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Por Laura Soto · 29 de Mayo de 2019

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Desde el viernes pasado, el representante liberal de Nariño, Gustavo Estupiñán está suspendido por tres meses de su curul en el Congreso por orden de la Procuraduría, a raíz de una demanda que interpuso Jahír Mena, un exfuncionario de su Unidad de Trabajo Legislativo (UTL), en el Ministerio Público, el Consejo de Estado y la Corte Suprema en su contra por supuestamente haberle pedido parte de su sueldo para repartir entre líderes.

 

Las denuncias de pagos de coimas de los parlamentarios a los funcionarios de sus UTL resultan ser comunes (un caso que sonó mucho fue el de la oficina de la exrepresentante uribista Tatiana Cabello), y este tiene sus propias particularidades por el rumbo que ha tomado en las últimas horas, y en especial, por la presunta injerencia del exconcejal de bogotá, el tumaqueño Rafael Escrucería y su familia en las demandas.

Jahír se retractó de las acusaciones hace dos semanas ante las tres instancias y dijo que las hizo porque estaba en “un momento de desesperación por la pérdida de su trabajo”.

Pero hace dos días salió a hablar en una ronda de medios a dos emisoras de Nariño, y señaló directamente a la familia Escrucería de meter mano en la demanda.

Específicamente habló del condenado exsenador tumaqueño Samuel Alberto Escrucería Manzi y de su hijo, Rafael Escrucería, también oriundo del puerto y a quien Estupiñán le ganó en la lista liberal a la Cámara en las legislativas del año pasado (Rafael sacó 23 mil votos y Gustavo 30 mil).

Por lo que, si Estupiñán saliera de la curul definitivamente, Escrucería se beneficiaría llegando al Congreso, lo que significaría el regreso al poder de una casa política que fue importante en Tumaco por décadas, pero que cayó en desgracia por líos judiciales.

Como contamos el abuelo de Rafael, Samuel Alberto Escrucería Delgado, fue capturado en Miami y condenado a 240 años por narcotráfico en Estados Unidos. Murió en 1992 encarcelado; su padre, Samuel Alberto Escrucería Manzi, fue tres veces representante y después senador liberal y en 1992 fue el primer congresista en la historia en perder la investidura por orden del Consejo de Estado.

Mientras que Rafael mojó prensa nacional en 2007 cuando fue elegido con solo 21 años como concejal en Bogotá por el Antiguo PIN (el más joven en la historia) y salió salpicado en el carrusel de contratación en la administración del alcalde Samuel Moreno aunque no tiene ninguna condena; además, tuvo más de 400 denuncias en el Consejo Nacional Electoral por presuntas irregularidades electorales que no prosperaron. 

Una guerra de demandas y de acusaciones mutuas

La pelea entre los Escrucería y Estupiñán en los estrados y en los corrillos políticos nariñenses lleva todo este semestre y para ambos lados el demandante Jahír Mena es funcional a sus intereses políticos y judiciales.

Por un lado, Mena llegó como asesor a la UTL de Estupiñán por intermedio de su tío, el diputado liberal Alvin Quiñonez, quien como contamos será el candidato a la Alcaldía de Tumaco del congresista.

”Los Escrucería pusieron toda la logística del proceso”

Jahír Mena, demandante

Y por el otro, en el transcurso de la demanda de Mena a Estupiñán, los Escrucería habrían comenzado a asesorarlo.  

Todo arrancó en septiembre de 2018 cuando Jahír Mena, un técnico en administración hospitalaria, denunció en medios que el congresista Estupiñan supuestamente le estaba pidiendo parte de su sueldo y luego lo echó.

La demanda por las supuestas coimas llegó a la Corte Suprema, al Consejo de Estado y a la Procuraduría, y en este último ente la demanda prosperó, aunque no por lo que demandó Mena.

Estupiñán fue suspendido porque parte de su equipo de la UTL se encuentra en Nariño y según la Procuraduría deberían trabajar en Bogotá.

(El congresista recusó la decisión que ratificó la suspensión porque dice considera irregular que lo suspendan por un hecho diferente al que lo demandan lo que sería una violación al debido proceso. Aún queda pendiente un pronunciamiento de la Procuraduría sobre la petición de la defensa de Estupiñán de anular del proceso en la Procuraduría).

Antes de la suspensión, el 15 de mayo, Jahír Mena se retractó de sus denuncias públicamente y por escrito ante las tres entidades. Contó que demandó a Estupiñan voluntariamente, pero en el camino apareció Samuel Escrucería Manzi para asesorarlo y ponerle “toda la logística para el proceso”, incluidos los abogados, plata para viajar a Bogotá y su sostenimiento.

”Mena me dijo que si le colaboraba en Bogotá”

Samuel Alberto Escrucería

En medios también dio declaraciones similares. El lunes habló con dos emisoras. Un periodista de una de ellas nos dijo que Mena los había contactado. La Silla no pudo establecer si para esas entrevistas hubo intermediación de un político o un tercero.

Allí, Mena salió a acusar a Alberto Escrucería, a Rafael y a la familia en general de haberlo manipulado y engañado para demandar a Estupiñán por cosas que él no quería y de haberle falsificado documentos.

Yo pensé que mi demanda iba a tener el propósito de que me dieran mi trabajo pero no fue así.”, dijo en una entrevista a la emisora FM noticias 88.1 de Pasto.

Resulta que ellos (los Escrucería) tenían un plan premeditado donde el fin era perjudicar al señor Estupiñán”, dijo Mena. También justifica su retractación porque quería “descansar de esas maniobras malintencionadas de la familia Escrucería, (...) me siento vigilado, presionado en Tumaco, temo por mi vida”.

Ante las acusaciones, Samuel Escrucería salió a negarlo todo y en una estrategia similar a la de Mena también ha hablado en medios locales.

”Los Escrucería están detrás de todo”

Gustavo Estupiñán, representante

A La Silla le dijo que conoce a Mena y a toda su familia desde los ochenta, porque ambas familias hacían parte del mismo grupo político que su padre fundó.

Reconoció que durante el proceso judicial sí habló con Mena.

“Sí me comentó a mi sobre la irregularidad de Estupiñán con él, me dijo en Bogotá si le podía colaborar (...) que quería demostrar que Estupiñán era corrupto, [pero] no le he prestado abogados, ni nada”. E incluso nos dijo que demandará penalmente al congresista Estupiñan por injuria y calumnia por haberlo señalado de armar un complot para sacarlo del Congreso.

Y además, ha aconsejado a Mena de cómo continuar la demanda.

El Exsenador puso a circular en medios, redes sociales y grupos de whatsapp en Tumaco un audio de una llamada que tuvo el 22 de mayo con Mena, quien le cuenta que se retracta de las denuncias.

La razón por la cual puso a circular la grabación (que no pudimos verificar si fue hecha con permiso de Mena), es porque Escrucería dice probar allí que la retractación la está impulsando Estupiñán y el tío de Mena, el diputado Quiñonez.   

Pero lo van a dejar mal, usted ya hizo una contradicción faltando a la verdad suya y eso es muy delicado Jahir lo que usted hizo. Lo pusieron a firmar una situación por ayudarle a su tío y ahí no le han quitado la denuncia penal”, dice una parte del audio.

Escrucería cree, según nos dijo, que fue el congresista Estupiñán el que presionó a Mena para que se retracte como un favor político, para que su tío, el Diputado “obtenga el aval del partido liberal para la Alcaldía de Tumaco”.

El congresista Estupiñan nos negó que presione a Mena, que se haya visto con él, que la demanda en la Fiscalía por injuria y calumnia en contra de Mena sigue en pie y que no la va a retirar.

Y sigue convencido que detrás de su curul y de la demanda están los Escrucería. “Él por qué está tan interesado en saber qué dice el señor (Mena) o qué no dice, si ni siquiera es el demandante, con eso está demostrado que está detras de toda la manipulación”, le dijo a La Silla.

Habría otro vaso comunicante entre el cúmulo de demandas contra Estupiñán y la familia Escrucería, según Mena.

En su ronda de medios dijo que dos abogados de los Escrucería lo asesoraron: uno de apellido Salamanca y otro que es Manuel Abuchaibe, quien fue el abogado de Dora Marcela Chamorro, quien inicialmente demandó sin éxito la curul de Estupiñán ante el Consejo de Estado en enero, cuando arrancaron los ruidos de la injerencia de los Escrucería.

Chamorro habría trabajado con el exsenador Javier Tato Alvarez, fórmula al Congreso de Rafael Escrucería.  

El exsenador Escrucería nos negó que Abuchaibe fuera su abogado y La Silla no pudo corroborar que sea el abogado que está al frente de la demanda de Mena contra Estupiñán.

Pero La Silla sí supo que Abuchaibe está al frente de una demanda en curso de perdida de investidura contra Estupiñan en el Consejo de Estado y que es el mismo que demandó la curul del senador Antanas Mockus.  

Por ahora las demandas continuarán su curso. Y lo mismo ocurrirá en el enredo político en el que el Representante y sus rivales están metidos desde inicios de año.

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