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Por Sara Ruiz · 27 de Mayo de 2019

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Con el anuncio de la candidatura del liberal Aníbal Gaviria a la Gobernación de Antioquia, se prende ahora sí la campaña para octubre, porque por ahora es el aspirante que pinta más fuerte y el que varios políticos locales estaban esperando que se lanzara.

Pero más que eso, esa nueva ficha en el tablero empieza a despejar un panorama en el que a Álvaro Uribe no hay quien no le sonría: algo que hasta ahora no había pasado en su fortín electoral.

La ausencia de ficha antiuribista

Con Gaviria, ya son seis los que aspiran a la Gobernación de Antioquia. Todos, excepto uno, tienen vínculo con Uribe o hacen campaña con elogios hacia él.

  • Andrés Guerra, el del aval oficial del Centro Democrático, el partido de Uribe, está haciendo campaña desde hace cuatro años, y casi le pisa los talones a Luis Pérez en las elecciones del 2015.

  • El luisperista Mauricio Tobón ha militado en su partido, fue candidato suyo a la Cámara y gerenció la campaña de su excandidato a la Alcaldía de Medellín en 2015, Juan Carlos Vélez.

    Tobón, que pinta ser el heredero del gobernador Pérez, estuvo buscando y sonando entre algunos dirigentes del Centro Democrático para pelearle el aval a Guerra, como contamos.

  • El candidato del Partido Conservador, Juan Camilo Restrepo Gómez, fue candidato uribista al Congreso en 2006 y viene de ocupar un cargo directivo en el sector industrial bananero, que es de tendencia uribista por su afinidad con la seguridad democrática y la defensa a sus tierras.

    Además, el cacao Manuel Santiago Mejía, quien lo apadrinó para ser el candidato oficial godo, es cercano al Expresidente e influyente entre políticos de derecha. Tanto, que medió para que Pastrana y Uribe se juntaran para las elecciones presidenciales del 2018, como contó La Silla Paisa.

  • Hasta el candidato avalado por la ASI -un partido de centro izquierda- Rodolfo Correa, exsecretario de Productividad y Competitividad de Luis Pérez y que aún no despega, publicó un video hace tres meses afirmando que Álvaro Uribe es un “padre de la patria” y que “recuperó el país de las Farc”.

  • El único que no tiene relación con Uribe es el aspirante fajardista por firmas Iván Mauricio Pérez, quien tampoco ha punteado en estos meses. Como Fajardo, tiene el discurso de no ser de izquierda ni de derecha, “ni antiuribista, ni antipetrista”, nos dijo Alejandro Granda, su gerente de campaña.

Eso significa que, por lo pronto, el único candidato de movimiento independiente no es una competencia para el uribismo, como sí lo fue Fajardo en 2011, cuando le ganó la Gobernación al candidato de Uribe, el hoy director nacional del Sena Carlos Mario Estrada.

Tampoco lo es un candidato lejano al uribismo que reúna el grueso de la maquinaria, como sí pasó hace cuatro años cuando Guerra peleó contra políticos de todos los colores, que rodearon a Luis Pérez. (Éste se empezó a acercar al uribismo más adelante y ya siendo Gobernador, como contamos).

Hoy la maquinaria no es un lío para sectores afines a Uribe, quizás porque a los políticos les conviene más apoyar un candidato del partido de gobierno o al menos cercano al Presidente, para intentar mantener sus cuotas regionales.

Aunque Gaviria y Tobón pueden ser más cercanos a casas políticas grandes, Guerra tiene de su lado al hasta hace poco congresista José Ignacio Mesa, de Cambio Radical, fuerte en el Nordeste y el Magdalena Medio, y la semana pasada sumó al senador de La U, Juan Felipe Lemos, que tiene votos más que todo en el Suroeste y en el Valle de Aburrá.

Incluso con la entrada al rin de Aníbal Gaviria, el político más canchero de la baraja, Uribe tampoco pierde.

Gaviria tiene gancho con Uribe

Gaviria es el candidato que arranca con más músculo electoral por tres cosas.

Primero, por sí mismo.

Es conocido pues fue gobernador y alcalde con alta popularidad; viene de una familia poderosa y con sangre política; es cercano a los gremios paisas, pues su familia tiene empresas bananeras y el segundo periódico de Antioquia, El Mundo; y es una figura nacional, entre otras cosas, por haber sido precandidato presidencial.

Segundo, por los otros.

Los demás precandidatos tienen una carrera política mucho más corta y han ocupado cargos públicos menos visibles y poderosos.

Tobón fue concejal de Medellín hace más de diez años y funcionario de Luis Pérez; Restrepo Gómez fue viceministro en el gobierno de Santos; Pérez trabajó en los gobiernos fajardistas; y Correa fue secretario de despacho del actual gobernador.

El que ha tenido más visibilidad, Guerra, es menos conocido que Gaviria pese a que fue diputado, candidato hace cuatro años y gerente de la campaña de Iván Duque en Antioquia,.

Y tercero, porque puede sumar maquinaria, a pesar de que quiere arrancar la campaña reactivando su electorado de opinión: según nos contó una fuente del Partido Liberal que lo sabe de primera mano, quiere recoger firmas.

A eso suma que, como contamos, estuvo preparando el terreno en los últimos meses para reunir apoyos de su partido y ganar además apoyos de casas políticas de otros partidos.

Son respaldos que se irán decantando y revelando durante las próximas semanas.

A todo eso le suma sus conexiones políticas con Álvaro Uribe, quien llegó a la Gobernación en 1994 con el espaldarazo del papá de Aníbal, el exsenador liberal Guillermo Gaviria Echeverri, a quien Uribe ha respetado y admirado.

Sofía Gaviria, hermana de Aníbal y senadora electa cuando él era Alcalde, durante su periodo mostró una férrea oposición a los Acuerdos de La Habana que la acercó al uribismo.

De hecho, le hizo campaña a Iván Duque y ahora es su embajadora en Suiza.

Más aún, pese a que por poco Gaviria llega a ser candidato presidencial antiuribista en 2010, expresó públicamente su respaldo a Duque en las elecciones presidenciales, estuvo en el equipo de empalme del Presidente y sonó para estar en su gabinete.

Todo eso significa que, por primera vez desde que salió de la Presidencia, Álvaro Uribe no se enfrentará en su casa con un rival que arranque fuerte y le sea distante.

Aunque quedan dos meses para que arranque oficialmente la campaña y faltan varias noticias por salir y movidas por hacerse, hasta hoy Uribe tiene más agarrada que nunca la sartén por el mango.

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