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Por Laura Soto · 27 de Noviembre de 2018

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Hoy se retoma nuevamente la mesa de negociación entre estudiantes y el Gobierno Nacional para tratar de solventar las exigencias de más recursos para las universidades públicas y mañana habrá una nueva marcha, que pinta ser la más grande que haya enfrentado el presidente Iván Duque, a la que se han sumado diversos sectores.

Mientras los estudiantes vuelven a salir a las calles, uno de los siete rectores de las universidades públicas que hay en el Pacífico está en la mira de las autoridades y los estudiantes por presuntos malos manejos administrativos; al igual que un exrector, que manejó por más de una década los destinos de su claustro.

A eso se suma un tercer rector que, aunque no está en líos jurídicos ni disciplinarios, volvió a romper relaciones (históricamente tensionantes) con los estudiantes de su Universidad.

Estos hechos le agregan más elementos a la ya complicada situación de la educación pública.

El rector de la Unipacífico, suspendido

Desde hace un mes está suspendido provisionalmente por el Consejo Superior de la Universidad del Pacífico de Buenaventura (la única universidad del Pacífico creada para atender a la población más pobre de la región) el rector Félix Suárez Reyes que llegó al cargo luego de una larga pelea jurídica y ha sido cuestionado por malos manejos administrativos de la Universidad, como contamos.

 

El Consejo lo suspendió porque a su juicio no estaba cumpliendo con compromisos en su calidad de Rector como por ejemplo “dirigir y supervisar (...) el funcionamiento general de la Universidad y presentar un informe al Consejo Superior”, cómo se lee en la resolución de la suspensión.

Estos incumplimientos se evidencian en que el Consejo dice que la Universidad, bajo el mando de Félix Suárez, no está ejecutando sus líneas de investigación, no está destinando el dos por ciento de su presupuesto de funcionamiento para Bienestar Universitario, no hay soportes que den cuenta de un avance en el plan de saneamiento contable que habían acordado antes.

Además, el Consejo no confía en la información contable presentada, no ha habido una reducción en el gasto pues sigue habiendo contratación de personal excesiva que para el 2018 ha costado 1.327 millones y que tampoco hay seguimiento a los procesos de contratación. Incluso denuncian que hay 24 millones de pesos de matrículas que no aparecen en las cuentas de la Universidad, entre otros.  

Todo esto y más problemas en la ejecución, las remitió el Consejo a la Procuraduría para que adelante las investigaciones disciplinarias y suspendió provisionalmente al Rector por tres meses.

Suárez trató de defender su cargo con una tutela, pero fue negada.

Este hecho marca el rompimiento de relaciones entre el Consejo Superior y Suárez, quien hasta ese momento era apoyado decididamente por sus miembros.

Según el comunicador de la Universidad que integra el sindicato Sintraunicol, Gersaín Díaz, que ha hecho oposición a la administración, la alianza entre el Consejo y el Rector se rompió porque éste último no cumplió compromisos burocráticos con el Consejo, por eso la suspensión no los deja tranquilos.

“Hay pugnas internas entre ellos y por eso quieren deshacerse del Rector para poner a otro que les cumpla”, afirmó.

Además, asegura que necesitan una intervención de la Procuraduría y Fiscalía a nivel Nacional porque los procesos no avanzan en los órganos de control locales.

El eterno rector de la Tecnológica de Chocó, a juicio

Hace una semana la Procuraduría formuló cargos por prevaricato por acción al exrector de la Universidad Tecnológica del Chocó, Eduardo García Vega, quien duró 14 años en el cargo, por presuntas irregularidades en pagos a funcionarios del claustro.  

Según la Procuraduría, García Vega autorizó el pago de unas primas salariales de antigüedad en 2015, 2016 y 2017 sin tener la potestad administrativa para hacerlo, lo cual para la entidad es una falta grave.

Aunque esta situación no afecta directamente a la Universidad (en marzo fue electo su sucesor que no es de su línea como contamos), si evidenciaría las denuncias de presuntos malos manejos a los que está expuesta la Universidad, apalancados en parte por el uso burocrático de la institución que tiene cerca de 22 mil millones de presupuesto anual.

Una fuente política de Chocó nos dijo que el exrector Vega sigue vinculado a Universidad trabajando en la oficina de Relaciones Internacionales, pero La Silla no pudo confirmarlo con más fuentes.

Cómo contamos, el hoy Exrector es un súper poderoso del Chocó que duró 14 años en el cargo gracias a las alianzas que tejía con diferentes sectores y cuando salió del cargo en marzo hizo varias jugadas para dejar a su sucesor.

De prosperar esta investigación, podría ser un mensaje para la administración local a cargo de David Mosquera, toda vez que la Universidad ha sido usada como fortín burocrático.

El rector de la Universidad del Valle, sin luna de miel

El miércoles 14 de noviembre el rector de la universidad pública más importante del suroccidente colombiano, Edgar Varela, cerró el campus “indefinidamente”, según él, porque recibió información de la Policía de que habría una escalada violenta en el campus en medio del paro estudiantil que se adelanta.

La medida generó una rechazo inmediato de los estudiantes quienes se organizaron para “abrazar” la Universidad y manifestaron que la medida del Rector fue antidemocrática y en realidad se dio para desarticular al movimiento estudiantil.

Este hecho rompió la breve luna de miel que habían tenido los dos sectores luego de que el Rector, junto a otros rectores de universidades públicas, iniciaran la discusión a nivel nacional sobre la situación financiera de las educación superior.

“La relación con el Rector nunca ha sido fluida. Coincidimos en algún momento con él (Varela) en la lucha frontal contra el recorte presupuestal, pero sigue siendo un enemigo del movimiento estudiantil”, nos dijo Sara Bolaños, una de las representantes estudiantiles ante el Consejo Superior.

Considera que la medida es contra el movimiento estudiantil porque cerrar la Universidad es dejar al paro sin el centro y “alma” del paro. “Es donde nos encontramos, hacemos reuniones, planificamos las actividades, foros”, explicó Bolaños.

Por eso, a los dos días del cierre hubo una reunión del Consejo Superior (que es la máxima autoridad de la Universidad) para negociar la reapertura del campus.

Los estudiantes en cabeza de sus representantes exigieron la reapertura de la Universidad, al igual que los profesores quienes manifestaron que había otros procesos en riesgo como los posgrados y la investigación.

La Universidad fue abierta al día siguiente lo que fue leído por los estudiantes como una victoria frente al rector Varela.

Este divorcio parece ser irreconciliable toda vez que consideran que Valera, al igual que muchos otros rectores, responde a intereses del Gobierno porque parte de los votos que lo eligieron en el Consejo superior provienen de delegados del Gobierno y de los mandatarios locales, como la gobernadora, Dilian Francisca Toro.

“El Gobierno los aprieta mucho (a los rectores) porque si no están del lado de ellos, el Ministerio el jala la cuerda, los presiona” agregó Bolaños. “Por eso seguimos en puja contra los rectores para que hagan políticas de austeridad, y adopten buenas medidas ante la crisis financiera”.

Estas tensiones le agregan sal a la herida financiera de las Universidades públicas que exigen más recursos y mantienen la cortante relación entre estudiantes y algunos rectores.

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