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Por Laura Soto · 20 de Mayo de 2019

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Pese a que una de las consignas del uribismo para las elecciones de octubre será evitar que la izquierda gane terreno en lo regional, en el principal bastión del voto alternativo del país, Nariño, no pondrán candidato, y lo que harán será buscar una alianza con partidos tradicionales que en el pasado ha pactado con la izquierda para gobernar. El componedor principal de esa coalición será el propio Álvaro Uribe.  

 

Para eso, Uribe ya se reunió con siete de los once congresistas de la bancada nariñense de los partidos Conservador, La U, Cambio Radical y un sector liberal, para buscar dicha alianza que le pelee a la izquierda, que sigue sin encontrar aspirante para suceder a Camilo Romero, gobernador de los Verdes.

Esta movida muestra una constante que hemos venido contando en La Silla Pacífico: pese a que la región es clave por tener casi una cuarta parte del censo electoral y que el uribismo viene creciendo con su bancada en Valle, sigue siendo un terreno difícil para el partido de Gobierno en los cuatro departamentos.

Eso porque acá ganó el Sí al plebiscito, Iván Duque perdió las dos vueltas electorales y hechos recientes como la Minga en Cauca mantienen vigente el pulso ideológico entre la clase política uribista y los movimientos sociales que son fuertes en la región (72 por ciento de los consejos comunitarios del país están en el Pacífico, así como el 36 por ciento de los cabildos indígenas).

Lo que sí tiene ahora es burocracia en entidades que en el pasado han sido usadas como fortines electorales, como el Departamento para la Prosperidad Social y la Unidad de Víctimas. Lo incierto es si usará esa táctica para pelear los votos de maquinarias tradicionales. 

De hecho en Valle por ahora tienen aspirantes a la Gobernación, pero a la Alcaldía de Cali estarían a punto de unirse a un aspirante por firmas; en Cauca no tienen aún candidatos y en Chocó se unirán a un candidato de origen godo para buscar la Alcaldía de Quibdó.

Por eso, la idea es ir por pasos, y arrancar con alianzas.

“Una gran alianza por el Pacífico de los que nos paramos en el mismo lado de la cancha para poder generar desarrollo y una alternativa para la región”, nos dijo el senador uribista Gabriel Velasco, quien coordina las estrategias del Valle y Nariño.

Dado que por ahora no tienen candidatos fuertes en la región lo más probable es que en campaña se tengan que montar en otras candidaturas para tratar de no salir del tablero electoral.

Eso implica no ser protagonistas, ni que Uribe le cargue el micrófono a ninguno, como suele hacerlo.

En Nariño depende de las maquinarias tradicionales

La reunión que convocó Uribe en el Club de Banqueros de Bogotá con la bancada nariñense ocurrió apenas hace unas semanas, tras semana santa.

Asistieron los conservadores Myriam Paredes, Eduardo Enríquez Maya, Felipe Muñoz y Liliana Benavides, de Cambio Radical, Gilberto Betancourt, el liberal Gustavo Estupiñan (suspendido por la Procuraduría en una decisión que no está en firme porque fue recusada) y Teresa Enríquez de La U (Berner Zambrano no asistió, pero sí fue invitado).

No invitaron al liberal Guillermo García Realpe -opositor a Duque- que está más inclinado a apoyar al constructor Víctor Rivas o el que salga de la convergencia de la izquierda, ni a Aulo Polo del Partido Verde.

Tampoco asistió el indígena Manuel Bitervo, aunque La Silla no pudo confirmar si fue invitado o no, aunque sí había asistido a la primera reunión convocada por Uribe hace más de un mes.

La principal petición de Uribe allí, según nos contaron ocho fuentes políticas, es que los congresistas busquen a los actuales precandidatos para proponerles que participen de un mecanismo de consulta, que podría ir desde encuestas (la más posible), hasta un consenso para rodear a un candidato.

Algunos de los nombres que se contemplaron en la reunión para integrar la coalición son el médico Damir Bravo (apoyado por los dos senadores conservadores), el exalcalde de Yacuanquer Julio Insuasty y la ingeniera Nilza Pantoja (que van por firmas), el abogado Jhon Rojas (que quedó de segundo en 2015 y ahora va por firmas) y Euler Martínez (que está buscando aval en el liberalismo y Cambio Radical).

Pero la alianza no pinta fácil por razones de fondo y forma.

De forma porque algunos congresistas ya están montados con sus propios candidatos y no están dispuestos a dejarlos en el camino.

Tres congresistas que asistieron a la reunión con Uribe le dijeron a La Silla que los senadores conservadores Enríquez Maya y Paredes insinuaron que deberían apoyar al médico y empresario Damir Bravo, que es su candidato.

“Sentimos una presión por parte de los senadores y eso es lo que nosotros no queremos, que se nos imponga un candidato. Queremos que se busque un mecanismo de escogencia”, nos dijo uno de los congresistas asistentes.

La razón de forma es que al parecer los aspirantes no quieren medirse todavía y quedar descartados en la precampaña.

Por ejemplo, según nos dijo un congresista que ha hablado con algunos precandidatos, éstos “sienten que Jhon Rojas (que va por firmas) les lleva ventaja porque está muy metido en campaña desde hace rato y otros han estado más bien callados y por eso no quieren someterse”.

De todos modos los representantes Teresa Enríquez y Gilberto Betancourt, y el senador Berner Zambrano contrataron una firma para hacer una encuesta y saber cómo está la aceptación de los candidatos en el departamento y posiblemente apoyar al que quede en primer lugar.

Otra razón adicional es que hay posibilidad de que las maquinarias se terminen montando en la candidatura más fuerte.

Eso ya ocurrió en las elecciones de 2015 cuando todos los parlamentarios, a excepción del liberal Guillermo García y Berner Zambrano de La U, se fueron con el candidato de izquierda Camilo Romero.

Por ahora los de La U, Cambio, parte del Liberal y los dos representantes azules sí creen clave buscar la unión porque “solos no llegamos a la Gobernación”, como nos dijo uno de ellos.

Más allá de estas particularidades, que el uribismo no sea la voz cantante de los acuerdos dificulta que tengan aspirantes o alianzas fuertes en toda la región.

Sin candidatos con gasolina suficiente

La primera muestra del panorama está en Valle donde su candidato a la alcaldía se siente abandonado por su partido y lo más probable es que éste se suba al bus del excongresista Roberto ‘Chontico’ Ortíz, primero en las encuestas y por ahora el único que pinta como contrapeso a la izquierda en cabeza del exalcalde, Jorge Iván Ospina, cómo lo pidió Uribe.

Para la Gobernación su candidato saldrá de una encuesta entre la diputada Juanita Cataño y el empresario Francisco Lourido (un tercer aspirante, Francisco Lopreto, abandonó la contienda), y aunque la idea allá es que los demás partidos apoyen a su aspirante para hacerle contrapeso a Clara Luz Roldán, la alianza no ha cuajado, por las mismas razones que no ha salido la unión en Nariño.

Incluso, aunque el uribismo regional no es cercano a la gobernadora Dilian Francisca Toro, si al final no hay quién le haga competencia a su aspirante, no descartan -en caso de fuerza mayor- subirse al bus de Roldán.

En Chocó el partido también es minoritario pues el poder se lo pelean los liberales y La U tanto a la Gobernación y Alcaldía. El precandidato del uribismo a la alcaldía de Quibdó es el abogado Miguel Becerra, exdirigente conservador y aún no es claro cómo irán a la Gobernación de Chocó.

Por último, en Cauca, donde el uribismo tiene representación vía la senadora Paloma Valencia y cuota en el gobierno con un ministerio (el de las TIC) y una entidad administrativa (la Unidad de Gestión del Riesgo), desde el año pasado la alianza la impulsan con parte del liberalismo para pelear la Gobernación que lleva dos periodos bajo el mando del vargasllerista Temístocles Ortega.

Aún queda camino para saber si la estrategia de Uribe funciona y logra -por fin- crecer en una región en donde el mismo exmandatario ha admitido que siempre ha tenido “dificultades políticas”.

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