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Por Tatiana Duque · 08 de Octubre de 2018

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Desde hace un par de semanas parte del Cauca político que apoyó a Iván Duque en las presidenciales comenzó a perfilar lo que sería una coalición para ser la tercería para en la campaña a la Gobernación de 2019, una novedad electoral en una región históricamente liberal y más recientemente, petrista.

El ‘germen’ de esta alianza fue una reunión de casi 500 personas que fue convocada por el exgobernador y exsenador Juan José Chaux, primer investigado por parapolítica en ser admitido en la JEP y viejo aliado del uribismo luego de ser embajador en República Dominicana en el gobierno de Álvaro Uribe.

Allí estuvieron su aliada local la senadora Paloma Valencia, los representantes liberales Carlos Julio Bonilla y Crisanto Pizo y diputados y concejales payaneses también rojos y bases de La U.

La idea, según nos contaron cinco de los asistentes al almuerzo en el hotel Panorama de Popayán, es consolidar una alianza que permita contener la convergencia de la Coalición Colombia con movimientos que fueron afines a Gustavo Petro y la campaña que haga el superpoderoso senador caucano Temístocles Ortega, padrino político del gobernador Óscar Campo.

“De lo que se trata esta primera reunión es reafirmar que el Centro Democrático que hoy tiene presidente con Iván Duque y que tiene un mentor con Álvaro Uribe está en el Cauca (...) porque creemos en el futuro del Cauca (...) porque estamos seguros de que somos capaces de conseguirlo. Que viva una gran alianza por el progreso y la honestidad”, dijo la Senadora.

“Cabe una visión coherente, pragmática, una visión de carácter y una visión social de productividad”, nos dijo Chaux, anfitrión del evento, sobre lo que buscan con la alianza.

Como nos dijeron Chaux y otros tres políticos liberales por aparte, creen que pueden pesar sobre la base de que Duque acá sacó 160 mil votos (la mitad de los 323 mil que sacó Petro) pero que es un case para crecer si se unen.

“De esa reunión salieron varias conclusiones: vemos que hay un apoyo de varios sectores, hay que tener reglas de juego y para que las candidaturas sean efectivas tiene que haber desprendimiento de intereses particulares para pelear la Gobernación”, nos dijo el diputado Mauricio Medina, del liberalismo.

Si bien la “alianza” como la llamó Valencia está en ciernes y depende de que haya candidatos y agenda en común para cuajar, por factores externos también es todo un reto, por varias razones.

La primera es que luego las elecciones presidenciales dejaron recargados a los sectores alternativos y sociales tras la victoria de Petro en Cauca.

Como contamos fue en este departamento donde Petro tuvo sus primeras concentraciones en campaña y además fue clave por la base social que tuvo a su alrededor con universitarios, consejos comunitarios afro e indígenas, estos últimos son normalmente buscados por políticos electorales cada cuatro años en la región.

Aunque la dinámica electoral en regionales está más amarrada a las maquinarias, en el petrismo quieren aplicar la misma táctica del excandidato y hoy Senador de usar el discurso sobre temas puntuales para mantener la unidad entre bases y movimientos.

“Estamos definiendo nuestra base ideológica sobre el apoyo a los indígenas, lucha contra el narcotráfico, decir no a fumigación con glifosato (una máxima uribista), y el problema de la tierra”, como nos dijo Édgar Papamija, excoordinador de esa campaña y precandidato petrista.

La segunda razón por la que la alianza del uribismo es todo un reto es que una de sus bases sería el Partido Liberal, que hoy está dividido en el departamento.

 

El liberalismo en Cauca es clave porque de las últimas elecciones se montó en el bus de los candidatos que terminaron ganando. No obstante hoy están divididos entre el sector de los representantes Bonilla y Pizo (que apoyaron a Duque y están montados en la alianza) y el senador Luis Fernando ‘Chuspa’ Velasco.

Mientras Pizo nos dijo que por ahora es muy temprano para hablar de candidaturas (“no hay nadie fuerte”, reconoció), por el lado de Velasco no se descarta que haya una aspiración en alianza con sectores alternativos.

La última razón es que el uribismo caucano está partido en dos, entre el sector de Paloma Valencia y el del excandidato al Senado Eduardo José González, hoy director de Gestión de Riesgo.

Mientras la Senadora organiza esta alianza, los del ‘Mono’ González trabajan con conservadores, el Mira y Colombia Justa Libres, los de la clase A de la coalición gubernamental.

“Le tocó armar esa alianza porque se quedó sola”, nos dijo un político del grupo de González.

Los roces entre los dos sectores vienen desde antes de la campaña presidencial, pero crecieron cuando el presidente Duque le dio el ‘caramelo’ de la Dirección de Gestión de Riesgo al ‘Mono’ González, como se le conoce en la región al uribista.

“Nos molestó porque ella (Valencia) que sí hizo la tarea y se movió por el departamento para sacar una buena votación con Duque, no ha sido reconocida (con puestos) y él (González) que no hizo mucho ya tiene su propio nombramiento”, nos dijo uno de los miembros del grupo de la Senadora en Popayán que no quiso ser citado para evitar roces entre el Partido.

Eso y que el uribismo es nuevo en la región (allá la votación al Senado de Paloma fue solo de 1.529 votos y González sacó 2.200 de 22 mil en total), es también una razón para buscar las alianzas en las regionales.

Si bien esta ruptura no implica directamente que la alianza se desbarate -en parte porque fue el sector de Paloma el que organizó la reunión- le quita fuerza al uribismo en planes más locales, como pelear la Alcaldía de Popayán, donde cada corriente aspira a tener candidato.

Dentro del grupo de Paloma suena el nombre de Diego Llanos un abogado excandidato de Cambio Radical a la Alcaldía en 2011 y en el del ‘Mono’ suena el de Mario Bustamante, excandidato a la Asamblea.

Lo que está claro por ahora es que la naciente alianza puede ser el germen de la entrada -oficial- del uribismo multipartidista al Cauca.

CONTEXTO

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