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Por Sara Ruiz · 11 de Junio de 2018

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Iván Duque y Álvaro Uribe se despidieron de la plaza pública en su tierra más fértil.

Iván Duque escogió cerrar campaña en Armenia, Pereira y Manizales, las capitales en que fue el segundo, pero de los departamentos en que ganó de sobra. Uribe cerró por su lado en tres municipios del Valle de Aburrá.

El candidato llenó plazas en las tres ciudades, y les prometió a todas reforzar el turismo y el emprendimiento cafetero, terminar las carreteras que conectan a la región con el Pacífico e impulsar el Aeropuerto del Café.

Como habíamos contado, Duque salió a la calle a moverse al estilo de Fajardo en la recta final de la contienda. Y como lo hizo en el Eje y en Bogotá -donde la tiene más dura contra Petro, que tuvo la segunda votación en la primera vuelta después de Fajardo- repartió volantes, pegó microperforados e incluso, en su despedida de campaña en Medellín, hizo una caminata por el Centro, se montó al Metro y llenó el Parque de Berrío en un evento organizado por algunos fajardistas disidentes que se le adhirieron para segunda.

Esa es la estrategia para alcanzar los votos del candidato de la Coalición Colombia en Manizales, por ejemplo, donde Duque sacó 60 mil votos y Fajardo 100 mil. La meta es morder hasta igualarlo en segunda.

Con eso, y con la elección del Eje para cerrar, Duque espera alcanzar los dos millones de votos en Antioquia y pasar los 500 mil en los tres departamentos del Eje, según nos dijeron de la campaña. Es decir, casi un tercio de lo que sacó en la primera vuelta y más de la mitad de los votos de Fajardo a nivel nacional.

Así, el candidato de la derecha haría realidad los pronósticos de las encuestadoras: la última de Invamer dice que la intención de voto en la región cafetera (Antioquia, Caldas, Risaralda y Quindío) es del 75 por ciento, mientras que la de Petro -que también cogió la calle para quitar el miedo- no pasa del 19. Mientras tanto, su mentor cerró campaña a su manera.

Uribe también cerró su campaña

El expresidente, que ha tomado distancia de su pupilo durante los últimos meses y que incluso el 27 de mayo en la noche dio la directriz desde su finca en Rionegro de no dar declaraciones sino “replicar el mensaje de Iván”, no se quedó quieto y cerró campaña, cual candidato, por su lado. Escogió tres municipios del Valle de Aburrá: Girardota, Itagüí y Envigado.

En esos tres municipios el uribismo ya tiene equipos de maquinaria de otros colores montados en el caballo, como las bases de la U de Juan Felipe Lemos en Girardota, el único congresista ce Cambio Radical, José Ignacio Mesa, y el barón azul de Itagüí, Carlos Andrés Trujillo. Aunque no fueron los que le armaron la gira, convocaron y ayudaron a llenar las plazas.

Junto con seguidores del Mira en todo el Valle de Aburrá, esos grupos con en Centro Democrático le hicieron caravana con buses, camionetas y chivas desde el norte hasta el sur, y remataron en Envigado, el municipio donde todos los candidatos presidenciales, menos Gustavo Petro y Humberto De La Calle, aterrizaron antes de la primera vuelta.

Este último es el municipio consentido del Senador, según nos dijeron por aparte el jefe del directorio del Partido en Envigado, Jhonny Vélez y el representante ‘paolo’ Juan Espinal, porque es el que más votos le pone en el Valle de Aburrá de acuerdo con su potencial electoral.

Por ejemplo, para legislativas, Envigado le puso al Centro Democrático el 46 por ciento de los votos, cuatro puntos más de los que le puso Medellín y 17 más que Bello, que es la segunda ciudad con más potencial electoral del Valle de Aburrá. En la primera vuelta del 2014, Óscar Iván Zuluaga ganó en Envigado con el 40 por ciento de los votos, lo mismo que Medellín; y en el plebiscito, por ejemplo, el No de Envigado sacó el 64 por ciento de los votos, mientras que en Medellín sacó el 62, o en Bello el 63.

Además, en ese municipio el uribismo tiene tal fuerza consolidada que todos sus concejales se están moviendo por Duque para el domingo. Incluso, las bases liberales de la Alcaldía y algunos contratistas de Espacio Público estuvieron en el evento vigilando, pero también “apoyando”, según nos confirmó Vélez y uno de esos contratistas de uniforme.

Con una exposición programática de su candidato, punto por punto, tema por tema, casi calcada en las tres tarimas y rodeado en tarima de concejales y congresistas uribistas, azules, rojos, vargaslleristas y cristianos, Uribe se aseguró de que su tierra tenga suficiente miedo de Venezuela (pues también habló de Chávez y el riesgo de caer en el comunismo) no pierda los ánimos para el domingo.

Por partida doble, con el uribismo de siempre y el nuevo que representa Duque, la derecha termina de brillar el trono de la región cafetera, donde el domingo sabe que se va a sentar.

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