que, aunque costosa, no tiene endeudada a ninguna de las candidatas.

Muchas hormigas cargando hojas

Aunque las firmas es el fenómeno que se puso de moda de estas elecciones y, como contamos, le ha servido más a los partidos que a los ciudadanos, el caso de Estamos Listas es distinto. 

Su movimiento se creó desde finales del 2017, “luego de la plebitusa”, nos contó Piedad Toro, otra de sus fundadoras y gerente de la campaña, refiriéndose al momento en el que ganó el No en el plebiscito del 2016, cuando Medellín fue una de las ciudades donde más se marcó el resultado. 

Desde entonces, un grupo pequeño de mujeres empezó a organizarse para participar en las elecciones de este año, desmarcándose de los partidos y sin sentar una posición de izquierda ni derecha. 

Como son tantas y con posiciones políticas diversas, crearon un manifiesto de siete puntos en el que todas coincidieran. 

En este defienden los derechos de la mujer, el derecho a la vida y a una ciudad sostenible, saludable y segura que erradique la desigualdad; también se comprometen a generar acciones para erradicar la violencia de género y para reducir y redistribuir el trabajo no remunerado realizado por mujeres; y promover cambios en la educación sexual en escuelas y mecanismos de cuidado y protección de los niños. 

Luego, a través de elecciones internas con las más de dos mil integrantes, eligieron una lista de 12 candidatas y 6 candidatos (para curarse en salud con la cuota de género). 

Decidieron que fuera cerrada y que ninguna de las que se postulara hubiese sido candidata o vocera de ningún partido o movimiento político en las elecciones legislativas de 2018 o regionales de 2015. 

Cuando empezaron a consolidarse, a inicios de 2018, sus reuniones no superaban las 20 personas. 

La estrategia inicial fue que cada una le pasara la bola a otras cinco mujeres más. “No queríamos hacer convocatorias públicas, sino que empezáramos a difundirlo entre nuestros círculos de confianza”, nos contó Toro.  

Así los siguieron llamando: círculos de confianza. Hoy son 38, compuestos entre 40 y 100 mujeres cada uno, con una líder que se encarga de difundir información interna como los eventos de campaña y de recolección de fondos.

Esos círculos tienen la tarea de conseguir 25 mil votos para asegurar que por lo menos llegue al Concejo la abogada y docente Dora Saldarriaga, cabeza de lista. Para ello, cada una debe conseguir alrededor de 15 votos. 

A esos votos le hacen seguimiento a través de un diario electoral, donde cada una anota el nombre de sus posibles electores, su cédula y el lugar de votación, al estilo de las campañas políticas más estructuradas.

“Eso nos permite tener una cuenta más precisa de los votos que podemos conseguir y saber donde ubicar a nuestros testigos electorales”, nos explicó Lina Zapata, periodista que llegó de trabajar en diferentes medios de Bogotá y hace parte del equipo de comunicaciones.

Aunque la mayoría son nuevas en el mundo de la política, algunas se mueven en círculos académicos, culturales y artísticos, lo que les facilita esa tarea. 

Es el caso de Ana Vahos y Laura Restrepo ‘Felisa’, cantautoras paisas reconocidas en la ciudad, quienes dan conciertos en pro del movimiento. 

En general se están concentrando en conquistar a las que van a votar por primera vez, las que no les gusta votar y las que votan en blanco.

La Medellín social y activista se viste de mujer

Quizás uno de los capitales políticos más fuertes que tiene Estamos Listas es que muchas de ellas vienen de trabajar en organizaciones, ONG y movimientos cívicos, por lo que tienen cancha y cercanía con sectores comunitarios y barriales. 

Es el caso de Marta Villa, la directora de Corporación Región, que ha liderado investigaciones importantes de ciudad como Medellín ¡Basta ya!. Ella hace parte de uno de los círculos, aunque no es una líder visible del movimiento y su participación es a título propio. 

Otro ejemplo es la gerente Toro, quien también es la presidenta de Primavera, una corporación que existe hace 30 años y que trabaja con población en situación de prostitución y víctimas de abuso sexual. 

O la número tres de la lista, Ana Teresa Vélez, una trabajadora social que lleva 15 años trabajando en la Escuela Nacional Sindical.

Pese a que ninguna milita a nombre de sus organizaciones, pertenecer a ellas le da a Estamos Listas la ventaja de que las conozcan más.

También tienen hombres aliados. Por ejemplo Giovanni Celis, uno de los seis candidatos que incluyeron para cumplir con la cuota de género y exsecretario de Desarrollo Social de Alonso Salazar, que ayudó a fundar a Compromiso Ciudadano y militó allí por diez años. 

“Luego de 2010 que me lancé a la Cámara por la ASI, me decepcioné de los partidos y de su manera arbitraria de tomar decisiones. Por eso me volví un promotor del voto en blanco todos estos años hasta que conocí Estamos Listas”, nos contó Celis, quien es médico y activista en temas de nuevas masculinidades.

La otra estrategia que tienen para alcanzar los votos que necesitan está en las redes sociales y en la calle.

Una campaña que cuesta, pero no endeuda

A la fecha, Estamos Listas se ha gastado alrededor de 140 millones de pesos, incluyendo toda la inversión inicial en eventos y reuniones, la recolección de firmas de este año y los gastos de campaña.

Eso es más de lo que se han gastado otros alternativos haciendo campaña, incluso candidatos a la Alcaldía como el polista Víctor Correa, que no supera los 30 millones de pesos.

Independientes y Todos Juntos, las otras dos listas que se inscribieron por firmas al Concejo para acompañar a sus candidatos a la Alcaldía, Daniel Quintero y Juan David Valderrama respectivamente, tampoco han invertido tanto. 

Para Todos Juntos, Valderrama ha destinado del fondo de su campaña 8 millones de pesos -de los 222 que se ha gastado- en volantes, camisas y vallas. Del resto se debe encargar cada uno de los aspirantes. 

Igual pasa con Quintero quien, según fuentes de su equipo, se ha gastado 175 millones y 38 los aportó a la campaña de la lista. El exsecretario de Inclusión Social de ‘Fico’ Gutiérrez, Luis Bernardo Vélez, quien la encabeza, se ha gastado 25 millones de pesos solo en la suya. 

En los tres casos, los recursos vienen casi siempre del bolsillo de los mismos candidatos y préstamos que hacen a nombre propio esperando cubrirlos luego con reposición de votos. 

Pero Estamos Listas determinó desde el inicio que ninguna de las candidatas se endeudaría para hacer campaña, y que ellas como movimiento cubrirían los gastos.

Por ejemplo, al inicio de la recolección de firmas hicieron un fondo con el aporte de 20 mil pesos que les pidieron a las 2.200 integrantes. De allí sacaron cinco millones de pesos para cubrir el costo de las 45 mil firmas que entregaron en Registraduría.

Su sede es una casa ubicada en una de las calles más transcurridas del centro de la ciudad (La Playa con la Avenida Oriental), que alquilaron por cinco meses por 30 millones de pesos, y con 15 millones mensuales le pagan el salario a ocho mujeres que se encargan de las comunicaciones y la estrategia de campaña.

Una fuente importante de ingresos viene de la venta de pañoletas, que lleva impresa la búha que aparecerá en el tarjetón y que las representa. La producción se amplió a vasos, camisetas, manillas y llaveros. 

También implementaron la estrategia del microcrédito solidario, con el que esperan que 75 personas les preste de a un millón de pesos, con el compromiso de pagarles -sin intereses- con la reposición de votos. A la fecha ya 55 personas se le midieron. 

Reciben donaciones entre 5 mil y 5 millones de pesos. “Pero no recibimos de ningún empresario ni gremio económico, no queremos sentirnos comprometidas con nadie”, nos explicó la gerente Toro. 

La plata también sale de préstamos que hacen las integrantes del movimiento y que van pagando sobre la marcha con eventos que hacen en la sede, como fiestas, exposiciones, bingos y actividades con las que hacen campaña y recogen fondos a la vez. 

Tienen varias estrategias para moverse. 

Todos los martes programan en su casa ‘Un café con las candidatas’, para que ellas hablen de sus propuestas. Dos días a la semana salen a parques principales, calles y puntos estratégicos de la ciudad a invitar a la gente a votar; y los sábados hacen recorridos de todo un día en zonas completas, ya estuvieron en la nororiental y en la noroccidental. 

Todo eso, sumado a la aparición en medios nacionales e internacionales, y la invitación que les han hecho organizaciones latinoamericanas que defienden la participación política de las mujeres como Ocupa Política en Brasil, les da un empujón más en estas elecciones.

Si logran ese relato ganador del que habla la jefa de debate Restrepo, y logran poner por lo menos una concejal el 27 de octubre, esa idea de marcar un hito nacional y de participar en unas próximas elecciones nacionales puede coger más fuerza.

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