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Por Laura Soto · 12 de Julio de 2018

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Ahora que Tumaco se convirtió en Distrito Especial y mejoró su estatus, en el Puerto muchos líderes sienten que el triunfo de Duque es un ‘papayazo’ para volverlo realidad dado que ganó tanto en primera como en segunda vuelta en el Puerto con ayuda de varios políticos locales y que en campaña prometió darles prioridad.

Al convertirse en Distrito, Tumaco deja de ser municipio y se convierte en una entidad territorial con un régimen político, fiscal y administrativo especial y de mayor rango ante el Gobierno Nacional, una decisión que si se implementa bien puede ayudar mucho a mejorar el nivel de vida pero que si no puede ser un remedio peor que la enfermedad.

¿En qué consiste?

Como Distrito Especial, el segundo del Pacífico (el primero fue Buenaventura) y el sexto a nivel nacional, Tumaco podrá tener más privilegios a la hora de hacer gestión y posiblemente más recursos.

El viceministro del Interior, Héctor Espinosa nos dijo que podrá acceder a un porcentaje más alto dentro del Sistema General de Participaciones aunque no especificó cuánto. Preguntamos a Planeación Nacional y a la Secretaría de Hacienda de Tumaco sobre cuánto representa ese aumento pero aún no tenían las cifras.

Además tendrá una interlocución directa con el Gobierno Central sin pasar por la Gobernación de Nariño.

Este nuevo status también obliga a una reestructuración administrativa del Puerto. Ahora tendrá que organizarse por localidades en cambio de comunas, con sus respectivos alcaldes locales, lo que permitiría una planeación y ejecución de recursos con más participación ciudadana pero también un mayor gasto burocrático.

Quizás el mayor beneficio es que tendría más posibilidad de acceder a los Contratos Plan que son acuerdos de inversión directos con el Estado. Estos convenios interadministrativos permiten definir por ejemplo cuánto y en qué se va a invertir y de dónde saldrá la plata y en cuánto tiempo.

Esto pasó por ejemplo en 2013 año en la gobernación de Raúl Delgado que firmó un Contrato Plan con el Gobierno Nacional por más de 1234 mil millones para mejorar las vías, fortalecer la sustitución de cultivos y garantizar servicios básicos a 14 municipios del departamento.

Hoy la inversión que le llega a Tumaco es a través de la Gobernación que desde el 2015 asciende a 100 mil millones de pesos entre recursos propios y regalías.

Además al ser Distrito podrá participar de los Ocad, órgano donde se aprueban los proyectos para invertir con regalías, en el mismo nivel que los departamentos (que gestionan a nombre de los municipios) donde podrá influenciar para priorizar los proyectos para el puerto directamente.

Además, su nueva condición permitiría el acceso a los bienes del Estado que sean Patrimonio Histórico como sucedió en Buenaventura con la antigua estación del Ferrocarril y generar ganancias de su uso.

Otro cambios es que los recursos de los impuestos que recauda la gobernación en el Puerto se podrían invertir allí sí así lo solicita el Alcalde, lo que significaría que anualmente le entrarán a Tumaco por impuesto de rodamiento de vehículos en Tumaco, 200 millones al año adicionales (que no es mucho) si se mantiene el recaudo como está hoy.

Políticamente también hay cambios. En caso de destitución del Alcalde (como es común en un municipio que en los últimos 10 años ha tenido seis alcaldes entre nombrados y encargados) el reemplazo sería nombrado por el Presidente, según nos dijo el viceministro del Interior que estuvo a cargo del tema, Héctor Olimpo Espinosa.  

Para Ever Castillo, un dirigente político del puerto que apoyó a Duque, esta medida “va a mejorar las condiciones del puerto paulatinamente porque da un trato diferencial en inversión” e incluso para dirigentes de otras orillas como Diego Angulo, que apoyó a Petro, “la categoría de distrito se podría usar para asociarse con los otros distritos para promover reformas en conjunto”. 

Pero esto no es automático. Ni todo es color de rosa.

Los retos

La llegada de nuevos recursos depende de la gestión de la Administración Distrital, según nos dijo el viceministro Espinosa. “Este es solo un factor para lograr el desarrollo de Tumaco donde debe haber un compromiso político y cívico, pero apenas es el principio de las soluciones para Tumaco”.

Una gestión que se puede ver afectada por las continuas crisis administrativas como la ocurrida este año con la suspensión del alcalde Julio Rivera, o por la corrupción que abunda en el Puerto, como ha contado La Silla.

En Buenaventura, por ejemplo, en cinco años que lleva como Distrito no ha habido ningún cambio notorio.   

“No se ha enviado un peso adicional desde el Gobierno”, dice el concejal Timoteo Ruíz, del partido Conservador. “Los cambios en temas de salud, educación se ha hecho con recursos propios lo que tiene las arcas distritales en quiebra”.

Aunque para el padre John Reina, integrante del paro Cívico de Buenaventura, y el Viceministro Espinosa, que todo siga igual se debe a la falta de voluntad política de los alcaldes que no han gestionado y a la corrupción de los mismos que tiene tras las rejas al actual alcalde, Eliecer Arboleda, y el exalcalde Bartolo Valencia.  

“Es un nombre muy bonito, como los títulos honoris, que solo sirven para chicanear”, nos dijo Narcilo Rosero, otro integrante del paro.

Si en Tumaco sucede lo mismo que ocurrió en Buenaventura los riesgos para el Puerto de este nuevo estatus son grandes.

Como estas reformas administrativas amplían la burocracia y los gastos para pagar a los alcaldes locales y a los integrantes de las Juntas de Administración Local, así como el aumento del sueldo que podría solicitar el Alcalde de 6 a 10 millones, que deberán ser asumidas por la Administración Distrital con los mismos recursos que tiene ahora se corre el riesgo, como lo dijo la senadora Claudia López en su momento, que la gente nunca vea los beneficios.

La creación de nuevos impuestos como el predial para llenar los huecos fiscales podría ahogar financieramente a los habitantes de Tumaco de los que el 48 por ciento viven en la pobreza, según el Dane.  

La descentralización de la Administración también podría crear nuevos focos de corrupción como ha ocurrido en Bogotá, porque las alcaldías locales serían los encargados de aprobar los proyectos de inversión en sus zonas.

A pesar de todos estos riegos, se le abre una oportunidad a Tumaco y el que entre a funcionar en firme como Distrito en enero de 2019, cuando ya estará andando el gobierno de Duque puede ser un papayazo.

Duque fue uno de la decena de senadores, liderados por el senador conservador Eduardo Enríquez Maya, que apoyó la iniciativa de conseguir este estatus para el Puerto. Y durante campaña, fue a Tumaco dos veces y prometió tener mano dura con los violentos e invertir en agricultura lo que le puede ayudar a la Alcaldía de Tumaco a hacer más presión ante el gobierno y contar con más apoyo para beneficiarse de su ascenso a Distrito.  

En algunos años, se sabrá si las promesas de Duque a los tumaqueños fueron pura estrategia para asegurar sus votos o si su compromiso se concreta en que Tumaco de el salto.

CONTEXTO

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