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Por Sara Lopera · 10 de Diciembre de 2019

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El exgobernador y excongresista Tony Jozame Amar, quien tuvo ruidos por el escándalo de la ‘yidispolítica’ cuando fue embajador del segundo gobierno de Álvaro Uribe en 2009, suena como el más opcionado para gerenciar la empresa de energía Gensa. 

Ese posible nombramiento lleva dos semanas frenado por Presidencia, luego de recibir varias quejas por el perfil de Jozame y la oposición del grupo del exsenador santista Mauricio Lizcano, que hace siete años maneja ese cargo.

Sin embargo, es el único candidato que supimos que ha entrevistado el Gobierno, y el viceministro de Hacienda, Juan Alberto Londoño, nos dijo que no lo han descartado.

El cargo es clave para la región porque, si bien Gensa es 93 por ciento propiedad de la Nación, su sede está en Manizales, tiene 430 empleos directos y un presupuesto anual cercano al del departamento (este año el de Gensa fue de 719 mil millones y el de Caldas de 765 mil). 

La próxima semana, cuando se reúna la junta directiva que integran seis personas del Gobierno Nacional -cuatro del Ministerio de Hacienda y dos de Minas-, se sabrá si Duque le entregará ese caramelo energético al uribismo en Caldas, justo cuando sus copartidarios están molestos con él, entre otras cosas, porque sienten que no les da puestos ni gobierna lo suficiente con ellos.

Desbancada para Lizcano

Desde que comenzó el gobierno de Iván Duque, los políticos del Centro Democrático de Caldas han estado detrás del cargo que durante siete años tuvo La U a través del ingeniero Orlando Micolta, quien llegó con el respaldo del exsenador Mauricio Lizcano en 2012.

El primer intento fue en septiembre del año pasado cuando, a un mes de posesionado, Duque aceptó reemplazar a Micolta y recibió recomendados de uribistas y del Comité Intergremial de Caldas para el nuevo gerente, cumpliendo con lo prometido en campaña.

Pero un mes después la junta directiva ratificó a Micolta, en parte, por las movidas de Óscar Tulio Lizcano, representante a la Cámara por La U y padre del Exsenador.

Según supimos de primera mano, en ese momento Lizcano padre le pidió al ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, dejarlo con el argumento de que tiene un perfil técnico y que en sus siete años de gerencia ha logrado que la empresa deje de dar pérdidas.

Ambas cosas son ciertas. 

El hasta hace poco gerente es un ingeniero electricista especialista en transmisión y distribución de energía eléctrica, con 32 años de experiencia en el sector eléctrico; y recibió una empresa que no daba utilidades, con 230 mil millones de pesos en pérdidas acumuladas en 12 años, y en todo el periodo que la tuvo en sus manos logró ganancias por 70 mil millones.  

Esa decisión es un ejemplo de la política de Duque de no borrar cuotas de otros partidos, por lo menos cuando tienen buenos resultados, y también es una pequeña prueba de la reacción de los uribistas.

En el caso de Caldas, estos últimos llevan quejándose del gobierno Duque desde meses después de que se posesionó, porque no los ha dejado gobernar con él; e incluso, como contamos, algunos lo culpan de que en las elecciones locales que acaban de pasar perdieran por no tener estructura para mover votos, como sí la tienen el Liberal y La U. 

Pero ese espacio lo siguen buscando. 

Por eso, luego de que dejaran a Micolta en el cargo, según nos explicó un militante uribista de la cuerda de la excongresista Adriana Gutiérrez, jefe del partido en Caldas, ella y el senador Carlos Felipe Mejía siguieron moviéndose en Presidencia para lograr un cambio de gerencia. 

El senador liberal Mario Castaño nos confirmó que Mejía recomendó a Jozame, y un dirigente uribista del departamento nos contó por fuera de micrófonos -para no tener líos con sus jefes- que Mejía y Gutiérrez llevan meses moviéndose para ese cargo.

La Exsenadora nos negó esa información y no logramos confirmarla con el Senador, pues para el cierre de esta historia no habíamos logrado comunicarnos con él.

Después de un año, a comienzos de noviembre pasado, la junta le notificó a Micolta la decisión de cambiar de gerente. Él entregó su puesto el viernes 22 de noviembre. 

Desde ese momento aparecieron dos posibles candidatos, ambos con vínculos uribistas: el liberal Jorge Hernán Mesa, que es del grupo del senador Castaño y viene de ser candidato a la Alcaldía de Manizales en alianza con el uribismo de Gutiérrez y Mejía; y el excongresista y exgobernador Tony Jozame. 

“Para esta ocasión (Iván Duque) no nos pidió recomendar a nadie, los nombres salieron directamente desde Presidencia”, nos dijo el presidente del Comité Intergremial, Darío Gómez. Añadió que hasta hace dos semanas se daba por hecho que Jozame era el elegido. 

“El compromiso inicial del Gobierno es designar a Tony”, coincide un político liberal caldense; también concuerdan, fuera de micrófonos, dos congresistas uribistas, otro liberal y uno de La U. 

Todo eso por el pasado de uribista 1A de él.

El reencauche de Jozame

Tony Jozame es un abogado especialista en derecho administrativo y comercial de la Universidad de Caldas, y su trayectoria es más política que otra cosa, pues hizo carrera como parte del grupo del difunto cacique liberal Víctor Renán Barco. 

Fue alcalde y concejal de Chinchiná, secretario de Gobierno, de Hacienda y Gobernador de Caldas, y llegó a la Cámara de Representantes en el 2002 por Cambio Radical. Allí, a pesar de que era un declarado uribista, se opuso a la reelección del entonces presidente Uribe en la Comisión Primera y votó negativo en un primer momento. 

Pero en cuestión de tres meses cambió de opinión y unos días antes de la votación en plenaria solicitó una licencia de tres meses y dejó como reemplazo a Leonardo Arboleda, su asistente, quien votó a favor de la reelección.

Desde entonces le empezaron a caer bendiciones desde la Casa de Nariño, como contó La Silla en esta investigación: ese año Uribe le dio la dirección de la Escuela Superior de Administración Pública a Mauricio Arias, su amigo político y asesor, y controvertido exalcalde de Manizales, y también recibió notarías de Caldas, cargos en el Sena regional y  su hermano Michael entró a trabajar al Gobierno como asesor del Programa de Paz y Desarrollo de Acción Social. 

En 2006, luego de que intentó llegar al Senado y no pudo, Uribe lo nombró viceministro de Vivienda y Desarrollo Territorial, y un año después, embajador de Brasil.

Por esos beneficios, en 2009, durante su cargo como embajador, le llegaron ruidos por el escándalo de la llamada ‘Yidispolítica’, y la Corte Suprema le abrió una indagación preliminar por presuntamente haberlos recibido a cambio de su voto a favor en la reelección.

El entonces secretario presidencial de Uribe, Bernardo Moreno (luego condenado por el escándalo de las chuzadas del DAS), fue investigado por Fiscalía por supuestamente haber sido el mediador entre Uribe y Jozame. 

Ninguna de esas investigaciones prosperó y en 2010 Jozame salió de la embajada y desapareció del panorama político; volvió a su natal Chinchiná, en Caldas, y desde entonces se dedica a un hotel de herencia familiar, Hostería del Café, que aunque no es el más lujoso es uno de los más recomendados del municipio.

Con la fundación del Centro Democrático, regresó a las toldas uribistas y en 2015 sonó como precandidato a la Gobernación, promovido por el senador Mejía.

Su nombre volvió a sonar este año por cuenta de sus amigos políticos.

Freno de mano

La semana en la que Micolta entregó su puesto y se esperaba el nombramiento oficial, empezó a rondar en Caldas, entre políticos y periodistas, una cadena de Whatsapp recordando el antecedente de Jozame con la ‘yidispolítica’. 

El mensaje también dice que le debe plata a dos bancos, al municipio de Palestina y a la Dian. 

Aunque intentamos comunicarnos con él para preguntarle por esos datos, no respondió nuestros mensajes ni llamadas. 

Lo cierto es que hasta Presidencia llegó la información.

“Alguien cercano al Gobierno le pasó a la Presidencia el dato de que Jozame está quebrado, y ahora están replanteando la decisión”, nos contó un congresista caldense que dice saberlo de primera mano.

Le preguntamos al representante Óscar Tulio Lizcano si esa había sido una movida de su grupo político para mantener en el cargo a Micolta, y nos aseguró que no ha entregado ninguna información a Presidencia ni ha recomendado a nadie. 

“Lo único que he dicho públicamente es que Gensa necesita un gerente completamente técnico, que tenga conocimiento en el tema energético y no tenga intereses políticos; por eso no me he querido meter ni recomendar a nadie”, nos dijo el congresista. 

Esa sugerencia, según nos confirmaron otros dos congresistas por aparte, llegó directamente al ministro Carrasquilla, quien es el que tiene más peso en la junta. 

Por eso, en vez de nombrar a Jozame, la semana pasada designaron como gerente encargada a Sandra Milena Monroy, directora financiera de Gensa hace seis años. 

Aún así, el nombramiento es posible, pues la junta directiva y funcionarios de Hacienda ya lo entrevistaron, según nos confirmó el viceministro Londoño; mientras que a Mesa no. 

Aunque los ministerios de Minas y Hacienda no nos han respondido cuándo se daría ese nombramiento, el viceministro Londoño nos dijo que “no tengo información de que lo hayan descartado (a Jozame)”.

De darse el nombramiento, sería el próximo 17 de diciembre en la sesión de cierre de año de la junta. Ese día se sabrá si el Exembajador de Uribe se estrena en el sector energético y el uribismo logra una dosis de burocracia, o si, por segunda vez durante el gobierno Duque, fracasa en su intento por quedarse con la empresa.

Todo eso como un capítulo local de novelas más grandes, como la de la tensa relación entre Duque y el uribismo, o la de la política antimermelada de Duque y sus limitaciones.

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