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Por Laura Soto · 06 de Octubre de 2019

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Gerardo Barona Avirama, a quien en Caloto conocen como ‘Nene’, quiere ser el primer concejal gay de su municipio para impulsarla defensa de la comunidad lesbiana, gay, bisexual y transexual campesina (lgbt), además del cumplimiento del Acuerdo de Paz y de las zonas de reserva campesina.

Paradójicamente, lo quiere hacer desde el Partido Conservador, cuyos líderes nacionales y la gran mayoría de militantes no comulgan con ninguna de esas banderas.

Tiene 33 años, de los que ha dedicado más de 18 al liderazgo social en el corregimiento de El Palo, en la zona rural de Caloto, un municipio al norte del Cauca, símbolo por años de la violencia del conflicto armado. 

Hace parte del reducido grupo de aspirantes Lgtbi que en tres semanas se medirá en las urnas,e pues según Caribe Afirmativo, solo hay 48 candidatos de esta comunidad a los concejos en el país, uno a gobernaciones, uno a asamblea y uno a alcaldía.

Gerardo hace parte de la organización de reserva campesina de Caloto, Astrazonacal, afiliada a la Federación Nacional Sindical Unitaria Agropecuaria, Fensuagro, cercana al Partido Comunista, y cuyo objetivo es lograr la reforma agraria. También pertenece a Marcha Patriótica y a la red de derechos humanos del suroccidente colombiano Francisco Isaías Cifuentes, todos en las antípodas del conservatismo. 

Desde esos espacios ha defendido el reconocimiento de las zonas de reserva campesina y como defensor de derechos humanos ha denunciado masacres, atentados, amenazas y violaciones de derechos humanos en el norte del Cauca tanto de los grupos armados ilegales como de la fuerza pública. 

Su lucha por la diversidad en el campo

Desde niño le apostó al reconocimiento de su homosexualidad, inicialmente con su familia, que nunca lo rechazó, y luego en ámbitos cada vez más públicos incluyendo las asambleas de campesinos, ante quienes se ha reconocido abiertamente como gay desde muy joven.

Aunque él reconoce que los movimientos sociales de indígenas, afros, campesinos -que en Cauca son política y socialmente muy fuertes (se unieron este año para una de las Mingas más largas de la historia)- son en su mayoría machistas y excluyentes de la diversidad sexual, nos dice que nunca ha sentido rechazo, ni discriminación de ningún tipo dentro de su comunidad.

”Yo hago un trabajo diciéndole al movimiento social que la comunidad Lgbti, la mayoría son del campo”

Gerardo Barona

Este ‘privilegio’ lo atribuye a que su orientación sexual no es evidente en su forma de vestir, hablar, ni actuar, lo que quizá lo protegió de burlas y caricaturizaciones.

Pero también a que se ha ganado el respeto de su comunidad y los movimientos sociales a punta de defender activamente las causas campesinas y sociales.

Esto por ejemplo, lo habría blindado de ataques del sexto frente de las Farc que operaba en la zona antes de su desmovilización, cuyos integrantes en muchos casos eran de la zona.

(Ahora, las disidencias del Frente Sexto, comandadas por el indígena alias Mayimbú son el principal objetivo militar del Gobierno Nacional en uno de los departamentos más violentos del país, donde Caloto es clave en el nuevo ajedrez del conflicto). 

Aunque ‘Nene’ no sufrió la discriminación en carne propia, cuenta que hay personas Lgtbi en el municipio y en todo el norte del Cauca que no pueden acceder a servicios de salud y educación;ñ, les niegan oportunidades de trabajo y sufren burlas y rechazo por su condición sexual.

También están los que han permanecido ocultos en el clóset para evitar esos rechazos.

“Yo hago un trabajo diciéndole al movimiento social que la comunidad Lgbti, la mayoría son del campo, que les tocó desplazarse por amenazas de muerte, que los iban a matar por ser gay, por su condición sexual tuvieron que desplazarse de las montañas a lo rural y que hay que cambiar eso”, dice el candidato, mientras nos da la entrevista desde el parque central de Caloto. 

La comunidad Lgtbi en Cauca ha sido una de las más victimizadas en el Pacífico.

Según cifras de Colombia Diversa, de 1993 a 2017 hubo 11 asesinatos de personas de esa comunidad en Cauca (8 en Popayán, 2 en Puracé, 1 en Santander de Quilichao) y en 2017 hubo cinco amenazas.

“Les he dicho a los presidentes (de las juntas de acción comunal): en su comunidad hay líderes gays, mujeres lesbianas afros, indígenas y campesinos, pero que no se hacen visibles porque los mismos líderes rechazamos, eso hay que cambiarlo”, agrega. 

Por eso es que una de sus principales luchas ha sido hacerse visible, que la comunidad sepa que él es gay y que lo acepte así. 

Pero no solo a él, sino que dentro del movimiento campesino se reconozca la presencia de la “comunidad diversa campesina”, como Gerardo la llama.

“Nosotros no peleamos por maquillar rostros, arreglar peinados, no, aquí la comunidad fensuagrista tiene su lucha que es pelear el derecho a ser gay en el campo, pelear la tierra para cultivarla”. 

Si bien Barona había martillado el tema del reconocimiento dentro de Fensuagro desde que ingresó en 2005, no había logrado institucionalizar o ampliar el tema dentro de la organización hasta el 2016. 

”la comunidad fensuagrista tiene su lucha que es pelear el derecho a ser gay en el campo”

Gerardo Barona

Ese año propuso en una asamblea de la organización crear un espacio para la comunidad Lgtbi. “Les dije yo represento eso y yo me voy a meter. Ellos dijeron que hacía falta una persona encargada y si la hay, pues hágale”, cuenta.  

‘Nene’ no tiene claro cuántas personas exactamente la integran en Caloto, porque son muy fluctuantes, pero dice que hay al menos 30 líderes de esa comunidad en el municipio. Hasta el momento han logrado el reconocimiento de su existencia entre la comunidad y la administración local. 

“Al menos ya saben que existimos”, dice Gerardo, quien está buscando personas Lgtbi en otros municipios que quieran medírsele a su activismo para crear un colectivo diverso en el departamento. 

Con esta bandera, más de la defensa del campesino y del proceso de paz, Gerardo espera ser el primer concejal gay elegido por voto popular de Caloto. 

De líder social de izquierda a candidato conservador

Gerardo quiere conseguir su curul desde el Partido Conservador, la misma colectividad que en 2017 apoyó la precandidatura presidencial del ultraconservador católico Alejandro Ordóñez, quien impulsó las marchas contra las supuestas cartillas de ideología de género del Ministerio de Educación de Gina Parody (otra política Lgtbi) durante el proceso de paz del gobierno Santos.

El candidato llegó a esa colectividad por lógica política.

Su caso refleja que las lógicas de polarización entre partidos e ideologías a nivel nacional distan mucho de las realidades locales. Lo que sería una alianza improbable a nivel nacional entre godos y militantes de Marcha Patriótica, en Caloto es normal pues no hay una identidad de Partido que pese.

Lo que cuentan son los votos en octubre.

‘Nene’ se lanzó a petición de los campesinos de Caloto que integran Fensuagro luego de una asamblea el 28 de enero pasado. 

Su primera opción fue el partido Farc pues los exguerrilleros lo apoyan, pero lo descartó porque es un partido nuevo y no le vio la fuerza suficiente.

De hecho, pese que allí tuvo fuerza el Sexto Frente solo consiguieron dos posibles aspirantes para integrar la lista al Concejo y no era suficiente. Lo mismo pasó con el Polo. 

“Nosotros buscamos un partido con el que pudiéramos tener posibilidades, la idea es quedar y no perder el ejercicio”, explica Gerardo. 

Así, Barona tocó las puertas del Partido Liberal, pero los puestos ya estaban llenos, así que luego llegó a donde los conservadores

”Nosotros buscamos un partido con el que pudiéramos tener posibilidades”

Gerardo Barona

Aunque había una razón adicional para eso. Gerardo y su comunidad de El Palo, querían apoyar a un candidato a la Alcaldía de su corregimiento para sentirse representados y ese era Gonzalo Ramírez, que tiene el aval azul. 

Por eso al final aterrizó allá para tener opciones de ganar y para apoyar de frente a su candidato a la Alcaldía. 

“No es un tema ideológico, es más un tema de necesidad de aval”, dice.

Descarta que esa voltereta política vaya en contra de sus posturas ideológicas.

“Que yo esté en el partido conservador no es una contradicción porque no ha habido líos entre partidos y pesa más cómo la cercanía y el reconocimiento entre las personas”. 

Además, “yo nunca me he sentido rechazado por ningún partido, al contrario, antes me buscaron (los conservadores) porque necesitaban los votos”, dice el candidato.   

De hecho Barona ya se había lanzado en 2011 al Concejo por ese mismo partido como relleno de la lista. Quedó de segundo con 176 votos. 

Tuvo su palomita en 2015, cuando el concejal conservador que había ganado la curul, Roger Baca, renunció (posteriormente lo mataron) y Barona lo reemplazó por poco más de un año. 

Allí aprendió que era útil para los campesinos y la comunidad lgbti tener un representante suyo en el Concejo para que la administración tuviera en cuenta sus propuestas en la construcción del plan de desarrollo, y también para hacer gestiones. 

Este año, si llega ha ser elegido, su apuesta, por un lado, será pelar por el reconocimiento de los derechos de los Lgtbi como por ejemplo que las convocatorias educativas o de subsidios de vivienda los tengan en cuenta como grupo diferencial. 

Además, luchar por su vocación campesina: impulsar la legalización de zonas de reserva campesina, gestionar la realización de un centro de acopio en el casco urbano para los productos de los campesinos, que arreglen las vías, y exigir la inversión de 4.800 millones de pesos en infraestructura y compras de predios para las seis veredas y dos corregimientos de la Zona de Reserva Campesina de El Palo, que es reconocida por la Administración y Gobernación, pero no está legalizada.

Pero Gerardo no ha estado exento de los efectos de la violencia, como ocurre con el resto de pobladores del norte del Cauca.

Una vida de amenazas

En 2001 Gerardo y su familia salieron desplazados hacia Tuluá, Valle, por amenazas de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia que se habían asentado en la zona para combatir a la guerrilla. Casi toda la comunidad salió para proteger su vida.

”Las amenazas vienen hace mucho tiempo, pero no por mi condición sexual”

Gerardo Barona

En Tuluá vivió cinco años vendiendo rosas, pero en 2005 regresó a su corregimiento El Palo, pese a que las Farc controlaban la zona. 

“Nos aburrimos allá y por eso volvimos, yo no puedo vivir en la ciudad”, cuenta luego de haber saludado al que era el jefe de las milicias de la Farc en el municipio, quien pasaba por el parque donde aceptó la entrevista con La Silla Pacífico. 

(Ahora ese jefe guerrillero está en el proceso de reincorporación). 

‘Nene’ tenía 15 años y, junto a otro líder de la zona, llamaron a cada una de las familias que se habían ido y lograron que del 100 por ciento, regresara más de la mitad. 

Luego hizo trabajo comunitario con otros jóvenes y al ganar reconocimiento fueron señalados por la fuerza pública, según Gerardo, de ser colaboradores de la guerrilla. 

Intimidaciones y señalamientos que continúan hasta el día de hoy. 

“Las amenazas vienen hace mucho tiempo, pero no por mi condición sexual, sino por el liderazgo social que hago”, acota el candidato. 

Los casos más graves fueron en 2007 cuando recibió un disparo en el brazo derecho cuando participaba de una marcha en Mondomo, según él, por parte de la Policía; el encarcelamiento de cuatro meses en el 2012 por supuestos vínculos con las Farc; en 2013  recibió amenazas directas de un general del Ejército y más señalamientos mientras él coordinaba la movilización del paro agrario de ese año en el norte del Cauca y en 2018 las Autodefensas le dieron 24 horas para irse y lo declararon objetivo militar

A raíz de la vulnerabilidad y de la recurrencia de las amenazas a líderes de Marcha Patriótica, ‘Nene’ fue cobijado con medidas cautelares de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en 2018, junto con 379 personas más.

La dos amenazas más recientes fueron en julio y septiembre de este año.

La primera fue un panfleto de las Autodefensas Gaitanistas que lo acusan de ser integrante de la guerrilla y lo declaran objetivo militar. La segunda le llegó por una persona que le dijo que Los Pelusos lo iban a matar a él, a su esquema de seguridad y a su hermano. 

Pero Gerardo dice que no se irá ni a otra ciudad, ni a otro país. Él es campesino, defiende a su comunidad Lgtbi y en Caloto se va a quedar.

“La misma guerra le enseña a uno a no tener miedo”.

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