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Por Sara Ruiz · 09 de Septiembre de 2018

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Iván Duque escogió el Suroeste, la región donde creció Álvaro Uribe, para abrir en Antioquia su taller Construyendo País, que es la versión 2.0 de los consejos comunales que hacía su mentor cuando era Presidente.

Como en los otros cinco talleres que ha hecho desde que se posesionó, anotó en su libreta lo que los representantes de las comunidades le pedían, les puso tareas concretas a sus ministros y les prometió cosas al Gobernador y al Alcalde anfitrión. Además, hizo el balance de sus primeros 30 días de gobierno, que se cumplieron el viernes.

Pero, además de eso, el factor Uribe y la ausencia de protagonismo de los políticos marcaron la jornada.

Tierra uribista, impronta uribista

El Presidente cuenta que eligió el municipio carbonífero de Amagá para la sexta versión del taller porque allí su padre, Iván Duque Escobar, pasó los últimos días de su vida.

Pero Amagá es, como toda la región del Suroeste, devota de Álvaro Uribe. Su alcalde, que es del Centro Democrático y “uno de sus líderes más entusiastas” -en palabras de un congresista- decoró el pueblo con pasacalles y banderines tricolor para recibir al Presidente. Algunos vecinos se pusieron camiseta de la selección Colombia y colgaron la bandera en sus ventanas, como si fuera 20 de julio.

Duque arrancó el evento contando sus resultados en seguridad, una de las banderas de Uribe y de las que más pega en el departamento. Entre aplausos, habló de las bajas al Clan del Golfo, anunció la de alias ‘David’ en el Pacífico, recordó la última captura a un miembro de ‘la Oficina’ y resaltó su intención de extraditar a sus cabecillas. También anunció la línea telefónica para denunciar vendedores de droga, que destacó Uribe en un trino.

 

A diferencia de su primer taller en Girardot, Cundinamarca, y su segunda sesión en el norte del Valle, el nombre de Uribe sí sonó ayer. Más aún, el Expresidente fue la sorpresa que antecedió la llegada de Duque al pueblo.

En el coliseo de la Escuela Normal Superior de Amagá, que estaba a reventar, la llegada de Uribe distrajo a la multitud. La atención de los asistentes, que debía estar concentrada en un show de danza folklórica, se fue hacia el senador, que asistía por primera vez a un taller de su pupilo.

“Nosotros nos enteramos por las redes sociales del Alcalde que el Presidente venía, pero que venía Uribe era un rumor”, nos contó un tendero. “Donde está Uribe estoy yo”, nos dijo un vecino que se quedó las ocho horas que duró el taller.

Los vecinos salieron de las casas a tomarse selfies con el Senador. “¡Cuando viene Uribe, pa qué más!”, exclamó una mujer. "Nosotros siempre votamos por Uribe, y por supuesto que votamos por Duque", nos dijo otra señora. Cuando llegó el Presidente, fue igual que con Uribe, pero con la emoción de verlo en persona por primera vez: regalos, fotos y empujones para abrazarlo.

Aunque se limitó a hacer una intervención de un minuto al final de la tarde, Uribe fue el primero al que saludó el Presidente luego de presentar a los que estaban en tarima (el gobernador Luis Pérez; la alta consejera para las regiones, Karen Abudinen; el ministro de Salud Juan Pablo Uribe; y el alcalde de Amagá Wilser Molina).

También fue el último al que saludó el Gobernador, así: “Yo, de verdad, Presidente, no me acostumbro a decirle Senador”; y el primero que mencionó el Alcalde, entre aplausos: “Esta es la tierra de nuestro Presidente eterno, Álvaro Uribe Vélez. Ese hombre que nos ha enseñado cómo se ejerce la gobernanza”.

Aunque la gente del municipio no esperaba que Uribe llegara, e incluso un par de militantes de base del Centro Democrático nos dijeron que les parecía rara su presencia porque “Uribe no se está metiendo en el Gobierno”, el Senador hace parte de la bancada antioqueña, que estaba invitada al taller.

De los 29 congresistas que tiene el departamento, llegaron 17, y no todos se quedaron hasta el final.

Los políticos, anulados

La molestia de algunos congresistas con el Gobierno porque sienten que no los está teniendo en cuenta, salió a relucir ayer.

Terminando su discurso de apertura, en el que había saludado a los 17 congresistas por su nombre, Duque mostró parte de su impronta recordando que “la relación con los congresistas será a partir de ideas. Ni un puesto, ni un contrato por un voto en el Congreso”.

“Nos volvió a ‘estregar’ delante de todo el mundo. Eso ya está desgastante”, nos dijo un congresista que llegó antes de las 8 de la mañana y se fue a las 12 porque sentía que no tenía nada más qué hacer en el taller.

A la una de la tarde, algunos corporados que no son del Centro Democrático empezaron a salirse. Esperaban poder intervenir en el evento, según nos dijeron por aparte dos diputados, un congresista y un funcionario de la Gobernación. “El Gobierno está dejando de lado a los políticos. Esto terminará como la administración de Sergio Fajardo”, nos dijo un diputado.

Uno de ellos, que se fue con la excusa de que no les habían dado almuerzo (sí dieron, pero después), comentó que “No nos dan nada porque todo lo que pueda tener glucosa se les parece a la mermelada”.

Pasadas las tres de la tarde, cuando ya habían intervenido casi todos los ministros y representantes de la región, Duque, como llamando a lista, le dio dos minutos a cada congresista para contar lo que consideraba necesario para el departamento. En ese momento se habían ido los tres liberales que asistieron, John Jairo Roldán, Julián Peinado e Iván Agudelo; Juan Felipe Lemos, el único congresista de La U que fue; y Carlos Andrés Trujillo y Nidia Marcela Osorio, conservadores de Itagüí. Duque los llamaba a cada uno para que hablaran, y quedó en evidencia que se fueron.

Se quedaron los diez del Centro Democrático que asistieron y el representante Nicolás Albeiro Echeverri (él, su fórmula a Senado, Juan Diego Gómez, y el representante Germán Blanco fueron los únicos congresistas godos antioqueños que apoyaron a Duque desde primera vuelta). “Cada vez perdemos más relevancia en los procesos. Nos pusieron a hablar ya al final, cuando no había casi nadie”, nos dijo uno de los que se fueron. “Nunca nos dijeron que íbamos a poder hablar. Si nos hubieran dicho, nos habríamos quedado”, nos dijo el representante John Jairo Roldán, cuando le preguntamos por qué se fue.

Incluso, esa queja trascendió a integrantes del Centro Democrático, aunque hayan tenido el chance de hablar. Un corporado, que nos pidió no citarlo para no generar conflicto, nos dijo que “En los consejos comunales de Uribe los congresistas sí hablaban, había intervención como voceros del pueblo”.

Le molestó, por ejemplo, que a la entrada del coliseo la Fuerza Pública les pidiera a los congresistas carné oficial para no ponerlos a hacer fila como al resto de asistentes. “Las mayorías en el Congreso ya están reducidas como para incomodarlos así”, nos dijo.

Aparte de eso, y aunque sin protagonismo, el taller también les sirvió a los políticos que quieren ganar en 2019 para mostrarse y saludar a los amigos, Andrés Guerra, que otra vez quiere ser Gobernador; y Juan Carlos Vélez, que está en precampaña para volverse a lanzar a la Alcaldía de Medellín. También estuvo un rato el gerente del Idea, Mauricio Tobón, que suena para gobernador.

Luis Pérez, también protagonista

Como hemos contado, el Gobernador, que hace cuatro años era santista, se ha ido mudando progresivamente para el uribismo, últimamente acercándose a Duque.

Llegó con el Presidente al taller y recorrió junto a él la calle de honor con flores y música que le hicieron los amagaseños.

Le pidió a Duque, a quien elogió diciéndole que “usted está dignificando la política en este país”, plata para el Ferrocarril de Antioquia; para construir una nueva cabecera municipal para Murindó, que según cuenta está inundada; para crear una escuela de policías y otra para prevenir la drogadicción, entre otras cosas. Al final hizo un guiño diciéndole que “necesitamos que la economía naranja madure. Queremos ser socios suyos”.

Duque, además de prometerle a Antioquia y a Amagá mejorar el sistema de salud y otras inversiones en infraestructura, educación y agricultura, quedó en buscar recursos para el ferrocarril de Antioquia; aceptó dar la mitad de la plata para trasladar la cabecera de Murindó y respaldar la escuela contra la drogadicción y el proyecto del plan de desarrollo de Pérez de fundar una Universidad Digital.

Además, buena parte del gabinete del Gobernador estuvo allí. Según nos contaron por aparte el Gerente de Municipios y el Secretario de Agricultura y Desarrollo Rural de Antioquia, todos se pusieron de acuerdo para “acompañar al jefe”, en palabras del segundo. Asistió incluso el Contralor de Antioquia, Rubén Darío Naranjo.

La economía naranja y el discurso unificador que enarbola Duque quedaron en segundo plano frente al mensaje de renovar la relación con la clase política y anteponer la voz del pueblo frente a la de los congresistas. Todo eso, con la ñapa de llegar como el de Uribe.

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