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Por Sara Lopera · 06 de Marzo de 2019

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La coalición del alcalde liberal de Pereira, Juan Pablo Gallo, y el senador conservador Juan Samy Merheg para las elecciones de octubre, que muchos daban por hecha, ya no se ve tan clara.

La intención de ser precandidata a la Gobernación de Juliana Enciso, esposa del cuestionado por parapolítica Habib Merheg, hermano de Samy, fracturó más al Partido Conservador; mientras que César Gaviria, súper poderoso de Risaralda y director nacional del Partido Liberal, no quiere juntarse con Merheg.

Así las cosas, son más las fuerzas políticas que se suman por el ‘todos contra Samy’, dejándole más posibles aliados a los uribistas para octubre.

El regreso del gamonal y su esposa

El jueves pasado, Francisco Valencia, uno de los tres precandidatos godos a la Gobernación y el que contaba con la bendición del senador Merheg, renunció a buscar el aval y anunció que se va por firmas.

Valencia le dijo a La Silla Paisa que tomó la decisión porque muchos se lo estaban pidiendo, por las tensiones internas del Partido y por el cambio de las reglas del juego que coincidieron con la llegada de Enciso.

A mediados de enero, los tres precandidatos cantados -Álvaro Arias, Diego Naranjo y Valencia- acordaron con el representante Juan Carlos Rivera, presidente del directorio departamental, escoger al candidato con una encuesta a finales de marzo.

Ese acuerdo se cayó porque el Partido decidió extender el plazo de inscripción hasta el 30 de abril en todo el país y porque la esposa de Habib empezó a visitar municipios y a hacer reuniones políticas.

Enciso, que fue diputada de Risaralda en 2007 por el partido extinto de Habib, Colombia Viva, renunció a su curul en 2010 para viajar al Líbano, a donde escapó su esposo luego de dejar su curul al Senado en medio de sus investigaciones por parapolítica.

Merheg y Enciso estuvieron por fuera del país ocho años y volvieron por la intención de Habib de someterse a la JEP -todavía no lo han aceptado- y con la idea de lanzar a Enciso a la Gobernación, cuando la familia está debilitada por los escándalos de corrupción que protagonizan aliados suyos, como hemos contado.

Aunque Enciso no ha hecho oficial su candidatura, el representante Rivera ya la dio por hecho.

En la única entrevista que ha dado hasta ahora, al diario local El Expreso, aceptó que el partido se está desbaratando: “no vine a dividir, pero si mi nombre sirve para unir, acepto ser candidata".

Pero generó inquietudes porque criticó la encuesta. Según ella, “fractura el partido y lo va a dividir más y le da la oportunidad a otros actores de otros partidos de intervenir”.

Esa posición no le gustó a Valencia, que cuenta que después de esas declaraciones le preguntó a las directivas del partido si la encuesta seguiría en pie. “No recibí ninguna respuesta que me generara confianza de que iba a tener garantías”, cuenta el ahora aspirante por firmas.

Según un conservador de base, esa salida y la entrada de Enciso dejan confundidas a las bases, porque no entiende qué quiere hacer el partido.

Frente a eso, hay dos hipótesis en las que coincidieron esa fuente de las bases conservadoras, un dirigente de La U y otro del Centro Democrático.

Una es que Valencia, al no ver asegurado el respaldo de Samy Merheg, prefiere irse por firmas; la otra es que sea una estrategia del Senador y su hermano para medir quién tiene más fuerza entre Valencia y Enciso.

En todo caso, la llegada de la exdiputada no solo le afectó a Valencia.

Naranjo, el precandidato conservador más cercano al gobernador Sigifredo Salazar -fue su secretario de Desarrollo Agropecuario y le hizo campaña- también está molesto. Dice que el Partido “no respetó la palabra” y que “hay un silencio profundo por parte de las directivas”.

Por eso está preparando un comunicado que quiere sacar esta semana para pedirle respuestas claras al Partido, según le dijo a La Silla.

Todos esos hechos, además de evidenciar las rupturas y la mala comunicación que tiene hoy el partido, están generando que los conservadores de base, y los que no están con Merheg, piensen en otras opciones para octubre.

Por ejemplo, según el senador uribista Alejandro Corrales, consideran futuras alianzas con las bases conservadoras de la cuerda de la vicepresidenta Marta Lucía Ramírez que le hicieron campaña a Iván Duque el año pasado.

Corrales le dijo a La Silla que también se les podría sumar el Nuevo Conservatismo, movimiento que creó el año pasado el exgobernador Víctor Manuel Tamayo y que le hace oposición a Merheg.

La renuncia de Valencia, quien fue gerente de la campaña de Salazar a la vez que estaba en un comité de campaña de Gallo, y tiene de gerente de campaña al exsecretario de Infraestructura del alcalde, Mauricio Restrepo, enreda más el panorama de la alianza entre los conservadores y los liberales.

Eso porque él podía ser el engranaje de una alianza que pareció concretarse a finales del año pasado en una reunión del directorio conservador con Valencia y el gallista Carlos Maya, quien renunció a la secretaría de Hacienda de Pereira para suceder a su jefe por su movimiento, “el equipo del Cambio”.

Sumado a eso, César Gaviria, presidente del Partido Liberal, no quiere repetir alianza con Merheg.

Los liberales también se alejan de Merheg

Hasta hace unas semanas estaba clara la alianza godo-liberal que montó al poder a Gallo y Salazar hace cuatro años, y que destronó al exsenador inhabilitado Carlos Enrique Soto. Pero ahora juegan en contra varias cosas.

Primero, los líos internos de los conservadores.

“(La alianza) dependerá de que ellos organicen la casa por dentro y que el Partido Liberal acepte su candidato”, dijo Maya a La Silla Paisa. Aseguró que el grupo de Gallo no está casado con los conservadores y buscarán la mejor alianza para mantener la Alcaldía.

Segundo, Gaviria ha manifestado en privado que no quiere aliarse con Merheg por los ruidos de corrupción que lo rodean, según supo La Silla por una fuente muy cercana al expresidente y que conoce sus movidas políticas.

A eso se suma que en el tablero liberal apareció otra ficha: Leonardo Huerta, que es más académico que político y aunque viene de trabajar como asesor en Bogotá en la Auditoría General y el Ministerio de Trabajo, también daba clases en siete universidades del país.

El año pasado Huerta le hizo campaña al Senado a Carlos Humberto Isaza, el candidato de Gaviria, y aunque no es su ungido porque el expresidente no le ha dado el visto bueno a él ni a Maya, mostró que la alianza con Merheg no es inevitable.

“De quedar con el aval liberal nunca haría alianzas con Merheg”, le dijo a La Silla, “la alianza entre Merheg y Gallo es personal, y es lo que no nos ha permitido avanzar en otras mejores”. Que serían, según dice, con el Centro Democrático.

En la baraja liberal también está el diputado Mario Marín, del grupo político del representante Diego Patiño; pero cada vez cobra menos fuerza en Pereira por ruidos del pasado: su hija Diana fue pareja del jefe paramilitar ‘Macaco’, y éste respaldó a Mario cuando quiso ser alcalde de Dosquebradas en 2011.

Aunque no han definido cómo elegirán su candidato a la Alcaldía, la directriz de Gaviria va a ser clave.

“La alianza que mejor pinta será la que eligió a Iván Duque en Risaralda: el Mira, el Centro Democrático, las bases conservadoras de Marta Lucía Ramírez y posiblemente el Partido Liberal unido”, aseguró le dijo a La Silla un dirigente uribista que no quiere salir con nombre propio hasta que el partido escoja su candidato.

Con el partido Liberal dándole la espalda a Merheg, se termina de completar el cargamontón en contra del Senador, que en octubre podría terminar fuera del trono al que se montó en 2015.

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