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Por Sara Ruiz · 20 de Mayo de 2019

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Una de las buenas noticias que llegaron a Caldas con el gobierno de Iván Duque es que incluyó en su Plan de Desarrollo un mecanismo para asegurar la plata de la Nación que va para el Aeropuerto del Café, que es una vieja promesa de Álvaro Uribe, pues arrancó y se estancó en su gobierno.

Justamente fue el Expresidente, con el senador uribista Carlos Felipe Mejía y otros diez congresistas, y con el respaldo del Gobierno, el que presentó en el Congreso el artículo que crea un patrimonio autónomo para el proyecto.

Con esa figura, la Nación reserva desde ya la plata para la primera fase de la construcción, que permite que despeguen y aterricen vuelos nacionales. Pero como la idea es que el aeropuerto sea internacional, Duque solo alcanza a asegurar una parte.

El pendiente uribista

Al gobierno de Álvaro Uribe se le reconoce en Caldas como el que hizo despegar, después de 32 años de haberse pensado, el Aeropuerto del Café, que estaría ubicado en el municipio de Palestina, y es importante para la región porque le permitiría recibir y despachar aviones jumbo de carga y de pasajeros a destinos internacionales.

En su segundo gobierno, Uribe declaró el proyecto de importancia estratégica nacional, y firmó un documento Conpes para asegurar los recursos al aeropuerto. Desembolsó 250 mil millones de pesos para empezarlo a construir, y junto con la Gobernación y los municipios de Palestina y Manizales creó la sociedad promotora del proyecto.

Lo hizo con la palanca del excandidato presidencial Óscar Iván Zuluaga, uno de los primeros uribistas de Caldas, quien era el ministro de Hacienda en ese momento.

El proyecto despegó, pero no alzó vuelo.

En diciembre de 2009, el Gobierno calculaba que las obras iban en un 40 por ciento; y que a finales de 2011 los caldenses tendrían aeropuerto internacional.

Ahí fue que la promesa se empezó a convertir en pendiente: a mediados de 2010, cuando Uribe iba de salida, dos terraplenes (donde iba a estar la pista) empezaron a fallar por deslizamientos de tierra, por lo quel surgió la duda de si había errores en los diseños.

Dos meses después, en agosto de ese año, la Corporación Cívica de Caldas y el periódico La Patria publicaron una investigación que mostraba que quienes se ganaron los contratos de construcción eran los mismos que hacían las interventorías.

Por eso el primer gerente de la Asociación del Aeropuerto, el hoy secretario de Ambiente de Bogotá, Francisco Cruz -quien fue candidato a la Gobernación en 2007 con el respaldo del grupo de Óscar Iván Zuluaga, la exsenadora Adriana Gutiérrez y el exconsejero presidencial Luis Alfonso Hoyos-, salió con ruidos del cargo, como contó La Silla.

Incluso, Cruz está envuelto en un proceso de la Contraloría por presunto detrimento patrimonial por 65 mil 779 millones de pesos, junto con otros 50 funcionarios y contratistas; por no terminar los terraplenes que se dañaron en 2010, y porque lo que alcanzaron a construir no sirve.

Eso toca directamente a la presidencia de Uribe no solo porque apalancó la creación de la sociedad y puso la plata, sino porque Cruz era de su línea política.

Luego del escándalo, la Asociación contrató nuevos diseños, que entregaron en 2013 e hicieron que el Gobierno Santos diera vía libre a la construcción de la primera de las tres fases del proyecto. Pero no hubo avances en cinco años.

La estructuración financiera, técnica y legal del proyecto estuvo lista apenas el año pasado, según nos contó la gerente de Aerocafé, Amparo Sánchez.

Ahí llegó Iván Duque.

El patrimonio que destraba el aeropuerto (por ahora)

Precisamente para evitar ruidos como los que contamos, el senador uribista caldense Carlos Felipe Mejía propuso -con el aval de Aerocivil y los  ministerios de Transporte y Hacienda- incluir un artículo en el Plan Nacional de Desarrollo para meterle el pedal a Aerocafé, algo que había prometido el Presidente desde su campaña.

Mejía nos contó que desde que se posesionó Duque se ha estado moviendo para eso, con el acompañamiento de Uribe.

En octubre reunió en la presidencia del Senado a más de 30 congresistas, la Ministra de Transporte, el director de la Aeronáutica Civil, el Gobernador, el Alcalde de Manizales, dirigentes gremiales y periodistas para socializar el proyecto y pedir que lo respaldaran para meterlo en el presupuesto del 2019.

Lograron meter 100 mil millones.

Siguieron más reuniones, y finalmente Mejía redactó el artículo que ordena crear un patrimonio autónomo, promovido por Aerocivil y con recursos vigilados por la Contraloría.

Lo firmaron, además de Uribe y Mejía, todos los congresistas de Caldas, los dos uribistas de Risaralda, Gabriel Vallejo y Alejandro Corrales, y los antioqueños Óscar Darío Pérez y Juan Felipe Lemos.

“Yo le decía al presidente Duque que para evitar problemas del pasado con el areopuerto, lo administrara una entidad del Gobierno. Esta vez no nos queremos equivocar y no nos vamos a equivocar”, nos dijo el senador Mejía, que en los cinco años que lleva en el Congreso ha insistido en que reviva el proyecto.

Así, el artículo 69 del Plan de Desarrollo ordena crear un patrimonio autónomo, que funciona como una fiducia: recibe plata del Gobierno y de los entes públicos o privados que aporten al el proyecto, y ese dinero solo se desembolsa cuando el comité fiduciario del patrimonio -que estará al mando de la Aeronáutica Civil- esté seguro de que la plata se va a ejecutar.

“Para el caso de Aerocafé se decide hacer un patrimonio autónomo porque garantiza transparencia, y porque se desembolsa la plata a medida que se tienen contratadas las obras”, nos dijo el viceministro de Transporte, Juan Camilo Ostos.

Además, amarra los recursos así la construcción del aeropuerto se llegue a retrasar.

Lo amarra porque, usualmente, la plata que asigna la Nación cada año para un proyecto se devuelve si la obra no se ejecuta durante ese mismo año.

En este caso, el Gobierno va a dejar asignados en ese patrimonio 100 mil millones de pesos este año y otros 200 en 2020 y 2021, para construir la primera etapa del proyecto.

Son recursos que van a quedar asegurados para Aerocafé y que no se podrán utilizar para otra cosa, así la obra no se empiece a construir en esos años.

El proyecto está cien por ciento estructurado en las primeras dos etapas: la construcción de la pista, de 1.460 metros, y la terminal; y una primera ampliación de la pista a 2.600 metros.

Solo falta que Aerocivil cree el patrimonio y la plata esté completa dentro de este para construir la primera etapa, que vale 431 mil millones de pesos. Así habrá cierre financiero y Aerocivil podrá salir a licitar.

La tercera, que es la que hace falta terminar de estructurar, consiste en una segunda ampliación de la pista a 3.800 metros. Y es justamente la que permitiría que el aeropuerto sea internacional; tal cual como lo quieren los caldenses hace años.

Por eso, el Gobierno Duque amarra al menos la construcción de un nuevo aeropuerto nacional en el Eje Cafetero.

Eso porque, según nos dijo la gerente Sánchez, falta que la Asociación del Aeropuerto y la ANI concreten la financiación de la segunda etapa, que es por APP, y se termine de estructurar la tercera etapa, que aún no es claro cómo se va a pagar.

El senador Carlos Felipe Mejía nos contó que en los próximos días firmarán el convenio para crear el patrimonio autónomo Aerocivil, la Gobernación de Caldas y la Alcaldía de Manizales. Solo falta que los tres trasladen los recursos para salir a licitar.

Así, con ocho meses del Gobierno, Duque empieza a cumplirle a los caldenses y a completar, al menos en parte, lo que empezó Uribe.

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