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Por Sara Ruiz | Marcela Becerra · 27 de Junio de 2018

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A diferencia del resto del país, en que las zonas que concentran los estratos 0, 1 y 2 en las principales ciudades le ayudaron a la izquierda a coger ventaja para las próximas elecciones locales, en Medellín el voto popular se inclinó más que todo a la derecha.

Aunque desde la primera vuelta la ciudad entera se había pintado de azul, el aumento de votos por  Iván Duque sobre los de Petro fue el más alto de la ciudad en seis de las siete comunas populares de Medellín, con más del 7 por ciento de diferencia, y más de tres puntos por encima del promedio municipal.

El 70 por ciento de los votos de las comunas Popular, Santa Cruz, Manrique, Robledo, Doce de Octubre, Villahermosa y San Javier (que según datos de la última encuesta de calidad de vida de Medellín su estrato predominante es el 2) fueron para Iván Duque en segunda vuelta. Mientras que Petro se llevó una tajada del 22 por ciento. 

Con ese marcador, el uribismo deja terreno abonado en los sectores populares para ganar locales en 2019.

En Popular y Santa Cruz -las comunas con mayor inseguridad alimentaria según el Plan Alimentario 2016-2028 de la Alcaldía, y donde más hogares viven con menos de un salario mínimo, según Medellín Cómo Vamos- la ventaja de la derecha sobre la izquierda en las urnas fue la más alta de la ciudad, con el 9 y el 10 por ciento.

En esas comunas Petro tenía más espacio para recortar, porque el 45 por ciento de los votos habían quedado “sueltos”, porque en primera habían sido por otros candidatos o en blanco.

A su vez, mientras que en toda la ciudad salió menos gente a votar, en seis de esas siete comunas populares es donde menos bajó la participación, y cinco de ellas -Popular, Manrique, Santa Cruz, Villahermosa y San Javier- el decrecimiento en la participación estuvo por debajo del promedio de la ciudad, que fue del 2 por ciento.

Eso puede explicarse, si comparamos los resultados de los sectores populares con los de los de las comunas del sur de la ciudad -que son las mismas donde ganó el uribismo con más contundencia en primera vuelta y que son las de estratos más altos- mucha gente salió de vacaciones, según nos explicaron líderes del Centro Democrático de Laureles y El Poblado, donde Duque barrió en ambas vueltas. En cambio, el fervor anti Venezuela se agudizó en el norte de la ciudad, según nos dijeron cuatro ediles de Popular, Manrique y Robledo.

El crecimiento del uribismo en general lo explica el hecho de que en primera vuelta Sergio Fajardo logró más del 30 por ciento de los votos en Popular, Manrique, Santa Cruz, Doce de Octubre y Robledo (6 de las 7 comunas populares de Medellín) y esa votación se mudó para donde Duque.

Como nos lo explicó Yerson González, habitante de Popular y miembro de movimientos juveniles de la zona nororiental, “Fajardo tenía mucha votación, pero la gente decía que aquí, por Petro, jamás”.

Por ejemplo, el grupo Compromiso Popular, un movimiento de jóvenes de varios partidos tradicionales en la comuna 1, estuvo con Fajardo en primera vuelta y en segunda le hicieron campaña a Duque porque la izquierda les daba miedo, según nos dijo uno de sus integrantes, el edil de Cambio Radical, Diego Herrera.

González y Herrera coincidieron con Humberto Olaya, edil de La U en Manrique, en que lo que llaman la propaganda de los medios en contra del candidato de izquierda hizo que la gente saliera a votar por miedo a que convirtiera a Colombia en Venezuela y contra él por haber sido guerrillero.

En San Javier, según nos explicó Anderson Duque, un edil del uribismo que está en Junta de Acción Comunal hace 14 años (desde su adolescencia), Duque creció más porque la gente está agradecida con Uribe, pues sacó a las milicias guerrilleras de la zona. 

“Después de la Operación Orión la gente siente más seguridad y presencia del Estado”, nos dijo Duque. Esa sensación también explica que hace cuatro años allí el más votado a la Alcaldía haya sido Juan Carlos Vélez, el candidato uribista, y que, según le dijeron a La Silla dos personas de colectivos de derechos humanos de la comuna, algunos movimientos de mujeres víctimas estuvieron en la campaña del Centro Democrático.

A pesar de esa tendencia general, Petro también creció principalmente en tres comunas del Nororiente de la ciudad, de las cuales solo una, Robledo, es popular.

En Robledo, una de las comunas en las que mejor le fue a Fajardo (con el 35 por ciento de la votación), el petrismo estuvo moviéndose más para segunda vuelta, de casa en casa, por los barrios de estratos 1 y 2, según le contó a La Silla el edil uribista Juan David Buitrago, y eso puede explciar que buena parte de ellos se fueran a la izquierda.

Lo mismo ocurrió en Aranjuez y Castilla, comunas principalmente de clase media, donde el petrismo tuvo más espacio gracias a los votos que quedaron libres en la primera vuelta (el 42 y el 46 por ciento del total de la votación, respectivamente), porque, por ejemplo, le explicó a La Silla la edil de La U Fanny Rocha, de Castilla, en la zona hay muchos estudiantes de la Universidad de Antioquia y varios movimientos juveniles y defensores de derechos humanos que se estuvieron moviendo por Petro, así como líderes liberales que hicieron hasta tres “tomas” en ka comuna, le dijo a La Silla Jhoban Rendón, el edil más votado de Castilla, que le hizo campaña a Petro en segunda.

En esas zonas los candidatos progresistas para Alcaldía y Concejo, que hasta ahora no son tan visibles dentro del sonajero 2019 como los uribistas, tienen más opción de conquistar votos, gracias al espacio en que Petro logró recortar de primera a segunda, llegando a más del 25 por ciento de los votos totales o más.

Las comunas en las que más subió el voto en blanco, como todo el sector occidental de la ciudad, son las mismas -a excepción de Laureles y La América- en las que más quedaron más votos “sueltos”, donde, para el caso de Buenos Aires, Castilla, Doce de Octubre, Fajardo tuvo más del 30 por ciento de los votos en primera vuelta.

Ese voto en blanco es una semilla del grupo de electores inconformes que el próximo año no se irán por el lado uribista, ni por las opciones que presente el progresismo a nivel local. Es decir, es el voto que el fajardismo, como segunda fuerza en la ciudad, querrá cosechar. 

Por lo pronto, el voto popular será uribista.

Para ver la base de datos que armamos para esta historia, haga clic aquí.

Comentarios (1)

lomagrande

30 de Junio

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Allí la necesidad y la pobreza de la gente hizo efecto los recursos para la c...+ ver más

Allí la necesidad y la pobreza de la gente hizo efecto los recursos para la compra de votos y eso es lo que quieren que suceda en el resto del país, llevarlo a la pobreza para aprovecharse de las necesidades y comprar barato el voto, Pablo Escobar invirtió más, pero éstos últimos se volvieron miserables pagando el votico y sacan pecho dizque llevan la delantera...corruptos descarados.

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