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Por Tatiana Duque | Adelaida Ávila Cabrera · 05 de Noviembre de 2019

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La saliente gobernadora del Valle, Dilian Francisca Toro, logró poner sin mayor esfuerzo heredera con su amiga Clara Luz Roldán con una votación de casi un millón de votos, que la vuelve la tercera política más votada del país (después de Claudia López y Carlos Galán), un case de votos que -con bancada propia- le permite relanzarse como figura de peso a nivel nacional.

De acuerdo con una persona del primer círculo de la Gobernadora saliente, habría guiños por parte del uribismo para que Toro tuviera un puesto en el Gobierno. La congresista Norma Hurtado -amiga de Dilian- no nos negó ni confirmó esta versión.

Nos dijo que aterrizará en la codirección de La U.

“La U está a la expectativa de que ella llegue a la dirigencia a acompañar los procesos, que nos proyectan a nivel nacional como partido, a la codirección. Su pasión es la salud (...) le están pidiendo haga acompañamientos en muchos departamentos”, nos dijo.

Pero el triunfo de la baronesa electoral y de su grupo, Nueva Generación -que lleva 28 años en Valle y lo coordinan en su mayoría mujeres-, no es completo.

Una mirada con lupa a los 42 municipios del Valle, muestra que su grupo político, el más fuerte de La U, ganó en nueve alcaldías, tres menos de las que obtuvo en 2015, cuando Dilian ganó la Gobernación con 466 mil votos (casi 400 mil menos de los que hace una semana sacó Clara Luz). 

Entre las derrotas están las de Buenaventura y Palmira, que obedecen en parte al hastío de la clase política tradicional que la Gobernadora representaba vía sus candidatos y previos alcaldes (a profundidad analizamos esos casos acá).

“En Buenaventura hubo debilidades, tropiezos (...) En Palmira creo que hubo un exceso de confianza del triunfo que se iba a tener”, nos dijo Hurtado.

En siete municipios el candidato de Nueva Generación (con o sin coalición) quedó de segundo; en ocho de tercero; en dos de cuarto y en ocho no puso candidato.

Pero el bajón se compensa por dos vías.

Una vía es que al mismo tiempo que perdió sus bastiones de Buenaventura y Palmira, ganó Buga y Tuluá (con coalición) que son ciudades también relevantes en el mapa político valluno. En ambos sitios, según nos dijo un estratega detrás de las dos campañas, “La U (de Dilian) se echó al hombro el apoyo político”. 

Además, recuperó Guacarí, una victoria simbólica porque es su pueblo natal. Allí, al ganador Óscar Sanclemente le hicieron campaña Jimena -hermana de la Gobernadora y gestora social del Valle-; y su mamá, doña Berta.

La otra vía es que en ocho ciudades más ganó vía coalición, lo que muestra que mantuvo fuerza política con aliados nuevos, porque peleó con los conservadores, que la ayudaron a ganar en 2015.

En seis ciudades (Buga, Dagua, La Cumbre, La Unión, Restrepo y Riofrío), La U fue el primer partido que avaló al ganador. 

(Caso aparte es el de Florida, al sur del Valle, cuyo ganador Alexander Orozco, es de la línea del senador Roy Barreras, quien tiene grupo aparte y que incluso peleó en plena campaña con la Gobernadora porque, según nos dijo un miembro del grupo del congresista, la mandataria le puso competencia vía Dimas Martínez, candidato de ADA. El grupo Nueva Generación negó esa movida).

Así mismo, en siete de los municipios donde ganó su grupo sin coalición y las nueve donde La U ganó con coalición, su candidata obtuvo más votación que el alcalde ganador.

Eso en especial es clave en el caso de Cali. Allí Clara Luz obtuvo 414.086 votos frente a los 298.020 de Jorge Iván Ospina. Podría marcar una diferencia con la tirante relación que tuvieron Dilian y Maurice Armitage, que arrancó poco después de terminada la campaña de 2015.

En términos de gobernabilidad en los municipios donde La U no ganó Alcaldía, el panorama es bastante similar para Clara Luz, quien obtuvo -mínimo- el 40 por ciento de las votaciones totales en esos lugares para la Gobernación; y en solo dos no tuvo más votos que el ganador a la Alcaldía.

Con gobernabilidad, algunas pérdidas simbólicas, pero otras ganancias clave, la movida siguiente de Nueva Generación en general y Dilian en particular, es volver al escenario nacional.

“En parte por eso le votaron tan bien ciudades donde no tenía candidato fuerte, porque Nueva Generación sabe que sus rivales no les impiden crecer hacia afuera”, nos dijo un periodista que conoce la movida en varios municipios donde el movimiento de Dilian perdió, como Cartago.

Al menos ya tiene un case de votos -propios y de coalición- para pesar. 

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