Uso de cookies

La Silla Vacía usa Cookies para mejorar la experiencia de nuestros usuarios. Al continuar navegando acepta nuestra política.

listo

Por Laura Soto · 03 de Abril de 2019

2435

0

El cura bonaverense Arnulfo Mina, quizá uno de los que más conoce de la situación de conflicto y pobreza en Tumaco, será el primer miembro de la Iglesia Católica en el puerto en lanzarse a la política. Lo hará para la Alcaldía, por firmas y ya tiene el apoyo de parte de la base social del distrito, entre comerciantes y feligreses.

Mina es reconocido por su trabajo social con jóvenes, por denunciar la violencia del Puerto, defender la sustitución de los cultivos y ha sido clave para mediar entre grupos armados ilegales para bajar los índices de violencia.

 

Como revelamos en enero, Mina fue el garante por la Iglesia de la tregua entre las disidencias del Frente Oliver Sinisterra (FOS) y las Guerrillas Unidas del Pacífico (GUP), para bajar los homicidios en la zona urbana que hasta febrero estuvo en ceros (mientras que los ilegales libran una guerra por la ruta narco en la zona rural).

Por eso, junto con el padre Daniel Sarantonello, es a quien buscan funcionarios gubernamentales y de organizaciones internacionales que abundan en Tumaco, para acercar a las comunidades vulnerables con programas estatales y no gubernamentales.

Si bien desde hace años, según dos fuentes consultadas, a Mina le picaba el mosco de la política, nos contó que en esta ocasión tuvo dos razones para dar el salto de la capilla a la plaza pública: uno que la comunidad le insistió, y la otra que “ante los múltiples problemas de Tumaco el trabajo que hacemos desde la Iglesia no es suficiente y el poder político tiene esa potestad para poder incidir en la transformación de Tumaco”.

Poder político que, como hemos contado ampliamente en La Silla Pacífico, es complejo en el distrito, muchas veces por temas de irregularidades en contratación y corrupción, como ocurre en estos momentos con la detención de los últimos dos alcaldes Julio Rivera y Víctor Gallo, por la pérdida de más de 5 mil millones de pesos para la construcción de casas en 2015.

Mina, quien ya tiene licencia de su sacerdocio por parte del obispo de Tumaco, Orlando Olave, para hacer política, cuenta por ahora con el apoyo de algunos gremios, como profesores, comerciantes, transportadores y campesinos.

Nos dijo que en los próximos días inscribirá su comité promotor para recoger las 40 mil firmas que necesita para inscribir su candidatura.

¿El candidato del Comité Cívico?

En el Tumaco político la candidatura de Mina, que venía sonando desde hace un mes, leen esta aspiración como la ‘elegida’ del Comité Cívico ‘Tumaco Unidos por la vida’, integrado por la Cámara de Comercio, la Iglesia, varios gremios y líderes cívicos, del que el cura hizo parte, que está dialogando con el Gobierno sobre salidas a varios problemas de Tumaco.

“Hay preocupación porque dicen que el Comité fue usado como plataforma política (para Mina)”, nos dijo un político tumaqueño a La Silla y otro nos dio una versión similar.

Tanto el padre, como Saida Mosquera, presidenta de la Cámara de Comercio, le dijeron a La Silla, por aparte, que las versiones son falsas. El obispo Olave también dijo en un comunicado que los religiosos no pueden participar en política, como forma de acallar las voces en torno a la candidatura de Mina.

Precisamente, para evitar la politización del Comité y mantener su carácter cívico, los integrantes del Comité le pidieron a sus compañeros con aspiraciones que renunciaran y así lo hicieron Diego Angulo, Víctor Jaramillo y el padre Mina.

De todos modos, según le dijeron a La Silla tres políticos del puerto de diversas corrientes, el nexo entre el Comité y Mina está siendo usado como ‘caballo de batalla’ contra la aspiración del religioso.

A eso se suman críticas por tener el apoyo de los comerciantes, que en mayor medida son foráneos (en Tumaco les dicen ‘Los Paisas’).

Uno de los comerciantes más visibles que apoya a Mina es Pablo Emilio Zuluaga, dueño de la franquicia de supermercados Merca Z, la más grande del Puerto.

La otra crítica en el puerto es porque Mina no tiene experiencia en temas públicos.

Precisamente por eso, colegas de Mina ven con preocupación que entre a la política y “se pierda” en relación con que quede inmerso en escándalos de corrupción que han sido constantes dentro de la clase política tradicional del Puerto.

“A la política llegan buenas personas, pero luego se pierden. Los grupos económicos obligan a hacer cosas, para hacer política no solo hacen falta buenas intenciones”, le dijo a la Silla un religioso que trabaja con Mina pero pidió reserva.

“¿Las personas que han tenido experiencia qué han hecho por Tumaco?”, nos dijo Mina, en respuesta a esa preocupación.

Por encima de los ruidos y críticas, está el reto cuesta arriba de Mina de que su trabajo comunitario y apoyos sean lo suficientemente fuertes para derrotar a la clase política del Puerto que tiene como principal barón electoral al excongresista destituido, Neftalí Correa.

Por ahora, Mina se suma a una amplia baraja de precandidatos a la Alcaldía, como el excandidato a la Cámara, Diego Angulo; el ex secretario de la Gobernación de Nariño, Marcos Marines; el aliado del detenido Julio Rivera, Hernán Cortés; el dirigente Víctor Jaramillo; y el líder social campesino Célimo Cortés, entre otros.

CONTEXTO

Las historias más vistas en La Silla Vacia