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Por Sara Ruiz · 31 de Octubre de 2018

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Luego de once horas de sesión en el Concejo de Medellín, esta madrugada EPM tuvo luz verde para vender una parte de sus activos para empezar a tapar el hueco que le deja la no entrada en operación de Hidroituango en los próximos tres años, y salvar las transferencias para Medellín en el último año del Alcalde.

Esa venta, que incluye el 10,17 por ciento de sus acciones en ISA, por 1.5 billones de pesos, es importante porque es la primera medida que toma EPM -por iniciativa de su presidente, Federico Gutiérrez- para no perder liquidez y seguir prestando servicios públicos mientras empieza a funcionar la presa. Lo es además porque esa suma, más otras desinversiones más pequeñas, representa casi el doble de las utilidades que le pasa la empresa a Medellín, que son su principal fuente de inversión social.

La empresa llegó aporreada a ese debate debido a los últimos golpes de opinión con la polémica del uso del polígrafo en sus empleados, la demanda penal que anunció Luis Pérez contra ellos por eso, y el cobro por los retrasos por parte de la sociedad Hidroituango, de la cual ella misma hace parte. 

El sí al proyecto ya estaba prácticamente cantado, pues desde el primer debate, que fue el pasado 20 de octubre, la comisión primera del Concejo la había aprobado por unanimidad, y desde agosto venía discutiéndose en el recinto sin mayor oposición, lo que deja este último debate es que la empresa tiene vía libre, pero con trapos al sol.

Así estuvo el debate.

La larga previa

El debate estaba citado para las tres de la tarde. La tribuna del Concejo estaba a reventar, con miembros del sindicato de trabajadores de EPM y UNE, miembros de nodos de la Colombia Humana en Medellín y ciudadanos del común.

Además de pendones y carteles con aerosol, casi todos llevaban una pancarta que decía “Yo no vendo a EPM, ¿y tú?”, que les repartió la única concejal del Polo, y de oposición del Alcalde, Luz María Múnera, quien llegó al debate vestida de negro porque “vine a un velorio, vine a enterrar a EPM”, nos dijo.

La sesión arrancó con casi media hora de retraso, con la lectura de la ponencia del proyecto de enajenación de activos por parte de EPM, dmás de 180 páginas. Esa lectura, que duró seis horas, la aprobaron 16 de los 21 corporados, y fue la que empezó a espantar a la tribuna.

Las voces de protesta de los espectadores, que reclamaban que las intervenciones empezaran rápido, con el tiempo se fueron callando y en cuestión de tres horas quedaban tres cuartas partes de la gente que había a las tres. Quedaron solo unos cuantos hasta el final, hasta su momento de intervenir en el debate, a la una de la mañana. 

Ese espacio, además del malestar de la gente, que en varios momentos sacó pitos para presionar que empezara el debate, y abucheó a algunos concejales a favor de la venta de los activos en Colombia, lo marcó el desfile de precandidatos a la Alcaldía de Medellín.

Los renunciados del alcalde Gutiérrez Luis Bernardo Vélez y José Nicolás Duque. Ambos estuvieron en el recinto saludando a los concejales.

También estuvieron representantes de los Partidos que se oponen a la venta de esos activos. El exrepresentante por el Polo, Víctor Correa, y el excandidato a la Alcaldía hace cuatro años por ese Partido, Héctor Hoyos. Ellos, junto con la concejal Múnera, están pensando en ser la ficha amarilla para el 2019.

El único representante a la Cámara verde que tiene Antioquia, León Fredy Muñoz, viajó de Bogotá a Medellín - le dijo a La Silla Paisa- para llevar un comunicado a nombre de su Partido en contra de la venta de patrimonio público y que pide el cambio de la Junta de la empresa porque estaría beneficiando al Grupo Empresarial Antioqueño y no a los intereses de la ciudad y el departamento. No lo alcanzó a intervenir por la demora que causó lectura de la ponencia. 

Ninguno de ellos llegó hasta que arrancara el debate, a las nueve y media de la noche.

El que sí se quedó hasta el final fue el ex viceministro de Tics Daniel Quintero, que desde que empezó la emergencia de Hidroituango ha estado moviéndose en redes sociales opinando sobre el tema, y hace unas semanas llevó unas gafas gigantes a la plazoleta de la Alpujarra para protestar contra las medidas de EPM para salvarse de la crisis. Al final del debate intervino y dijo que el gerente de EPM era amigo de los contratistas de Hidroituango y no de la empresa. "Amigo el ratón del queso", dijo, y le entregó un pedazo de queso. 

La voz de políticos de oposición, que se sumaron a los reclamos de la gente de las tribunas, son los mismos que sonaron duro durante el debate.

Un sí con lunares

Si bien hubo mayorías detrás de la aprobación del Proyecto de Acuerdo, la veintena de ciudadanos y sindicalistas que se quedaron hasta el final hicieron resonancia a las inquietudes de los cuatro concejales que al final dijeron No. 

El uribista Simón Molina abrió el debate como el coordinador de ponentes del debate del Proyecto de Acuerdo. En su intervención manifestó su respaldo al alcalde Gutiérrez y al gerente Jorge Londoño por la manera como han asumido la crisis, y dijo que vender esos activos era clave para mantener las transferencias al municipio aunque, como contamos, solo garantiza las del año próximo. Ricardo León Yepes, de Cambio Radical, respaldó, entre abucheos, la enajenación. Lo mismo la bancada conservadora y la de La U.

Pero los mismos que le han dicho No a la venta de activos en las últimas semanas le dieron palo a la empresa y se ratificaron en su posición.

A Molina le siguió Luz María Múnera. Su prinicipal argumento anoche, como viene alegando en los últimos meses, es que no se debería vender nada si no se sabe qué va a pasar con la empresa; y porque vender activos de EPM por 4 billones sería “el primer paso para la privatización”, y para ambientar su intervención arrancó con la canción “Café y petróleo”, de Ana y Jaime, y aplausos de los pocos sindicalistas y otros ciudadanos que quedaban en la tribuna. “Van a vender los activos de EPM por si acaso, pero ustedes ni saben a dónde esto va a poder llegar”, concluyó.

María Paulina Aguinaga, uribista, coincidió con Múnera en que no se sabe si el proyecto es viable o no y por eso no conviene tomar decisiones, además alegó que la iliquidez de EPM no se debe a Hidroituango, sino a sus proyectos en el exterior, como explicó Guillermo Maya en la Red Paisa, dos de los cuales tienen hallazgos fiscales en la Contraloría, y porque su trámite no pasa por el Concejo y es más rápido que el de ISA.

Ella alega que no conviene vender las acciones de ISA sino las que tiene en Panamá y en Chile, porque EPM ha recibido 380 mil millones de dividendos de ISA, la quinta parte entre 2014 y 2018. Pidió que las transferencias bajaran a un 30 por ciento. 

Santiago Jaramillo, el concejal del Centro Democrático que rompió cobijas con ese partido, está haciendo campaña a la Alcaldía por aparte, aprovechó para decir que el Alcalde es uribista y dijo que "EPM se está volviendo del Centro Democrático" y que por eso acoge la propuesta de Gutiérrez de vender sus activos y defender así sus intereses. 

Finalmente, el liberal Bernardo Alejandro Guerra, al que le filtraron el informe sobre la evaluación externa que le daba el visto bueno a la venta de acciones de UNE y no de ISA, sacó a colación la polémica por el uso del polígrafo en funcionarios de EPM, y dijo que votaría No porque EPM seguiría ocultando información. 

Luego salieron a hablar cuatro personas distintas -de las que esperaron en la tribuna hasta el final-, que pidieron que no se vendieran los activos de ISA, porque estarían afectando al menos un pedazo del patrimonio público, y uno de ellos se quejó porque "nos dejaron hasta esta hora para agotarnos, para que tuviéramos menos argumentos”.

Faltando cinco para las dos de la mañana, con 16 votos contra cuatro (Héctor Preciado, uribista; Bernardo Guerra, liberal; María Paulina Aguinaga, uribista; y Luz María Múnera, del Polo), EPM recibió su esperado sí.

 

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