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Por Tatiana Duque · 18 de Marzo de 2019

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Anoche a las 7:30 dos personas encapuchadas llegaron a la casa de Argemiro Manuel López en la vereda La Guayacana en Tumaco, Nariño y lo mataron de varios disparos. También hirieron a su esposa, la profesora Estela Moreano -quien fue trasladada a Pasto por su estado de salud- y a una amiga de la familia.

 

Argemiro, un campesino de 46 años, era uno de los miembros más visibles del programa de sustitución de cultivos (Pnis) en el sector y ayer en la mañana había participado en una reunión de la Junta de Acción Comunal de La Guayacana, de la que fue presidente, en representación de alrededor de 120 familias inscritas al Pnis.

La Guayacana es una de las zonas más calientes de la guerra rural de Tumaco por la ruta narco. 

Queda a solo 20 minutos por carretera de Llorente, una vereda clave en la ruta narco que, como reportamos en terreno, es epicentro de la guerra entre las disidencias del Frente Oliver Sinisterra (FOS) y las Guerrillas Unidas del Pacífico (GUP), contra el grupo que lideran los narcotraficantes alias Contador y Mario Lata.

La misma guerra que desde hace dos semanas desplazó a más de 270 personas de Bajo Mira a Ecuador; que la semana pasada produjo otro desplazamiento hacia Chilví de más de 100 familias, y que en La Guayacana se evidencia con más fuerza al menos desde la semana pasada cuando comenzó a circular un panfleto supuestamente del FOS anunciando una guerra frontal contra Contador.

Es por eso que seis fuentes consultadas que conocían a Argemiro (dos de organismos humanitarios, una de la Gobernación, dos líderes sociales de Tumaco y otra que hacía seguimiento a la sustitución) nos dijeron, por aparte, que lo más probable era que el ataque en su contra fuera obra de la gente al servicio de alias Contador.

Al menos desde septiembre del año pasado, según una de las fuentes, Argemiro había dicho que tenía amenazas.

Uno de los comunales en La Guayacana que lo conoció nos dijo que incluso, ante la gravedad de lo que vivía, sacó a sus hijos del territorio “por seguridad para evitar que se metieran en bandas o que los reclutaran”.

(Como hoy cuenta un informe de El Tiempo el reclutamiento de menores de parte de disidencias y bandas narco está disparado en varias regiones del país, como Nariño, Guaviare y Norte de Santander).

Según nos dijo un líder amigo de Argemiro en el casco urbano de Tumaco, sus amenazas iban desde panfletos hasta que los armados entraran a su casa a intimidarlo.

”Comentaba que si lo iban a matar, lo mataban dentro de su casa”

Amigo de Argemiro López

“Por el tema de sustitución tenía amenazas muy fuertes: se le metían a la casa, lo intimidaron con revólver, le mandaron panfletos. El viernes pasado me comentaba que si lo iban a matar, lo mataban dentro de su casa, porque lo citaban en varias partes del corregimiento y no iba”, nos contó esa fuente que por seguridad (como la mayoría en Tumaco), prefiere no ser citada.

Según nos confirmó el director de la Unidad Nacional de Protección, Pablo Elías González, Argemiro tenía un chaleco antibalas y un celular como medida de protección desde este año.

No obstante, tres fuentes en terreno nos dijeron por aparte que no le habían asignado ese esquema, que de todas maneras era muy débil debido al nivel de las amenazas que tenía.

“Esas son medidas blandas y los líderes se habían reunido para que le reasignaran un vehículo por tres meses, porque las amenazas ya las había tenido”, nos dijo otra persona que hace seguimiento al programa de sustitución y trabajó con Argemiro.

Por la gravedad del caso, hoy en la mañana el alto consejero para la Estabilización y la Consolidación, Emilio Archila, exigió a la Fiscalía que investigue quién y por qué lo mataron.

Una petición similar hizo desde anoche el director para las Américas de Human Rights Watch, José Miguel Vivanco.

Argemiro no es el único líder del Pnis en Tumaco asesinado en medio de la guerra narco.

En enero, como reportamos, falleció Maritza Martínez, líder del programa Pnis en Aguaclara, otra vereda de Tumaco.

Si bien las autoridades dijeron en su momento que su muerte fue un accidente de tránsito, tres fuentes en Tumaco nos confirmaron en ese momento, por aparte, que los móviles podrían ser mucho más complejos: desde su liderazgo hasta líos familiares.

Desde la coordinación del programa Pnis en Nariño nos reiteraron que el programa continuará “atendiendo a las personas vinculadas”, pero en la Gobernación el temor es que sin la sustitución, que está en peligro debido a la intención del Gobierno de volver a la erradicación forzada (por la vía de la fumigación aérea), se intensifique la inseguridad contra los líderes.

El consejero Archila confirmó que en las próximas horas llegará a Tumaco para rechazar el asesinato de Argemiro López y “ratificar el compromiso indeclinable” del Gobierno de que “cumplirá lo pactado” con las familias vinculadas al Pnis, que en este puerto tiene más de 4 mil familias inscritas y ya va en que les están dando asistencia técnica para cultivos de reemplazo.

En el entretanto, los líderes, familias, campesinos, cultivadores y cocaleros seguirán en el fuego cruzado de la guerra narco.

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