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Por Tatiana Duque · 05 de Septiembre de 2018

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Aunque su grupo siempre ha mezclado algo de maquinaria con opinión, la exalcaldesa de Quibdó y exviceministra de Cultura del Gobierno Santos, Zulia Mena, tiene la impronta de ser una de las figuras independientes de su departamento porque en dos ocasiones ha logrado derrotar a los políticos tradicionales y cuestionados de esa capital.

 

Para las regionales de 2019, no obstante, la Mesa de la Unión, como se llama la coalición que lidera y que ha ganado dos alcaldías de Quibdó seguidas, fue reactivada con un ingrediente adicional: le abrió la puerta de frente al cuestionado clan Sánchez Montes de Oca, a quien antes había enfrentado.

Es el grupo que por años han dirigido el exgobernador Patrocinio y su hermano el exrepresentante Odín Sánchez, condenados por corrupción y parapolítica respectivamente, y exsecuestrados del ELN; y que se repotenció con la curul por La U que ganó en la Cámara este año la hermana de ambos, Astrid.

Además de eso, en la alianza multipartidista de Zulia rumbo a 2019 ya está subido el grupo que lidera el parapolítico Édgar Ulises Torres, cuya cabeza visible es su hijo Tito Torres, recién quemado al Congreso por Cambio Radical.

Édgar Ulises, de hecho, ya la había acompañado cuando ella ganó la Alcaldía en 2011.

Las manos derechas de Mena justifican estas movidas asegurando que así es que toca a veces hacer la política en las regiones.

Reactivando la Mesa

Desde hace cuatro meses, Zulia comenzó a mover el panorama político. Le pidió a su amigo Mario Díaz Lorduy, exasesor de la Alcaldía del actual mandatario Isaías Chalá, que tratara de reactivar la llamada Mesa de la Unión, como llaman en Quibdó a la coalición de políticos y partidos que apoyan el proyecto de la Ruta Q que Mena, Chalá, Díaz y otros crearon en 2007 como un proyecto de plan para Quibdó a 20 años.

Por ese plan es que, para ese sector, es clave mantener el poder en la Alcaldía.

A hoy, Mario ha integrado a esta Mesa recargada a Nigeria Rentería, excandidata a la Gobernación por la ASI, exdefensora delegada para minorías y exmiembro de la mesa en La Habana; al exsecretario de Chocó Ary Piñeres; el exauditor regional Luis Enrique ‘Kike’ Abadía; al exrepresentante Francisco Wilson Córdoba, ahora en el Centro Democrático; al exrepresentante de La U, Bernardo Flórez; al director de Cambio Radical en Chocó, Delcin Bejarano.

Y también a políticos cuestionados.

Díaz nos confirmó que a la Mesa llegó el Movimiento de Integración Regional (MIR), cuyo jefe natural y poder en la sombra es el exrepresentante Torres, condenado por parapolítica en 2010 y a cinco años por corrupción en un contrato de los Licores de Chocó.

Ese movimiento, venido a menos en parte por las condenas de Edgar Ulises, ahora está oficialmente en cabeza de su hijo Tito, quien en tres ocasiones y con tres partidos diferentes ha intentado, sin éxito, llegar al Congreso.

Esa es una movida por lo menos polémica además de que, precisamente, las maquinarias cuestionadas fueron las grandes perdedoras de este año electoral, sobre todo en Chocó, en donde en las dos vueltas presidenciales ganó el petrismo y hubo un Sí nacional a la lucha anticorrupción (aunque en Chocó votó solo el 18 por ciento del electorado la Consulta Anticorrupción, por razones que explicamos acá).

Díaz Lorduy es pragmático al explicar esa unión.

”Hay que usar lo positivo del liderazgo político de Édgar Ulises Torres”

Mario Díaz

“Ya Edgar Ulises pagó su condena y hay que usar lo positivo de su liderazgo político. Puede ayudar a la transformación”, nos dice. “Edgar Ulises apoyó la campaña de Zulia en 2011 (ya condenado) y eso no fue óbice para que su Alcaldía fuera un desastre como no lo fue”, dice.

El directivo de Cambio en Chocó, Delcin Bejarano, también miembro de esta Mesa, nos habló en la misma línea.

“Es que si fuera en Chocó solamente (la alianza con cuestionados) sería una novedad y pues preocuparía. Es muy complicado. Una cosa es lo que piensen en el centro del país y otra la realidad en una de las zonas más olvidadas”, nos dijo.

Abogando a esa unidad para ser más fuertes ante Bogotá y pedir apoyos, recursos y ser escuchados, Díaz Lorduy defiende estas alianzas. “Es difícil de vender (la idea de alianzas con cuestionados) pero es más difícil llegar divididos”, nos dijo.

No es el único súper poderoso que llegaría y no descartan a los Sánchez Montes de Oca.

“Posiblemente lleguen, pero no hemos decidido nada aún”, nos dijo Díaz.

En el Chocó político y entre las siete fuentes que hablamos que conocen de cerca la movida, no hay claridad sobre si Patrocinio, el patriarca del clan, está buscando acercarse a Mena, quien fue su rival electoral en dos ocasiones y lo derrotó.

En parte porque Patrocinio “puede hacerlo solo” en 2019, como nos dijó un uribista. En el mismo sentido nos hablaron directivos vargaslleristas y conservadores que dicen que su fuerza se nota en que ocho años después de dejar el poder, tiene asiento en el Congreso vía Astrid.

Con los integrantes de la Mesa repotenciada definida, el plan de acá a noviembre es definir candidaturas.

Un reto cuesta arriba teniendo en cuenta que ahora Mena y su amigo al alcalde Chalá están distanciados.

La fractura para 2019

Con Chalá como candidato, la continuidad de la Ruta Q de Zulia logró nuevamente lo impensable que era ganarle a los grupos políticos poderosos, como los cordobistas liberales del representante Nilton Córdoba y el grupo de Patrocinio. Sin embargo, la alianza con Zulia se ha venido a menos en estos años.

Según un concejal, un dirigente conservador y otro vargasllerista, las razones del distanciamiento son que Isaías no quería ser “el títere” de Zulia y que recibió la Alcaldía con dedudas que dejó su amiga.

Esa distancia se evidenció en las elecciones al Congreso, cuando el grupo de Chalá apoyó la lista de Cambio Radical y los de Mena a Bernardo Flórez. Ambos perdieron.

Dos dirigentes políticos nos compararon el distanciamiento al de Juan Manuel Santos y Álvaro Uribe en 2010. “Zulia quiso mantener el control del Gobierno pero (Isaías) no se dejó y eso generó cambios”, nos dijo el excongresista conservador Ismael Aldana.

”Zulia quería mantener el control en la Alcaldía e Isaías no se dejó”

Ismael Aldana, conservador

Como prueba, dicen, está que Mario Díaz en el primer año fue asesor del Plan de Desarrollo de Chalá, pero después renunció. “Ni él (Díaz), ni su esposa, ni los amigos de Zulia se ven en la Alcaldía ya”, nos dijo el concejal Yesimar Álvarez, del Mira.

Sobre las deudas, como contamos, tanto Mena como Chalá negociaron con el Gobierno Nacional la situación fiscal de la ciudad; además, Chalá ha tenido que buscar recursos para terminar obras contratadas por Mena como un megacolegio y un hospital en la Comuna 1 de Quibdó.

A eso se suma que la Mesa de la Unidad perdió peso político porque Chalá no la volvió a convocar, lo que la debilitó políticamente.

”El distanciamiento con Isaías Chalá tiene que resolverse”

Mario Díaz

“Es un distanciamiento político que se tiene que resolver”, nos dijo Díaz Lorduy, sin entrar en detalles del por qué de las diferencias.

De todos modos, el grupo de Chalá ya mueve candidato, el empresario Martín Sánchez, quien hace dos semanas buscó aval en el conservatismo, según el excongresista Aldana.

A eso se suma que los godos, que estuvieron con Zulia e Isaías en 2011 y 2015, quieren irse solos a 2019.

Con ese panorama, las cartas sobre la mesa de la Mesa de Unidad en Quibdó se comienzan a definir de acá a noviembre, cuando el grupo tenga listo, además de candidaturas, un plan de gobierno para ofrecer.

Este sábado que viene, habrá una reunión de todos los sectores que la conforman para destapar las cartas. Según nos dijeron los siete consultados, hay varias aspiraciones sobre la mesa.

Nigeria Rentería, el exauditor ‘Kike’ Abadía y el uribista Francisco Wilson Córdoba quieren aspirar a la Gobernación; mientras que Ary Piñeres quiere la Alcaldía y, si bien se rumora la aspiración de Díaz Lorduy, no hay definición.

“Yo retiré mis aspiraciones hace tres meses para que Zulia escoja”, nos dijo.

Con este panorama y esas compañías, queda por verse de acá en adelante si la fuerza de Mena alcanza para mantener la tercera Alcaldía.

CONTEXTO

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