Uso de cookies

La Silla Vacía usa Cookies para mejorar la experiencia de nuestros usuarios. Al continuar navegando acepta nuestra política.

listo

Por Sara Ruiz · 15 de Julio de 2018

8366

0

Ya ajustando las tres cuartas partes de su periodo en la Gobernación, Luis Pérez pasó de ser un gobernador de coalición santista, con los avales de todos los colores -azul conservador, naranja de la U, rojo liberal y rojo Cambio Radical- y que le ganó la gobernación al candidato del uribismo en 2015, a ser un admirador casi declarado de Álvaro Uribe y su nuevo presidente, Iván Duque.

Estos son los pasos que siguió Pérez para hacer la metamorfosis y terminar por montarse en el podio de los ganadores con el nuevo Presidente y esquivar el lastre de desprestigio que hoy acarrea el santismo en todo el país.

1

Nombrar un par de cuotas uribistas en el gabinete

Pérez, que se ha caracterizado por su milimetría política, en la cual paga con cuotas burocráticas a los que lo ayudan a elegir, una vez posesionado metió en su gabinete a tres fichas cercanas tanto a él como al uribismo.

La gerencia del Instituto de Desarrollo de Antioquia, que es la entidad descentralizada que maneja más plata y gestiona megaproyectos como el Ferrocarril de Antioquia, el Puerto de Urabá e Hidroituango, se la dio a Mauricio Tobón, quien fue candidato a la Cámara en 2014 por el Centro Democrático y exgerente de campaña de Juan Carlos Vélez a la Alcaldía de Medellín en 2015.

Para la gerencia de Beneficiencia de Antioquia (Benedan) que recibe los ingresos de juegos de suerte y azar, nombró a Ofelia Elcy Velásquez, cuota del diputado uribista Jorge Honorio Arroyave, que lleva más de 20 años en la Asamblea.

Para la Fábrica de Licores de Antioquia, fuente principal de ingresos del departamento, nombró al liberal Iván Correa, quien fue gerente de Metromezclas (una empresa del municipio) durante la alcaldía de Luis Alfredo Ramos; gerente de Empresas Departamentales de Antioquia durante la gobernación de Álvaro Uribe, coordinador de Colombianos por el Referendo, una organización creada para apoyar el referendo de Uribe en 2003. También ha sido cercano a Pérez, pues fue gerente de EPM durante su alcaldía.

 
2

Alegar que el proceso de paz es una “guachafita”

Luego de haber gerenciado la campaña de Juan Manuel Santos en Antioquia en el 2014 y de haber respaldado el plebiscito en 2016, se convirtió en uno de los críticos más fuertes de la implementación de los Acuerdos.

Dijo varias veces que el posconflicto se estaba convirtiendo en una “guachafita”: en noviembre de 2016, cuando un grupo de guerrilleros llegó a preagruparse en Yondó, Magdalena Medio, sin que el Gobierno le notificara; en enero de 2017, cuando observadores de la ONU bailaron con exguerrilleros en zonas veredales en la fiesta de año nuevo; en mayo de ese mismo año, cuando la exguerrilla entregaba sus caletas y armas. 

En marzo de este año, tras hacer una serie de denuncias sobre la implementación de los acuerdos en las zonas veredales -como que no lo dejaron entrar a una de ellas- y sobre presencia de nuevos grupos armados en las zonas antes ocupadas por Farc, dio por hecho que la implementación era una “guachafita” y que “nadie tiene el control del proceso de paz”.

 
3

Pelearle al presidente Santos, su antiguo aliado, y mostrarse como oposición de su gobierno

A través de cartas de tono desafiante que cuestionan las decisiones de Santos, Luis Pérez ha dado pasitos para alejarse de su antiguo aliado.

Esas peleas, a su vez, lo acercan a la oposición, que lidera el uribismo.La primera carta es del 22 de agosto del 2016.

En ella, Luis Pérez protestaba que el Gobierno Nacional se hubiera puesto de lado del Instituto Geográfico Agustín Codazzi IGAC para definir a Belén de Bajirá, un corregimiento que hace 16 años es del Urabá antioqueño, como territorio chocoano.

Pérez hasta reunió congresistas antioqueños uribistas, liberales y godos para que le ayudaran a advertir que la decisión del Igac se llevaba para Chocó otros tres corregimientos de Turbo, Antioquia, y que era un acto “irresponsable”.

Pero en febrero el Igac se ratificó en su decisión, Bajirá quedó como territorio chocoano, y a pesar de eso ya van dos veces que Pérez señala de “guache" y "lleno de odio” al director del Igac por su decisión que, alega Pérez, debería esperar un fallo del Consejo de Estado.

La última carta a Santos, sin respuesta, fue esta semana. En ella le pidió que ordenara suspender la construcción de mojones por parte del Igac en la zona limítrofe. Solicitud que ya había hecho en abril y que terminó en que la Alcaldía de Turbo los tumbó.

También pasó en enero de este año, cuando Pérez le reclamó a Santos a través de una carta la expedición del Decreto 2265, en el cual parte de los ingresos por juegos de suerte y azar, tabaco y licores pasaban de ser manejados por los departamentos a serlo por el Gobierno.

Le dijo que esa decisión era “inconstitucional, ilegal e inconveniente” y que además parecía “de mala leche”.

A ese reclamo se sumaron luego otros gobernadores, y el decreto terminó modificado por el Gobierno a su favor.

 
4

Meter más cuotas cercanas al uribismo en el gabinete

A principios de febrero de 2017, cuando el consejo de Estado le tumbó la curul en el Concejo de Medellín a Norman Harry Posada, de la cuerda Valencia Cossio del Centro Democrático, Luis Pérez lo recibió en su gabinete con el cargo de director de Rentas Departamentales.

En mayo de 2017 nombró al Federico Guerra, hermano de Andrés Guerra -su contendor para la gobernación en 2015 y la ficha más opcionada del uribismo para el 2019- como secretario de Productividad y Competitividad.

También, en marzo de este año, nombró como primer rector de la Universidad Digital de Antioquia a Darío Montoya, quien fue director del Sena de Álvaro Uribe y cofundador con él de la Escuela Latinoamericana de Ingenieros, Tecnólogos y Empresarios (Elite), de la cual preside su consejo directivo.

A Ofelia Elcy Velásquez la pasó para Planeación a finales de 2017; y mantiene en el Idea hasta hoy a Tobón (quien le confirmó a La Silla que renuncia en octubre para lanzarse a la Gobernación por firmas o por el uribismo) y a Correa en la FLA.

 
5

Tener un sobrino senador por la lista del Centro Democrático

Para las elecciones de marzo, por primera vez un familiar de Luis Pérez se lanzó al ruedo político.

Su sobrino, Nicolás Pérez, un ‘pollo’ en el mundo electoral y que solo había tenido cercanía con la política como voluntario en las campañas a la Alcaldía de su tío, fue candidato en la lista del uribismo a Senado respaldado por dos diputados, una concejal de Medellín y los dos representantes electos más votados del departamento, el repitente Óscar Darío Pérez y Esteban Quintero.

Con esa movida exitosa, pues Nicolás Pérez llegó al Congreso con 29 mil votos -de los cuales 27 mil salieron de Antioquia- y quedó en el decimocuarto renglón de la lista abierta uribista, el Gobernador salió ganando.

Aunque no tenemos pruebas de que Pérez le haya hecho campaña dentro de su administración a su sobrino, como contamos, ese triunfo pudo deberse a que muchos amigos y alcaldes de municipios antioqueños se movieron por él por congraciarse con el Gobernador, además, como nos contó el mismo Nicolás Pérez, recibió el respaldo de los equipos de campaña que toda la vida acompañaron a su tío.

 
6

Agradecer el apoyo a su sobrino con un puesto

Una semana después de las elecciones de marzo, una fuente que conoce la estructura interna de la Gobernación le contó a La Silla que se Pérez estaba cocinando un nombramiento en la Gerencia de Control Interno por mérito.

A finales de abril esa vinculación se cocinó. Carlos Arturo Betancur, exalcalde del municipio de Itagüí por el ramismo, exgerente de servicios públicos de Luis Alfredo Ramos en la Gobernación y excandidato a la Alcaldía otra vez por el Centro Democrático, le hizo un evento a Nicolás Pérez en su fortín y campaña en la calle. Finalmente le puso dos mil votos.

Con ese acto de agradecimiento, Pérez aumentó la cuota uribista en su gabinete.

 
7

Elogiar al presidente electo apenas se conocen los resultados de las elecciones

El 17 de junio, día de la segunda vuelta, a las cinco y media de la tarde, cuando ya se contaban los últimos votos y se sabía que el uribismo había regresado a la Presidencia, el Gobernador expresó su alegría por la victoria de Iván Duque en las elecciones.

 
8

Condecorar al Presidente electo con el escudo de oro de Antioquia

Con la entrega de la máxima distinción que tiene el departamento -el mismo escudo que le entregó al cantante Maluma en abril de 2017 por ser “un ejemplo a seguir”- el gobernador se graduó de uribista. 

El reconocimiento se debió a su llegada a la Presidencia, y en ese marco Duque presentó su último libro “Arqueología de mi padre” dedicado al exgobernador de Antioquia Iván Duque Escobar; y que publicó por primera vez el Instituto de Cultura y Desarrollo de Antioquia, entidad descentralizada cuya dirección designa el Gobernador y que tiene cinco de siete asientos en su junta directiva.

En el evento, en el que hubo congresistas, diputados, concejales, exgobernadores, miembros de la campaña de Duque, militares, policías, rectores de universidades, empresarios y funcionarios de la Gobernación, Pérez calificó otra vez a Duque como “el nuevo símbolo de la esperanza de Colombia”, y en el decreto de condecoración destaca, entre otras cosas, que “para Antioquia y sus gentes (sic) representa una alegría muy grande la llegada a la Casa de Nariño la llegada de Iván Duque” y que “su larga trayectoria política fortalece su talante presidencial”.

 

Los demás pasos se verán en la carrera por las elecciones locales y por cumplir las metas del plan de desarrollo -que las más grandes, como el ferrocarril y las 4g, necesitan el empujón del Gobierno Nacional.

También se verán cuando empiece a definirse futuro político del Gobernador, que ya ha llegado hasta a sonar de ficha uribista para suceder en cuatro años a su nuevo ‘símbolo’ admirado, Iván Duque.

Contexto

Las historias más vistas en La Silla Vacia