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Por Laura Soto · 06 de Marzo de 2018

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Con la suspensión de tres meses al alcalde de Tumaco, Julio Rivera, por parte de la Procuraduría, debido a las irregularidades al sacar a la gerente del hospital Divino Niño, a menos de una semana de las elecciones al Congreso el más beneficiado es su archirrival político, el destituido exrepresentante Neftalí Correa.

 

Y es que Correa es el directo ganador de este escenario porque desde la destitución de la alcaldesa de su cuerda, Emilsen Angulo en diciembre del 2016, ha librado una batalla por mantener el poder en el Hospital Divino Niño, por ganar las elecciones al Congreso en el puerto con dos aspirantes a los que apoya y al final, recuperar la Alcaldía en las regionales del 2019.

Y que esta suspensión se haya dado a cinco días de elecciones inclina la balanza hacia Correa y le puede asegurar ganar este nuevo round.

Un golpe contundente

Las elecciones legislativas de este domingo son el tercer escenario de disputa política entre Neftalí Correa y el hoy suspendido alcalde Julio Rivera.

La primera fue en las atípicas en abril del año pasado en la que ganó el Alcalde Rivera con el apoyo de tres exalcaldes y otros sectores.

La segunda fue la lucha por el control del Hospital Divino Niño que en su momento la ganó Rivera al sacar a la gerente Farinango, pero que se reversó en enero de este año cuando un juez ordenó su reintegro y es lo que hoy tiene al Alcalde en líos con la Procuraduría.

Y este es el tercero porque estas elecciones son un escenario para mostrar nuevamente quién tiene más poder en el puerto, y ambos sectores se están moviendo en ese sentido.

Según tres fuentes políticas de Tumaco, el alcalde Julio Rivera, así como parte de su gabinete como el ex alcalde y gerente de Aguas de Tumaco Víctor Gallo, estaría apoyando la candidatura a la Cámara de Daniel Garcés, el candidato por la circunscripción afro, y al Senado a William Rodríguez del PIN, ambos fichas del exsenador y condenado por parapolítica Juan Carlos Martínez Sinisterra y al actual senador conservador Eduardo Enríquez Maya.

De hecho, el exsecretario de General de la Alcaldía, Jhon Wilson Guevara es el gerente de campaña de Garcés en Tumaco.

El hecho que Rivera quede fuera de la Alcaldía le limita maniobrar o direccionar a los potenciales votantes hacia sus candidatos, y menos con un alcalde provisional que no es de su cuerda política, (siendo la Alcaldía el principal empleador de la ciudad con al menos 500 contratistas y 800 empleados de planta, se convierte en un botín electoral), y así abre el camino para que los apoyos se atomicen, algo que ya ha venido ocurriendo.

Entre esos candidatos están el nuevo liberal Rafael Escrucería, que quiere recuperar el poder en el puerto a través de una curul en la Cámara, el ex gobernador de Nariño, Raúl Delgado, Teresa Enríquez de La U, el senador liberal Guillermo García Realpe e  incluso foráneos como el valluno Fernando Murgueitio.

A eso se suma que parte de los aliados que tenía el alcalde Rivera, como los exalcaldes Ever Castillo y Nilo del Castillo que lo ayudaron a ganar las atípicas del año pasado, así como otros sectores, no le caminaron a las candidaturas apoyadas por Rivera, lo que generó una división interna.  

La ganancia de Neftalí

Esto beneficia directamente a Neftalí Correa por dos razones: La primera es que con su principal competidor fuera del juego y con los barones electorales divididos, al exrepresentante le queda el camino más libre y fácil para posicionar a sus dos candidatos al Congreso.

Esos dos candidatos son Aulo Polo que aspira al Senado por el Partido Verde y  Felipe Muñoz que quiere llegar a la Cámara por los conservadores, ambos candidatos apoyados por el grupo político del gobernador de Nariño Camilo Romero y el segundo también por la baronesa azul Myriam Paredes, con quieneCorrea  hizo un evento el pasado cuatro de marzo.  

Además, la salida de Rivera refuerza el caballito de batalla de Correa sobre la mala Administración del actual alcalde, como lo ha venido haciendo a través de un video en un canal municipal desde que en los carnavales del municipio hubo hechos de violencia como asesinatos y abusos sexuales, que puede calar en este ambiente de incertidumbre y desconcierto que vive el puerto, como nos lo dijeron dos personas que viven allá.

“Con hechos la doctora Emilsen logró en un año darle estabilidad al municipio, darle orden y un principio de autoridad, eso no lo vimos en los cuatro anteriores del Alcalde nefasto (Víctor Gallo) ni tampoco lo estamos viendo ahora con el Alcalde que le dicen en las redes ´azafata´ (Julio Rivera)”, dice Correa en el video.

En una movida para contrarrestar esa mala prensa de Neftalí y posiblemente previendo una sanción disciplinaria, el hoy suspendido alcalde hizo una ronda de medios en Bogotá para mostrar una imagen anticorrupta, como dijo en esta entrevista de la semana pasada a El Espectador.

Además, según una fuente que conoce las movidas políticas del puerto, Correa ya estaría dando el mensaje a los electores que con esa decisión va a recuperar el poder del Hospital y de la Alcaldía y que quien no se sume a su campaña no recibirá beneficios clientelistas.

De hecho, el grupo de Neftalí Correa habría puesto a circular una imagen y un audio en los que culpa a la destitución de la exalcaldesa y aliada de Correa, Emilsen Angulo, e incluso de la misma destitución del exrepresentante a varios congresistas nariñenses y tumaqueños que hoy buscan votos en el puerto, con lo que pretende ganarse el apoyo de la gente pese que a él la Procuraduría lo destituyó e inhabilitó por 14 años por irregularidades en la adjudicación de un contrato.   

"Este discurso lo está usando para amedrentar a la gente que aún no lo apoya, así como para demeritar a sus rivales políticos señalandolos de delincuentes", nos dijo un político opositor de Neftalí. 

Si Neftalí logra calar su discurso e imponer sus votos en el puerto (en 2014 tuvo 30,576 votos a la Cámara), el otro gran beneficiado sería el gobernador Camilo Romero, quien aseguraría sus fichas para así ampliar su poder hasta el Congreso.

Tumaco, a la deriva

Según cuatro fuentes entre políticas y sociales, esta destitución, además de los cambios en el ajedrez político, deja una sola cosa: desestabilidad administrativa.

A Tumaco, el municipio con más coca del país, y que en los últimos meses ha sido centro del reencauche de la violencia luego de la salida de las Farc, que tiene en terreno a casi 9 mil militares y un plan especial liderado por el vicepresidente Óscar Naranjo ahora se le suma un problema de gobernabilidad.

Y esto es clave porque para superar la situación social de Tumaco es clave que haya una cabeza que toma las decisiones, que representa a su comunidad y sobre todo, que sea interlocutor con el Gobierno Nacional que tiene a este municipio como epicentro de su laboratorio de posconflicto.  

El hecho de tener tres alcaldes en un año, incluyendo al que quede encargado, puede afectar el avance de programas y proyectos que requieren una planeación a largo plazo.

Además, según dos fuentes, en círculos políticos y sociales la noticia de la destitución fue recibida con pesimismo y que de hecho auguran que puedan volver a tener unas atípicas antes de terminar este año, lo que depende directamente de la Procuraduría si en tres meses decide destituir al Alcalde, lo que genera un clima de desconcierto y desconfianza con la clase política y sería otro gran papayazo para Neftalí.  

Entre tanto, según una alta fuente el Gobernador de Nariño nombrará de alcalde encargado, hasta que el grupo político del Alcalde presente una terna, al actual secretario general de la Gobernación, Marcos Marínez, un abogado tumaqueño que es aliado de Neftalí y fue el mismo que reemplazó a Emilsen Angulo cuando fue destituida.   

Por ahora la decisión la tiene la Procuraduría y dependiendo de lo que pase con el Alcalde y con las elecciones al Congreso se redefinirá el mapa político del puerto y con ello las elecciones regionales del 2019 en las que ambos sectores se volverán a enfrentar para quedarse con el control de Tumaco.

 

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