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Por Tatiana Duque · 02 de Enero de 2020

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De las caras nuevas de la política local que pusieron en jaque a las maquinarias, la de Víctor Vidal, el recién posesionado alcalde de Buenaventura, es la que representa uno de los cambios más radicales: ganó tras ser uno de los líderes de un Paro, en 2017, que paralizó el principal Puerto del país y negoció acuerdos por una década con el Gobierno.

Además, representa el primer voto de opinión en una zona que durante tres décadas ha elegido mandatarios a punta de plata (a veces ilegal) y maquinaria, donde los últimos alcaldes han terminado presos o enjuicidados.

Hablamos con él sobre los retos de pasar de la oposición en el Comité del Paro a ser gobierno en una de las regiones más conflictivas y desiguales del país, con la bandera de hacer cumplir los compromisos del Paro con un Gobierno Nacional ideológicamente distante. Denuncia que La U raspó la olla de los recursos de la Alcaldía.

La Silla Pacífico: ¿Qué lecciones les dejó la campaña y en la que contra muchos pronósticos ustedes ganaron la Alcaldía de Buenaventura?

Víctor Vidal: Pues la primera lección es que hay que perseverar en los propósitos, hay que tener claridad en lo que se quiere. En este tiempo político hay que ser creativo, muy creativo porque el mundo, no solo el mundo sino el país está cambiando políticamente y toca ser creativo en los contenidos, creativos en las formas, en los mensajes, en el discurso.

Renunciamos a lo tradicional en materia de que las campañas se hacen basadas en tula, dinero, estructura política y decidimos ser arriesgados en eso. Fue arriesgado porque toca tener capacidad de reinventarse para participar en una campaña de estas, sabiendo que Buenaventura en particular llevaba casi 30 años eligiendo alcaldes de la misma manera.

LSP: Su victoria fue parte de los seis totazos electorales que hubo en estas elecciones con las alcaldías de Medellín, Cúcuta, Cartagena, Jamundí y Palmira. ¿Cree que esto fue un fenómeno aislado?

VV: No. El país está cambiando. Hay una tendencia a cambiar. La gente está demandando cambio, el problema es que a veces las propuestas no se logran posicionar como las que representan ese cambio. Creo que esa fue la diferencia nuestra.

Nosotros sabemos que la gente está demandando cambio y fuimos capaces de representarlo. Y la gente al final nos relacionó con él. Por eso hicimos una campaña muy diferenciada en los colores, en los mensajes, en las actividades, para que la gente lo viera diferente.

Y además hay que reconocerlo: tenemos antecedentes de liderazgo en un Paro Cívico que fue histórico y la gente relacionó nuestra campaña con el Paro Cívico y la necesidad de mantenerlo y sobre todo de hacer cumplir los acuerdos. 

No hay un hecho aislado, sino una tendencia de una ciudadanía que está pidiendo cambios como debe ser, desde la región, desde lo local. Sino que no todos los movimientos y propuestas alternativas (del país) lograron posicionarse en lo local.

LSP: ¿Eso fue una antesala a lo que ocurrió el 21 de noviembre y las demás marchas que ha habido en todo el país en el Paro Nacional?

VV: Si claro, claro. El país, no desde hoy, sino desde hace rato, está diciendo que queremos cambiar, mantener el proceso de paz con todos los problemas que hubo, mandar una señal de que sí se puede. Es una señal de que la gente quiere vivir más tranquila y que quiere acabar con la pobreza, pero también con la violencia, con tantas cosas que no aceptan hoy en día los colombianos.

Yo creo que eso (las victorias de outsiders) hace parte de una construcción que ha venido formándose desde hace rato, que hoy coge mucha más fuerza. 

A veces se da, a veces se apaga, pero esta vez creo que tuvo mucha más coherencia a nivel nacional, aunque cinco o seis municipios (donde ganaron los alternativos) no son nada frente a los 1.110 que hay en el país.

Pero bueno, hay unas victorias estratégicas como la de Medellín y Buenaventura que son (lugares) muy estratégicos para el país, para la política, para la dinámica nacional.

Y lo del 21 de noviembre para acá sigue siendo un reflejo de que pedimos cambio. Es una lástima porque se ve opacado por los desmanes y hechos de violencia, pero lo esencial en el país es que Colombia quiere cambiar puntos esenciales.

Me alegra mucho ver toda la creatividad que se está desbordando ahora en la movilización: la música, lo que se ha incorporado en la misma movilización, que esté la academia, que hay protestas que sean como una clase de la universidad.

“‘El pueblo no se rinde, carajo’ se volvió una manera de expresarse”

Víctor Vidal

LSP: Además porque una de las consignas en las calles es ‘el pueblo no se rinde, carajo’ que fue la frase insignia del Paro de Buenaventura de 2017. Es una herencia que ustedes le dan al Paro de hoy.

VV: Sí, sí. Buenaventura permitió masificar, difundir esa consigna de que el pueblo no se rinde. Y eso se aplica a cualquier pueblo porque los que protestamos somos el pueblo. 

Entonces ‘el pueblo no se rinde, carajo’ se volvió una manera de expresarse, como en otros tiempos, ¿no? Como otras consignas que había antes de ‘el pueblo unido jamás será vencido’.

“Hay una ciudadanía que está pidiendo cambios como debe ser, desde la región, desde lo local”

Víctor Vidal

LSP: Hablemos del aterrizaje del Movimiento del Paro Cívico en la Alcaldía. ¿Cómo fue el empalme, que terminaron siendo dos empalmes porque al final La U volvió a la Alcaldía a 50 días de acabar el 2019?

VV: Los empalmes siempre son accidentados, pero nosotros teníamos un acuerdo con la ahora exalcaldesa Maby Viera de una ruta, un cronograma, que medianamente se estaba llevando a cabo. Pero luego con la llegada de un nuevo gabinete (el de Alexis Mosquera de La U en noviembre), se presentan traumatismos.

Fue un traumatismo grande: ellos llegaron, no tenían la información, no conocen todo. Además representaron al Gobierno que venía (el de Eliecer Arboleda, quien renunció en abril), a veces no quisieron entregar la información, a veces a medias, todo ese tema.

Habíamos dicho, según lo acordado, el 30 de noviembre terminar el empalme, pero no se pudo, terminamos el 10 de diciembre y ese día hubo dificultad en la ciudad por movilizaciones, entonces no se pudo concretar.

Pero sobre todo ese cambio de última hora de un Alcalde designado para 50 días pues siempre tiene dificultades. 

Logramos avanzar y mantener la tranquilidad, porque los empalmes a veces se vuelven también escenarios de mucha confrontación. Orientamos a nuestra gente de que esa no es la idea. 

Igual estábamos entendiendo en qué estado nos estaban dejando la administración distrital.

LSP: ¿Y cómo la dejaron? ¿Rasparon la olla?

VV: Literalmente y no porque yo lo diga, sino que te doy ejemplos. 

Estuvimos ahí en una discusión por un empréstito de 25 mil millones de pesos para comprar unos lotes de terreno. Y todo el mundo preguntó ‘para qué eso, por qué se hace eso, para qué se hace esa obra si solo alcanza para comprar los lotes, entonces por qué no dejar que el Alcalde que entra con su equipo y el de vivienda puedan planificar lo que va a ser la política de vivienda por los próximos cuatro años y esperar 2020’, pero bueno insistimos en eso.

Se hicieron cosas que hacen parte de una administración, también hay que decirlo, fueron administración hasta el 31 de diciembre. Pero, faltando 20 días para acabar la administración, puede sonar anormal.

Tenemos preocupaciones por el tema financiero. Nos están quedando deudas hasta con los trabajadores del Distrito que estaban en huelga, los trabajadores del Concejo, la Personería, según tengo entendido, no ha recibido la transferencia en los últimos meses. 

Hay una serie de situaciones que van a ser complicadas y harán complicada nuestra gestión, igual ya fuimos elegidos y debemos enfrentarlo.

“Literalmente rasparon la olla”

Víctor Vidal

LSP: Otra dificultad será que van a gobernar sin coalición en el Concejo, ni mayorías. ¿Cómo tener gobernabilidad en una ciudad tan difícil como Buenaventura?

VV: En este Concejo nadie tiene mayorías. En este Concejo no hay un partido o un grupo de coalición con mayorías. Afortunadamente está lleno de diversidad, así que casi todos los partidos que estuvieron en la contienda tienen al menos un representante en el nuevo Concejo.

Esa es una ventaja que se puede tomar para invitar a todos a trabajar y yo estoy hablando con ellos, que entiendan el mandato popular, el mandato de cambio que hizo el pueblo de Buenaventura.

Es que tampoco uno puede entrar a satanizar a todo el mundo porque hace parte de uno u otro partido, teniendo en cuenta que para muchos los avales son solamente un requisito, no necesariamente lo identifica con una ideología, más aún que hoy en Colombia la ideología está muy transfigurada.
Entonces no es que alguien que vaya, por ejemplo, por el Partido Liberal esté en contra de lo que construimos nosotros porque, como te digo, el tema de los avales terminó siendo casi que un requisito.

Estamos trabajando, conversando con ellos, diciéndoles que estamos dispuestos a construir Buenaventura y necesitamos un Concejo que se conecte con eso. Hasta ahora vamos avanzando, vamos a ver cuando se posesionen si esa sigue siendo la actitud.

Lo que espero que entiendan es que el pueblo de Buenaventura hizo un mandato. Un mandato anticorrupción, articulador, en función de la transformación de Buenaventura y lo que mandó el pueblo de Buenaventura es que hay que vivir en dignidad.

LSP: ¿Cuál es entonces la principal amenaza que ve para la gobernabilidad de estos cuatro años?

VV: Todo, hay economías ilegales, presencia de actores armados que determinan, toman decisiones, influyen, incluso en las elecciones influyeron. 

Hay la tradición de hacer política con lo público y no es (una tradición) de Buenaventura, es de Colombia: hacer el favor. Mucha gente se acostumbró a que todo es por ahí, a que hay que ser amigo del Alcalde, que tengo que hablar con él. O sea, no es el derecho, sino la clientela. Yo tengo claro que en la base de derecho soy garante de derecho y así tengo que relacionarme.

Pero también sé que eso no es tan sencillo, porque la gente, el ciudadano más humilde del territorio, el más sencillo, cree que el Alcalde debe hacerle un favor y lo tiene que buscar para que le haga un favor. No va por el derecho, sino va por el favor. Nos toca cambiar el pensamiento del ciudadano común, y el del dirigente, y el del empresario, de todos.

Digamos que es un desafío muy grande, más que una amenaza.

Más va a ser por el lado de la ilegalidad, de las malas costumbres y de lo que nos puedan dejar ahí guardado antes de terminar este Gobierno que la verdad sí nos tiene preocupados.

LSP: Y en ese marco de sus líneas de anticorrupción y legalidad ¿Cómo va a hacer para nombrar su gabinete? Normalmente se nombra por cuotas políticas, más acá, donde muchos alcaldes han salido enjuiciados.

VV: Yo creo que hay que tener en cuenta que no estamos afuera de la política, estamos en la política. Hay que tener en cuenta política, la gente que trabajó, obviamente, los perfiles, las experiencias, los antecedentes de las personas. Un conjunto de variables que deben tener en cuenta. 

Y en eso estamos, buscando a los mejores bonaverenses, así lo dije en campaña, lo dije el día del triunfo y después.

Hay gente que puede ser muy buena en su experiencia y su perfil, pero tiene antecedentes de malos manejos de lo público, entonces no va a servir. O gente muy clara, diáfana, pero nunca ha estado en lo público. Hay que tener un equilibrio ahí entre las diferentes variables y en eso estamos.

LSP: Su consigna de campaña fue el cumplimiento de los acuerdos del Paro de 2017, que ya son ley, frente a la posibilidad de que el actual Gobierno Nacional no los cumpla. Y uno de los retos es que el Paro pase de ser oposición a trabajar como Gobierno local con un Ejecutivo ideológicamente distante a ustedes. ¿Cómo han sido las primeras negociaciones con el gobierno Duque para lograr ese objetivo?

VV: Pues digamos que hay varias cosas que nos favorecen ante esa realidad que es cierta: en Buenaventura hay una acogida muy grande por nuestro triunfo. Muchísimo más allá de por quién se votó, hay un reconocimiento grande de merecimiento, de las capacidades que tenemos para sacar a Buenaventura adelante. 

O sea, hay como un consenso mayoritario de que lo mejor que le pudo pasar a Buenaventura es que nos eligieran a nosotros como Alcalde.

El Gobierno Nacional obviamente no está en nuestra línea ideológica, pero entiende que en este Gobierno Distrital hay seriedad, que es la ausencia que tenían de los últimos años. Hay seriedad, hay capacidad de proponer, de avanzar. Y hasta hoy he sentido eso de los funcionarios de alto Gobierno con los que he conversado.

Además hay que decirlo, la primera persona que me llamó a mí después del triunfo fue la Ministra del Interior, a decirme “aquí estamos, queremos trabajar”.

Hay un ambiente que hay construyendo, reconoce que hay un buen Alcalde en Buenaventura con el que puede discutir, así sea desde la contradicción, porque eso es clarísimo, pero se puede discutir y construir.

He sentido ese mensaje, que me lo ha dado el presidente Duque, algunos de sus Ministros, de sus Viceministros. 

Además nosotros tenemos la ruta, que son los acuerdos del Paro. O sea no vamos a discutir con ellos si se hace o no se hace la Ciudad Hospitalaria, eso ya está acordado. Vamos a discutir los tiempos, la forma, la ruta, pero eso ya está acordado.

Entonces, nuestra campaña fue basada en los acuerdos del Paro, nuestro plan de Desarrollo estará soportado mucho en los acuerdos del Paro, hay que trabajar sin necesidad de entrar en mayor discusión. El Gobierno Nacional tiene que cumplir los acuerdos del Paro, el Gobierno Distrital hace parte de los acuerdos del Paro, el movimiento Cívico está para defender los acuerdos del Paro.

Entonces si somos capaces de poner eso en el centro vamos a poder sacarlo adelante, más allá de la ideología y lo que ellos piensen que es obvio que estamos, soñamos y vivimos distinto a lo que el Gobierno Nacional piensa, sueña y vive.

“Tampoco uno puede entrar a satanizar a todo el mundo porque hace parte de uno u otro partido”

Víctor Vidal

LSP: Al final de cuentas ¿cuál es el legado que quiere dejar?

VV: Son muchos, pero sobre todo que sí se puede gobernar, sí se puede hacer las cosas bien. Sí se puede, al menos, colocar las bases para la transformación de Buenaventura, porque cuatro años no son suficientes, pero ver que sí podemos. 

Yo sé que en todo el país hay dificultades. Todas las ciudades tienen grupos armados, narcotráfico, corrupción, lo sabemos. Pero en medio de esas dificultades las ciudades avanzan con su educación, salud, mecanismos de bienestar. 

Nosotros queremos demostrar que también podemos, en el marco de las dificultades, avanzar hacia la dignidad del pueblo de Buenaventura.

Demostrar que sí se pueden hacer las cosas con creatividad, con transparencia, a pesar de que la corrupción nos ha corroído tanto que ya se nos olvidó la manera de vivir. A pesar de eso, se puede demostrar que sí podemos trabajar.

 

Comentarios (1)

Henry Castro Gerardino

17 de Enero

140 Seguidores

Se muestra decidido, conciliador, renovador y claro enemigo de la corrupción....+ ver más

Se muestra decidido, conciliador, renovador y claro enemigo de la corrupción. Queda esperar que no abandone sus banderas y saque adelante esa ciudad.

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