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Por Sara Ruiz | Sara Lopera · 24 de Agosto de 2018

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Esta semana el presidente Iván Duque recibió la primera visita oficial del Alcalde de Medellín y viajó por primera vez como Presidente a Antioquia, uno de sus bastiones en votación, donde visitó Urabá y se reunió con empresarios, fuerza pública, alcaldes, líderes y víctimas.

Esos primeros acercamientos del nuevo Presidente con el departamento dejan claro que sus prioridades para este son darle duro a los ilegales y cumplir con las megaobras que le prometió a Federico Gutiérrez y a los empresarios en campaña.

'Fico', el alcalde al que le copia

El miércoles Gutiérrez estuvo en la Casa de Nariño con Duque, sus ministros de Transporte, Ángela Orozco, y Defensa, Guillermo Botero, y con la Alta Consejera para las Regiones, Karen Abudinen. Les pidió un empujón a los proyectos insignia que tiene para Medellín: los golpes a los “bandidos” y las obras para la movilidad.

Gutiérrez fue el primer alcalde del país en hacerle una visita oficial al Presidente, lo cual es un mensaje de que ambos están alineados en su proyecto político y, como lo dijo el Presidente al final de la reunión, es su “buen amigo” y “esta visita es un compromiso generacional, hacemos parte de una generación de gobernantes que quiere gobernar con todos y para todos”. 

El mensaje de priorizar la seguridad lo reforzó el hecho de que el único ministro que estuvo en la rueda de prensa al final de la reunión fue Botero. Más porque él estuvo el fin de semana pasado en Medellín recordando la apuesta del Gobierno de perseguir con más intensidad a los ilegales en la ciudad, en el marco del plan de choque “el que la hace, la paga”, que propuso el Gobierno para lograr resultados en sus primeros cien días en todo el país.

Duque, además, dio muestras de sintonía concreta con ‘Fico’. Por ejemplo, lo elogió cuando aseguró, en las declaraciones de socialización de la reunión, que va “seguir apoyando la lucha valiente que el Alcalde ha dado contra la criminalidad”, y mostró su apoyo a decisiones simbólicas del Alcalde cuando anunció que el Ministerio de Defensa ayudará a demoler el edificio Mónaco, donde vivió Pablo Escobar sus últimos años de vida criminal.

La idea, que es de ‘Fico’ y para la cual se había conseguido ya el respaldo de la Policía y del gobierno Santos, es convertirlo en un parque y un monumento a las víctimas. Sin embargo, no dijo nada de la petición de Gutiérrez de extraditar a los miembros de la ‘Oficina’, que se han convertido en las caras de la lucha del alcalde contra los ilegales.

Sí dijo que va a apoyar los “proyectos para transformar la cara de Medellín” y reafirmó su compromiso en transferir las dos obras simbólicas de Gutiérrez en ese tema, el cable Picacho y el Tranvía de la 80. Además, se comprometió a impulsar la instalación de buses eléctricos, otra meta del Plan de Desarrollo de Gutiérrez que no ha sido tan visible hasta ahora.

También le metió su impronta de la economía naranja, pues anunció que va a apoyar el Distrito Creativo de Medellín, una iniciativa de varias empresas y la caja de compensación familiar Comfama, para transformar el barrio Perpetuo Socorro, en el centro, en una zona para emprendedores de las industrias culturales y creativas.

Con esas palabras, el presidente dejó claro que está alineado con el Alcalde en sus propuestas que, además de prioritarias para su Plan de Desarrollo, son su principal capital político. Lo cual no sorprende porque ambos representan esa línea uribista moderna.

 

Tres mensajes en Urabá

La primera visita de Duque a Antioquia no fue a Medellín sino a Urabá.

Eso es un gesto simbólico en su apuesta por la seguridad y la infraestructura porque, además de que esa región es el bastión del Clan del Golfo, allí se concentran proyectos claves para la competitividad de la región, pues es la única salida al mar del departamento.

Su visita tuvo tres mensajes.

El primero es que quiere enfrentar las amenazas a líderes sociales, como dejó claro en la segunda Mesa de Protección a la Vida que organiza la Procuraduría General, que fue en Apartadó (la primera fue el 22 de junio, en Santander de Quilichao, Cauca, y Duque no fue).

En el foro Duque firmó un pacto por la protección de líderes sociales y defensores de derechos humanos, y escuchó aparte a un grupo de reclamantes de tierras de Urabá que le pidieron garantizar la seguridad y acelerar las investigaciones y la devolución de tierras. Allí el presidente y se comprometió a montar una mesa interinstitucional para fortalecer los procesos de restitución.

Sin embargo, algunos de los asistentes quedaron con sinsabores.

Dos miembros de las Mesas de Víctimas le dijeron a La Silla por aparte que no pudieron entrar al encuentro porque no estaban en la lista. Otros líderes no asistieron porque al tiempo estaba en Apartadó una delegación de la JEP que se reunió con 30 organizaciones de víctimas para contarles cómo presentar informes a la Sala de Reconocimiento de Verdad.

Además, un reclamante de tierras y una víctima de la masacre de La Chinita que sí estuvieron le dijeron a La Silla por aparte que Duque no les puso la atención que esperaban.

“La gente le habló mucho de restitución de tierras, pero el tema lo evade”, nos dijo la segunda, que nos pidió no mencionarla por seguridad. “Pero nos mostró su plan “el que la hace la paga”, y se comprometió a combatir la criminalidad desde todos esos frentes. Eso, si se cumple, nos tranquiliza”, añadió.

Eso último se alinea con su segundo mensaje: el de su apuesta por seguridad.

Se reunió a puerta cerrada con la Fuerza Pública, y salió en rueda de prensa a ratificar su esfuerzo por cumplir su plan “el que la hace la paga” y desmantelar el Clan del Golfo con la Operación Agamenón 2.

 

 

— Iván Duque (@IvanDuque) 24 de agosto de 2018

El tercer mensaje vino con la reunión, también privada, con 22 empresarios bananeros, comerciantes y ganaderos de la región, y es el el espaldarazo a los proyectos que le plantearon en campaña.

Con ellos resaltó los compromisos que había adquirido en campaña, reforzó su apuesta por la seguridad y acordó con ellos impulsar la economía naranja, lo que les dejó la sensación de interés por la región y sincronía con sus intereses, según le dijeron aparte a La Silla Juan Camilo Restrepo, presidente de la Asociación de Bananeros de Colombia, Augura, y el exalcalde de Medellín Aníbal Gaviria, quien estuvo como invitado al encuentro.

La mayoría de promesas tienen que ver con sus dos primeros mensajes, pues confirmó su apuesta por desmantelar en Clan del Golfo en la de seguridad, y reafirmó su compromiso con el Túnel del Toyo y las vías Mar 1 y Mar 2, el puerto de Urabá, y el distrito de riego que propusieron los empresarios en campaña, en lo que tiene que ver con la infraestructura.

También habló de aumentar la inversión social y, de ñapa, de crear un centro de emprendimiento para la región, según nos dijo Restrepo.

Mientras que algunos reclamantes sintieron que faltó respuesta frente a tierras, a los empresarios les dio un parte de tranquilidad, una vez más en su preocupación por inseguridad jurídica en los procesos de reclamación de tierras y la “cacería de brujas” a la que podría dar lugar la implementación de la JEP.

Los primeros acercamientos de Duque con Antioquia no fueron más allá de lo que venía mostrando en campaña. Eso sí, deja con expectativas tanto a víctimas, como a su alcalde amigo y a los empresarios a los que se debía desde antes de ser Presidente.

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