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Por Laura Soto · 23 de Julio de 2018

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Con la confirmación de la curul del senador John Harold Suárez el uribismo pasó de tener dos a cuatro congresistas. Esto, más tener Presidente, hace que el partido pase de ser una fuerza minoritaria a una capaz de hacerle contrapeso a la súperpoderosa gobernadora, Dilian Francisca Toro, con miras en 2019.

Este crecimiento da paso a nuevos liderazgos que pueden ayudar a impulsar al partido en las elecciones locales.

El aumento en el Congreso

Una de las principales diferencias de la nueva bancada uribista con la anterior es que, al haber abierto la lista, los congresistas tuvieron que buscar sus propios votos. De hecho, tanto en Cámara como en Senado suman 59 mil votos.  

“Nosotros tuvimos que conseguir los votos con nuestro propio esfuerzo, por lo que tenemos más autonomía y un liderazgo propio, fuerte, autónomo y con arraigo en la región”, nos dijo el representante Christian Garcés, que tuvo la mayor votación de su partido en Valle.

Votos que fueron sobre todo de opinión de sectores “de centro y centro derecha con mensajes como generar más empleos y oportunidades”, nos dijo el senador Gabriel Velasco, que viene del sector de los cacaos y fue gerente regional de la Andi.  

La otra diferencia es que lograron combinar el voto de opinión con el de maquinaria en cabeza del senador Suárez, quien ocupó el último puesto de los uribistas elegidos.

Suárez fue dos veces alcalde de Buga, logró consolidar un movimiento propio y mantener la maquinaria de la mano del actual alcalde Julián Latorre, su ahijado político. También ganó por la alianza debajo de cuerda con el representante liberal Álvaro Monedero.

Además, con los cuatro congresistas el uribismo llegó a diferentes zonas del departamento. Cali, en el sur, con Garcés y Velasco; el centro con Suárez; y Buenaventura, en la costa pacífica, con el segundo representante uribista, Milton Angulo, cercano al ex gobernador y ex vicepresidente Angelino Garzón, hoy uribista.

Angulo, que fue funcionario público durante 30 años en el Valle y llegó al Congreso arrastrado por la votación de Garcés más que por la propia (no le fue bien por la fuerza del paro cívico en el puerto), puede ser la entrada para el partido en Buenaventura.

Una de las cosas que une a los congresistas y en la que trabajaran juntos es tratar de “resolver la deuda histórica con el puerto”, según nos dijo el senador Velasco.  

Pero no solo la bancada creció en número, sino en liderazgos que hasta ahora estaba en cabeza de la única senadora, Susana Correa, porque el otro representante Carlos Alberto Cuero fue inexistente, según nos dijo uno de los uribistas con los que hablamos.

“Acá hay diversas corrientes políticas, no son cacicazgos que mandan unos a otros, sino que vamos a trabajar en equipo”, nos dijo Garcés.

El senador Velasco nos dijo que los cuatro ya se han reunido para mirar temas comunes y que los cuatro tienen una muy buena relación.

“Hay que resaltar el trabajo de [la senadora] Susana porque se echó el partido al hombro estos cuatro años como única jefe natural, pero ella ya cumplió su periodo y tiene que reconocer que los liderazgos de hoy son otros”, nos dijo una fuente del partido que pidió la reserva del nombre para no tener inconvenientes con ella.

Este impulso puede tomar aún más fuerza teniendo en cuenta que tiene al presidente Iván Duque de su lado y que éste también creció en el Valle con respecto al 2014.

En la segunda vuelta del 2014, Juan Manuel Santos derrotó al candidato uribista Óscar Iván Zuluaga en el departamento con 827 mil votos, frente a 459 mil.

En la primera vuelta de este año Duque ganó en el departamento con 523 mil, frente a 499 mil de Sergio Fajardo y 485 mil de Gustavo Petro.

Aunque Petro logró voltear el departamento y ganar en segunda vuelta la diferencia con Duque fue tan solo de 139 mil votos.

Aparte de trabajar en bancada por la región su principal objetivo es crecer en las regionales del 2019.

La vista puesta en las locales

El uribismo quiere consolidarse como partido en el Valle poniendo más alcaldes, diputados, concejales y Gobernador, y atrayendo a más militantes haciendo pedagogía en los municipios.

“Tenemos que aprovechar la coyuntura que tenemos con los congresistas, el presidente para fortalecer el partido, tener más ordenadores del gasto”, nos dijo el diputado uribista y precandidato a la Gobernación, Julio César García.

Actualmente el uribismo tiene solo una de las 42 alcaldías con Julián Bedoya en Toro, en el norte, dos de los 21 diputados y sólo uno de los 21 concejales de Cali. Suma apenas 30 de los 534 concejales del departamento.

“Si duplicamos en Congreso, que es más difícil, por qué no podemos duplicar en Asamblea y Concejo”, argumenta García.

Para lograrlo, además del trabajo conjunto entre los congresistas, el apoyo de la exsenadora Correa es clave porque tiene su fortín en el norte del Valle, donde el uribismo sacó su mejor votación en la primera y segunda vuelta presidencial.

Y para llegar a la Gobernación el uribismo tiene a su favor que podría agrupar a las fuerzas que no quieren a la gobernadora Toro, como el senador Carlos Fernando Motoa de Cambio Radical, y a las otras fuerzas que quedaron recargadas en las presidenciales como los conservadores en cabeza del exgobernador Ubeimar Delgado y la línea liberal de Fabio Arroyave, que hoy es precandidato por su partido.  

Aunque Delgado también ha dicho que le gustaría una gran coalición entre todos los partidos, incluyendo al grupo de Dilian y el Centro Democrático. 

“Si queremos ganar tenemos que combinar opinión, maquinaria y alianzas con otros partidos”, nos dijo la semana pasada el concejal uribista Rodríguez.

Alianzas que se podrían tejer con el pastor cristiano y senador, Jhon Milton Rodríguez, de Colombia Justa Libres que le hizo campaña a Iván Duque y al No en el plebiscito.

Una apuesta que no es fácil porque se enfrentan a la aplanadora Dilian Francisca que recibió un empujón la semana pasada al salir absuelta de sus investigaciones.

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