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Por Sara Ruiz · 30 de Agosto de 2018

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El director departamental del Centro Democrático, Andrés Guerra Hoyos, oficializó su renuncia a la dirección y arrancó a hacer campaña en forma para la Gobernación.

Por ahora pinta como el caballo ganador del uribismo para el 2019, lleva haciendo campaña más de dos años y, como contamos, llegó a la dirección el Partido con la misión de unificarlo alrededor de Iván Duque para la Presidencia.

A pesar de eso, no la tiene ganada. Eso nos dijeron nueve miembros del Centro Democrático y seis de otros partidos. Primero, porque hay matices uribistas que sienten que no cumplió la meta de unificar el Partido y por eso no están jugados con él. Segundo, porque ser el de Álvaro Uribe no le bastaría para ganar si no suma otras fuerzas políticas.

La “siembra” que Guerra espera recoger

Hace cuatro años Guerra, hijo del veterano cacique liberal Bernardo Guerra Serna y hermano del concejal rojo de Medellín, Bernardo Alejandro Guerra, fue el elegido de Uribe para la Gobernación luego de que este bajara a dedo y a última hora a la exsenadora (y exramista) Liliana Rendón, que se había ganado la encuesta interna del Partido para ser la candidata.

Guerra no tenía una representación fuerte en el uribismo. Solo había sido candidato al Senado por el Partido de La U de Uribe, y luego diputado por tres años. Se había dedicado a su fundación ‘Sembremos país’, para mejorar la calidad de vida de los campesinos en Antioquia y Sucre, regiones donde había recogido los votos a Senado y luego a la Asamblea.

Para la Gobernación, la mayor parte del uribismo se alineó con él y con eso quedó en el segundo lugar detrás de Luis Pérez, quien tenía de su lado al grueso de la clase política. Le sacó una diferencia del diez por ciento de los votos. 

Cuando perdió, Guerra se dedicó a hacer la que llamó “gira de la gratitud” por los 125 municipios de Antioquia, con el fin de mantenerse vigente. Hace un año exactamente, el directorio departamental uribista lo nombró su coordinador, donde organizó avales y campañas para Congreso, que por primera vez fueron individuales.

También estuvo al frente de la campaña de Duque en el departamento y para hacerla efectiva, asignó regiones a las más de 15 tendencias que tiene el Partido en Antioquia, mientras que él se recorría otra vez todo el departamento. Cuando se acabó la carrera por la Presidencia, comenzó a dejar ver que su apuesta para ser Gobernador iba en serio.

Su hermano Federico renunció a la secretaría de Productividad y Competitividad de Antioquia, en la que lo había nombrado Luis Pérez, para no inhabilitarlo. Hace un par de semanas el candidato decidió dejar la dirección del Partido “para no ser juez y parte”, dice, de la elección de las fichas uribistas para el 2019. Explica que quería “empezar de cero” como precandidato y hacer otra gira por toda Antioquia haciendo foros que llama  “Siembra conmigo, Antioquia”, para armar su programa de gobierno.

Aunque Duque ganó sobrado y Guerra siente que cumplió con la tarea (en parte la rueda de prensa de mañana es para exponer sus logros, como montar una sede para el Partido) entre algunas corrientes del Centro Democrático hay versiones de que no fue tan así, según le dijeron por aparte a La Silla Paisa dos congresistas y tres dirigentes que no quieren hacer públicas sus opiniones para no mostrar desunión.

Tres años de ‘autocampaña’

Todos los corporados uribistas y de partidos aliados con los que hablamos coincidieron en que Guerra hoy es la ficha más fuerte y que tiene todas las opciones de ser Gobernador porque “hizo campaña a dos tiempos”, como nos dijo un congresista, y no ha parado de trabajar para ser el candidato de Uribe.

Sin embargo, durante la campaña de Duque pasaron cosas que no les gustaron a algunos. “Hizo campaña para sí mismo, no para el Partido, pero todo el mundo lo apoya porque es el caballo ganador, es el de Uribe”, nos dijo un excongresista. Eso, que repiten otros, tiene tres patas.

Una es que consideran que para las legislativas le dio más juego a la casa política de Fabio Valencia que a otras.

Con eso, ese grupo hoy es la única corriente uribista, además de la de Paola Holguín, que tiene fichas en Asamblea y en Concejo de Medellín, y que ganó Cámara y Senado. En cambio, dicen, a las candidatas de Luis Alfredo Ramos o a José Obdulio Gaviria y Margarita Restrepo no les ayudó tanto. Efectivamente, las dos candidatas ramistas se quemaron, y Gaviria y Restrepo fueron los últimos en entrar a la lista.

La segunda es la publicidad de la campaña. “Aparecía más su cara que la de Duque”, nos dijo otro corporado.

La tercera es que se quejan de que tan no logró unir al partido que algunos uribistas de vieja data le montaron una sede alterna en el Parque de Belén desde la que, por ejemplo, salió el transporte de votantes el día de elecciones.

Ahora que Guerra renunció, según le dijeron por aparte a La Silla dos congresistas, un excongresista y un dirigente local, la idea es que quienes lo reemplacen dos personas que no estén metidas de lleno en la política: el empresario de la construcción Rafael Ignacio Molina, y el hotelero Horacio Arroyave, hermano del diputado Honorio Arroyave, una de las personas más cercanas a Uribe en el departamento.

Eso para que “haya más inclusión de todas las corrientes”, le dijo a La Silla una congresista.

Queda el filtro de las alianzas

Además de esos líos internos, Guerra no va sobrado porque la bendición de Uribe no basta para ser Gobernador.

Eso porque, aunque la mayoría de la clase política en Antioquia se le montó al bus al uribismo para la Presidencia, los políticos dicen que Duque no les está dando el juego bucrocrático que esperaban. Eso significa buscar mantener el poder por otra vía.

“La clase política va a tener que atrincherarse en lo local, porque en lo nacional no hay nada”, nos dijo un conservador. Y eso significa que quien sea el candidato de Uribe va a tener que negociar con ellos, o enfrentarse a un candidato de unidad como fue Luis Pérez en 2015.

“Al candidato uribista le va a tocar hacer lo que en algún momento hizo Pérez: empezar a buscar acuerdos programáticos o burocráticos”, nos dijo un congresista liberal.

Frente a eso, Guerra le dijo a La Silla que quiere ser un candidato netamente de opinión y que “en ningún caso llego a acuerdos políticos” porque “la siembra no se negocia”. Explicó que se va a sentar a conversar con los políticos que se lo pidan, pero no a cambio de puestos, ni de participación en el gobierno.

Según seis de nuestras fuentes, si él no hace esos acuerdos, podría surgirle una competencia fuerte en Mauricio Tobón, el actual gerente del Instituto de Desarrollo de Antioquia, Idea, que está sonando como candidato uribista o por firmas.

Aunque Tobón tampoco cae bien entre todos los sectores uribistas, algunos por dentro del Partido, y otros de afuera, le ven ventajas. “Es un tipo ya probado en el ejercicio público, es de confianza de Luis Pérez y tiene cercanía con toda la clase política, incluso la del Centro Democrático”, le dijo a La Silla un exfuncionario de la Gobernación actual.

Además, tiene el segundo cargo más importante del departamento, porque el Idea tiene la chequera vía créditos a los municipios para sus proyectos, cosa que ha utilizado a su favor, según un dirigente uribista de vieja data. “Los diputados entran y salen del Idea. Van con los alcaldes para los proyectos”, dice.

Eso puede ser la gasolina para competir con Guerra, algo que se sabrá en octubre cuando deben renunciar los funcionarios que no quieran quedar inhabilitados.

Aparte de Tobón sólo ha sonado el diputado Wilson Gómez, del equipo de la senadora Paola Holguín. Pero ella misma, cuando Gómez manifestó su interés en lanzarse, emitió un comunicado diciendo que no iba a abogar por nadie y que iba a hacerle campaña al que escogiera el Partido, lo que lo dejó aparentemente débil.

También suena el exalcalde liberal de Medellín Aníbal Gaviria, que le ha estado coqueteando a Duque desde segunda vuelta y que tuvo en su hermana, la exsenadora Sofía, un puente con las críticas uribistas al gobierno Santos.

Gaviria estuvo con Duque la semana pasada en su gira en Urabá pero, según le dijo a La Silla, aún no está seguro si va a lanzarse y, si lo hace, no sabe si buscar la Alcaldía o la Gobernación.

Por su lado, el fajardismo y los alternativos todavía no destapan las cartas.

Por eso, aunque Guerra arranca de primero la carrera, no se sabe cuál refrán se le va aplicar, si “al que madruga Dios le ayuda” o “no por mucho madrugar amanece más temprano”.

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