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Por LaSillaVacia.com · 10 de Marzo de 2019

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La semana pasada el gobernador Luis Pérez hizo dos consejos de seguridad sobre Bello, el segundo municipio más poblado de Antioquia y donde hace más de 20 años gobierna la casa política cuestionada de los Suárez Mira, que ha sido su aliada.

Lo hizo luego de una alerta en medios de comunicación por el aumento de homicidios y de videos virales en redes sociales de balaceras y enfrentamientos entre dos bandas locales, que advierten un conflicto nuevo que resalta un problema que existe en Bello hace décadas.

Pérez insistió ante los medios que el problema no son los homicidios -20 en lo que va del año- sino “una connivencia que se viene dando entre los legales y los ilegales”.

Esa denuncia pone en entredicho la gobernabilidad de la casa Suárez Mira, que viene de capa caída, pero le da más pantalla al Gobernador, que hasta ahora tiene poco para mostrar.

El 28 de febrero el Gobernador hizo, por primera vez en el cuatrienio, un consejo de seguridad extraordinario en Bello, luego de que ese municipio cerrara el mes con 18 homicidios, un aumento del 157 por ciento con respecto al mismo mes de 2018.

La situación empezó a llamar la atención el 10 de febrero, cuando asesinaron con 15 disparos a Mauricio Arias, alias ‘Guerrero’, quien según las autoridades era cabecilla de la banda los Pachelly. Esa es una de las más viejas y de las tres más poderosas de Bello, con tentáculos en rentas ilegales en el Norte de Antioquia y el Bajo Cauca.

Ese atentado, que dejó otras dos personas muertas, desató la nueva guerra, según le dijo a La Silla la secretaria de Gobierno de Bello, Adriana Salas, y como confirmó en medios el comandante de la Policía Metropolitana, general Eliécer Camacho.

El enfrentamiento es entre una fracción de los Pachelly y Niquía Camacol, que si bien es más pequeña, está aliada a la banda de El Mesa, tan poderosa y antigua como los Pachelly.

La disputa es en Niquía, la comuna más grande, con más desarrollo inmobiliario y donde se mueve más comercio en Bello; allí hacen presencia por lo menos cuatro bandas criminales y se concentran sus rentas.

Según el subcomandante de la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá, coronel Pablo Ruiz, en Niquía hay extorsión a los sectores de transporte, comercio, vivienda y construcción, y microtráfico.

La tercera banda poderosa son los Chatas, y las tres delinquen en Bello desde hace poco menos de 20 años, como residuo de los sicarios que dejó el Cartel de Medellín.

Sin embargo, el aumento de homicidios es inusual. Tanto la secretaria Salas, como tres personas del territorio (un experto en crimen organizado, un habitante de una zona que controlan los Chatas y un empresario), le dijeron a La Silla que desde hace más de diez años no se veían tantos muertos en tan pocos días.

El cambio se puede deber, según el experto en crimen organizado, a la captura de alias ‘Tom’, quien como jefe de Los Chatas y cabecilla de la Oficina de Envigado, se encargó de mantener en paz a los diferentes grupos de Bello mientras estuvo al mando.

Según el coronel Ruiz, la guerra podría escalar si se enfrentan directamente los jefes de Pachelly y del Mesa, algo que hasta ahora no pasa, pues hoy solo se pelean el control de una zona para mantener sus rentas.

Salas le dijo a La Silla Paisa que a la Alcaldía no le corresponde capturar, investigar ni identificar las rentas ilegales, pues eso es competencia de la Policía y Fiscalía; pero según ella han instalado cerca de 200 cámaras de seguridad, han financiado más policías en épocas como en las fiestas decembrinas, y han pedido permanentemente al Gobierno “aumentar el pie de fuerza, que es insuficiente”.

Bello, con cerca de 600 mil habitantes, tiene 230 policías permanentes, según Salas. Es decir, 38 policías por cada 100 mil habitantes. La ONU dice que esa cifra debe ser de 300 policías, pero según el coronel Ruiz, todos los municipios en el país tienen déficit y Bello es la segunda ciudad del Valle de Aburrá con más pie de fuerza después de Medellín.

Las revelaciones de Luis Pérez no lo son tanto

“Hemos encontrado un número grande de problemas que no se tenían y que no los conocíamos”, dijo el Gobernador en rueda de prensa en Bello, el 28 de febrero, luego del consejo de seguridad extraordinario por la crisis de orden público.

Pero la extorsión y las rentas ilegales de las que habló Pérez son de conocimiento público en Bello hace años.

“Lo que sucede hoy no es diferente a lo que siempre ha sucedido, acá los que mandan son los pillos y eso siempre lo hemos sabido”, dijo una de nuestras fuentes en terreno, que ha vivido toda la vida en Bello y nos pidió no revelar su nombre por seguridad.

Por ejemplo, un empresario local que nos pidió reservar su nombre, nos contó un caso de un proyecto de vivienda que financió en 2013. Durante la construcción, la banda Pachelly le exigía pagar una cuota mensual, darle trabajo a personas que ellos dijeran y entregarles dos apartamentos.

“Hablamos con la Alcaldía para exponer el caso y la respuesta que recibí fue que había que pagarles porque en Bello todos pagan”, dice.

Nos explicó que eso no ha cambiado en estos años y que, al contrario, van subiendo las vacunas. “Hoy están cobrando entre 15 y 20 millones mensuales mientras se construye, y cuando la obra está lista, piden hasta tres apartamentos”, cuenta.

“Si alguien tiene tres predios y los quiere vender, le cobran uno. Si ven un terreno público abandonado, se lo apropian y construyen. Hace muchos años es así y nadie dice nada”, añadió otra de nuestras fuentes bellanita.

Eso mismo lo había denunciado El Colombiano hace más de cuatro años.

Hasta por vigilancia en urbanizaciones cerradas pasan a pedir colaboración casa por casa, como nos explicó un habitante del barrio La Cumbre, donde hace presencia la banda Los Chatas.

A pesar de eso, Luis Pérez lo contó luego del consejo de seguridad como una novedad. Y en pleno centro de Bello, con el alcalde César Suárez Mira a su lado, remató diciendo: "estábamos en mora de empezar a hacer público los problemas tan graves que tiene el municipio".

Lo llamativo es que solo ahora, justo en su último año de gobierno y en medio de una crisis de orden público inocultable, haga públicos problemas viejos.

Oportunidad para Pérez, golpe para los Suárez

Pérez ha salido recientemente en medios a protagonizar denuncias de orden público y corrupción, que hemos contado.

Según un congresista y un político local cercanos a Luis Pérez, que no quieren que los citemos para, como dice el primero, “no echarse al Gobernador de enemigo”, eso es parte de su estrategia de generar opinión.

En eso coincidió la exsenadora y exalcaldesa de Bello, Olga Suárez Mira, parte de la casa política afectada por el anuncio de esta semana.

“Se volvió ya costumbre en el Gobernador llenarse de anuncios de prensa para gestiones que no llegan a ningún lugar. Quiero recordarle al señor Gobernador que Bello también es Antioquia y que él apenas hace 15 días parece interesarse para quedar bien”, nos dijo.

De hecho, 18 de 19 concejales, en su mayoría afines al Alcalde, publicaron una carta de rechazo a las declaraciones de Pérez “porque fue completamente mediático y lastimó la dignidad de esta tierra”.

“Al Gobernador parece que ya no le interesan los aliados políticos sino dar golpes de opinión”, nos dijo el político local.

Esa declaración tiene como trasfondo que Pérez llegó a la Gobernación con una amplia suma de apoyos políticos de varios partidos, y que ha sido cercano desde hace años al viejo cacique Óscar Suárez Mira, que fue condenado por paramilitarismo, y su familia.

Prueba de eso es que en las elecciones de 2011 Olga Suárez, entonces una de las senadoras más votadas del Partido Conservador, cantó su apoyo a Pérez para la Alcaldía de Medellín; y en el 2015 los Suárez, que tenían de candidato a su hermano menor César Suárez -el actual alcalde- le hicieron campaña en Bello.

Pérez visitó Bello ese mismo año, el día que Óscar Suárez salió de la cárcel y su grupo político le hizo un homenaje.

Una vez posesionado, Pérez nombró como gerente de Seguridad Alimentaria y Nutricional a una cuota de los Suárez, la exdiputada Gloria Montoya (quien fue alcaldesa encargada en 2017, cuando César Suárez estuvo suspendido); y a su renuncia la reemplazó con Hugo Díaz, también de la casa Suárez y funcionario del municipio entre 2009 y 2017.

Como Senadora, Olga acompañó a Pérez en sus causas, como la pelea con Chocó por Belén de Bajirá; y como alcalde, César ha respaldado el “Central Park” que el Gobernador quiere construir en su municipio.

Por eso, las denuncias de Pérez son una piedra más en el barranco por el que están cayendo los Suárez.

La caída empezó cuando Olga se quemó en las elecciones al Congreso de 2018, en su segundo intento por reelegirse, mientras que el equipo de su rival, el uribista Óscar Andrés Pérez, se fortaleció con la elección del representante bellanita Jhon Jairo Bermúdez.

A ese primer golpe se sumaron los escándalos de corrupción que reventaron en octubre pasado por un presunto cartel de multas en la secretaría de Movilidad de Bello, y la investigación a una funcionaria que habría estado comprando votos para Suárez en las elecciones de marzo.

Eso mientras César sigue enfrentando líos judiciales por la investigación que tiene en la Fiscalía desde hace tres años por falsificar su diploma de bachiller; y el hermano mayor y cacique del grupo, Óscar, sigue prófugo.

Justamente la bulla de Pérez revive el fantasmas más fuerte que los han rodeado, la relación de Óscar con los grupos armados de Bello, que es la que lo tiene huyendo de la justicia.

Suárez tiene una condena desde 2013 por parapolítica que no ha termiando de pagar y una investigación en la Corte Suprema por el presunto apoyo económico de la banda Pachelly y la Oficina de Envigado en su campaña a Senado del 2006, según el testimonio de Jairo Andrés Ardila Murillo, alias 'Guayabo', exjefe de esa banda; y de Carlos Enrique Areiza, testigo falso contra Luis Alfredo Ramos asesinado en abril de 2018, en Bello.

Con esos golpes, la pelea con Pérez parece más favorable para el Gobernador, que pierde un aliado con ruidos y poder menguante, que para los Suárez, que tienen su poder en riesgo.

Por eso, la crisis de orden público de Bello se convirtió en un posible trampolín para Pérez y un tobogán para los Suárez Mira.

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