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Por Laura Soto · 23 de Agosto de 2018

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El próximo sábado está programada una asamblea del movimiento que se sigue llamando Paro Cívico de Buenaventura para definir el mecanismo de escogencia de su candidato a la Alcaldía. Es oficialmente el lanzamiento al agua del movimiento cívico que paralizó el principal puerto del Pacífico por mes y medio y que ha impulsado las votaciones de la izquierda este año en la ciudad.

 

La movida es clave porque desde hace un año el Paro y su comité ejecutivo han logrado liderazgo en la comunidad, hasta ser casi un Estado paralelo al que parte de la sociedad civil acude para buscar soluciones (como ocurre con la crisis de la Unipacífico) y que ha tomado la vocería ante el Gobierno local y nacional, por lo que creen tener un capital político que les ayude a derrotar a las tradicionales maquinarias.

Aunque desde marzo había rumores de que participarían en octubre de 2019 (como lo contamos acá), la decisión de lanzarse al agua ocurrió este sábado que pasó, en otra asamblea que tomó esa decisión casi por unanimidad.

Los dos nombres que suenan para la candidatura son los de Víctor Vidal, exconcejal del Polo, vocero del paro e integrante de la organización afro Proceso de Comunidades Negras, PCN; y el de Judith Segura, abogada, representante legal de la Asociación Colombiana de Industriales y Armadores Pesqueros, Acodiarpe, ex candidata Verde a la Alcaldía y fundadora en el puerto del partido Colombia Justa Libres (de la coalición uribista en el Congreso).

También sonó el padre Jhon Reina, otro vocero, pero él ya habría descartado la candidatura.  

Si bien el reto es cuesta arriba teniendo en cuenta que en el puerto hay casas políticas establecidas (aunque sus alcaldes han terminado presos incluyendo a Eliécer Arboleda, aliado de la gobernadora Dilian Francisca Toro), de ganar la Alcaldía el status quo del puerto cambiaría.

Lo que sigue ahora para el Paro es definir el mecanismo de escogencia de ese candidato, que se debe definir el sábado si no se aplaza por la consulta anticorrupción del domingo.

La idea es votar entre una consulta popular abierta para todos los habitantes de Buenaventura o una votación cerrada de los 253 delegados de las organizaciones que integran el Paro, que fue el mecanismo que usaron para elegir a los cinco integrantes de la Junta Administradora del Fonbuenaventura.

La consulta tiene la ventaja que el elegido arrancaría con un case de votación más alto, que lo impulsaría en la campaña, pero tiene el riesgo de es que terceros influyan para tener candidatos afines a ellos, como lo intentó la polémica Rosa Solis en la elección de la Junta.

Con una consulta cerrada el Paro evitaría la injerencia externa, pero podrían darle fuerza a las voces que dicen que sus cabezas no son incluyentes.

¿Sacando rédito político?

Buscar Alcaldía propia ya tiene críticos: sectores políticos de otras corrientes e incluso personas que integraron el Paro comenzaron a criticar la aspiración, diciendo que el Paro los usó para sus fines políticos y que no dejaron claras sus intenciones electorales desde el inicio.  

En el Comité se defienden.

“(Con el Paro) Renació la esperanza de tratar de transformar a Buenaventura en el tema político porque sí hay gente que pueda dirigir el puerto sin intereses de robar lo público”, nos dijo Narcilo Rosero, del comité de Agua.

Creen que llegar a la Alcaldía les permitiría avanzar más rápido en los propósitos planteados hace un año por el Paro. “Si se logra la alcaldía ya no será más un obstáculo, sino un aliado más del proceso”, nos dijo el precandidato Víctor Vidal

Algo similar opina el jefe del departamento de Estudios Políticos de la Universidad Icesi y miembro de nuestra Red Pacífico, Juan Pablo Milanese, quien dice que meterse en las elecciones es un deber para los integrantes del paro cívico porque gestionaron los 1.5 billones de pesos que llegarán al puerto cada año como compromiso del Gobierno y deberían ser ellos mismo quienes los administren.

Si bien los recursos serán administrados por la junta administradora del Fondo de Buenaventura, en ella estará el alcalde y de él dependen algunas gestiones como acelerar el POT y su consulta previa, conseguir terrenos o presionar al Gobierno Nacional. Eso además de administrar los recursos propios del municipio y buscar que su gasto se alinee con la plata del Fondo.

“Tienen que ganar para mostrar resultados”, explicó Milanese.

Hay una motivación adicional del Paro y es tratar de dar un vuelco a la administración local y el manejo corrupto de los recursos que hoy tiene en líos judiciales a los cuatro últimos alcaldes.

A blindar la candidatura

Con la decisión de lanzarse al agua al ruedo político, hay varios retos para el Paro Cívico de acá a las elecciones.

El primero es no perder sectores clave que ayudaron a la movilización de mayo de 2017.

De entrada, el presidente del Centro Democrático en Buenaventura, Rubén Jiménez y el concejal de Cambio Radical, Alonso Moreno, nos dijeron por aparte que los gremios y sectores políticos que los apoyaron dejarían de hacerlo porque pasan a ser un contendor y una amenaza. 

“Ellos creen que los va a apoyar todo el mundo por ser del Paro, pero no cierto porque hay divisiones incluso dentro del mismo paro porque en elecciones cada cual coje para su lado”, nos dijo Jiménez.

El segundo reto es que el Comité se mantenga unido a pesar de ser un movimiento heterogéneo donde confluyen muchos sectores. Frente a eso, Vidal cree que la misma ciudadanía blindará la candidatura, como ya ha venido sucediendo. 

El tercer reto es blindarse de los políticos tradicionales. Eso porque si su candidato crece probablemente busquen montarse en ese bus, o o eventualmente armen un bloque unido para derrotarlo.

Entre ellos ya hay nombres para la candidatura, entre los que están Héctor Copete, ingeniero industrial y excandidato a la Alcaldía varias veces por diferentes partidos; Jaime Marinez, exgerente local de Findeter, excandidato verde a la Alcaldía; Bernabé Mosquera, excandidato liberal; Ligia del Carmen Córdoba, concejal de La U cercana al actual alcalde preso, Eliécer Arboleda; y Lucy Abonce, excandidata del Centro Democrático.

Encima, por otro lado está Libia Mosquera, cónsul en Washington en los gobiernos de Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos, ex coordinadora de la mesa de cultura del paro, y quien se retiró del movimiento hace cuatro meses para lanzarse al ruedo político. 

Con esos tres retos y más de un año de campaña, todavía falta tela por cortar.

CONTEXTO

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