Uso de cookies

La Silla Vacía usa Cookies para mejorar la experiencia de nuestros usuarios. Al continuar navegando acepta nuestra política.

listo

Por Tatiana Duque · 20 de Marzo de 2019

1164

0

En la noche del martes 40 personas llegaron al casco urbano de Bojayá, en Chocó, desplazadas de un resguardo Embera en el que desde inicios de més están unas mil personas confinadas. “Cuando crezca el río seguramente llegarán más”, nos dijo Plácido Bailarín Pipicay, un líder indígena de esta comunidad desde Quibdó.

Seguramente llegarán más porque el confinamiento -que sufren al mismo tiempo al menos tres mil personas más, en resguardos y consejos comunitarios en Riosucio, Carmen del Darién y Juradó- va para largo.

 

 

 

 

Las razones para que las entre 4 mil y 5 mil personas estén encerradas hace un mes no son nuevas, pues están presentes desde hace dos años cuando las Farc dejaron los territorios: no llegó el Estado y las comunidades quedaron a merced del ELN y el Clan del Golfo -o Autodefensas Gaitanistas ó paramilitares como son conocidas en la zona-.

Aunque en solo dos de las cuatro regiones hay cultivos ilícitos según el sistema de monitoreo de la ONU (Carmen del Darién con 160 hectáreas y Riosucio con 113), una fuente nos dijo que muchas veces los ilegales obligan a los pobladores al cultivo. También los fuerzan a entrar a sus filas, en zonas que encima son rutas ilegales.

Juradó y Carmen del Darién están en la ruta que conecta con Panamá para tráfico de drogas y de armas; Riosucio, con Antioquia en otra ruta narco; y por Bojayá hay salida a la desembocadura de la cuenca hacia el Océano Pacífico, a donde llegan lanchas con cargamentos ilegales provenientes de Tumaco y Buenaventura para seguir su camino hasta Centroamérica.

Por eso, en ellos hay una pelea entre banda y guerrilla que ya parece paisaje, que despierta de vez en cuando y que ya ha denunciado la Defensoría en dos alertas tempranas a finales del año pasado y once más entre 2018 y lo que va de este año.

“No ha sido una, ni dos, ni tres veces, sino infinitas veces. Hemos ido a todos los comités, a todos lados, se han hecho visitas, brigadas, se ha ido a campo. Siempre les digo: no es un tema nuevo”, nos dijo, resignado, el alcalde de Riosucio, Luis Enrique Mena.

En abril de 2017 la Acnur denunció el confinamiento de 800 personas en Riosucio; un año después hubo otro en Truandó con 11 comunidades, mientras que en agosto la misma entidad denunció el confinamiento de 3.700 personas en Riosucio, Carmen del Darién y Bojayá.

La llegada a Panamá y el Pacífico, las joyas de la corona

Sobre qué en concreto produjo el confinamiento hay al menos tres hipótesis, todas posibles al tiempo. Nos las contaron, por aparte, tres fuentes humanitarias, dos funcionarios públicos y dos líderes en terreno.

 

Una de ellas, que nos contaron un líder indígena y una fuente humanitaria, es que el Clan del Golfo quiere expandirse por todo el departamento, teniendo como eje central los cascos urbanos.

“Las autodefensas quieren controlar un eje vertebral del Chocó que incluyen diferentes capitales que van desde Istmina, Puerto Meluk, que quieren meterse a Quibdó (...) incluso ya en las cabeceras ya aparecen vistosos con sus armas”, nos dijo una fuente humanitaria.

Eso se notaría especialmente por la llegada de miembros del Clan, en lanchas, por la cuenca del río Bojayá a finales de febrero, como nos confirmó el líder indígena Plácido Bailarín.

También es visible en las últimas capturas de la fuerza pública: en febrero fue alias Panelo quien controlaba el tráfico desde Quibdó; y Flaco Tigre y Ruiz en Acandí.

La segunda hipótesis, que nos contaron dos fuentes humanitarias y una de la Alcaldía de Riosucio, es que se rompieron pactos entre ilegales.

Esos pactos cubrían también el río San Juan, donde hace dos semanas fue asesinado el diputado de La U, Alizon Mosquera. Como contamos en ese momento, allí el Clan maneja la zona desde La Unión hacia Istmina, y desde la Unión al Bajo Baudó es zona del ELN.

”No ha sido una, ni dos, ni tres veces, sino infinitas veces”

Luis Mena, alcalde de Riosucio

“Esos acuerdos se rompen fácilmente porque quieren sacar provecho de las rutas del otro hacia el Pacífico y el Atlántico”, nos dijo una fuente humanitaria que está al tanto de la situación en el norte del departamento.

La tercera hipótesis es que la fuerza pública ha avanzado para detener a las bandas criminales y los guerrilleros.

Por ejemplo, según uno de los entrevistados para la historia, en San José del Palmar, cerca a Riosucio, la persecución del Ejército al cabecilla eleno alias Alex, ha producido desplazamientos internos de comunidades por uno o dos días.

Sea cual sea la razón, las reacciones de los bandos son impredecibles para las comunidades.

Lo que más los pone en peligro es que los ilegales entren a los territorios indígenas, donde el Ejército no puede entrar o es más difícil actuar.

“Lo que han manifestado los líderes de los resguardos es que entraron y dijeron que no se van a salir de estos territorios. Esto coloca en peligro a los indígenas”, nos dijo el secretario de Gobierno de Riosucio, Jhoan Mosquera.

Otra es que rodeen los lugares con minas antipersona, una táctica atribuída al ELN.

En particular en Carmen del Darién, donde murieron al menos cuatro niños por el confinamiento en la comunidad Alto Guayabal, y en Juradó.

En este último municipio desde 2017 las misiones de la ONU advirtieron que, por ser una zona estratégica que comunica a Antioquia con el mar, el ELN y las AGC quieren tener control; por eso mismo la guerrilla ha instalado minas antipersona, sobre todo en la frontera con Riosucio.

Hace una semana, por este sector, un joven de aproximadamente 16 años cayó en uno de esos campos minados.

Por eso y porque los ríos están secos, ha podido entrar poca ayuda humanitaria. Incluso, según el líder indígena, en Bojayá el Clan comenzó a racionar la comida.

”Ya no hay plata para atender estas emergencias”

Jhoan Mosquera, alcaldía de Riosucio

Mientras tanto, en esas zonas el Estado es, prácticamente, inoperante.

Dos de las fuentes humanitarias nos dijeron, por aparte, que la norma en la región es que sus organizaciones son las primeras en actuar y no el Estado - “algo que no debería ser así”, nos dijo una de ellas. 

“La Unidad de Víctimas necesita un censo que tiene que hacer la Alcaldía, pero los alcaldes no están, o no tienen plata para lanchas, para los médicos”, nos dijo la otra.

De hecho, todos esos municipios se quedaron sin plata para atender la emergencia.

“Para cuatro años teníamos presupuestado 100 millones de pesos para situaciones de contingencia, y esa plata se fue atendiendo casos en 2016”, nos dijo el secretario de Gobierno Mosquera, de Riosucio.

Pese a este cóctel de violencia y olvido, las comunidades insisten en lograr, vía el diálogo con los ilegales, que haya un acuerdo que les permita salir del confinamiento.

Acuerdo donde no hay acuerdo

El Comité de Seguimiento ‘Acuerdo Humanitario Ya en Chocó’, un colectivo de 106 organizaciones sociales y cinco comunidades indígenas que nació en 2017 para participar como representantes civiles en la fallida negociación con el ELN, insiste en ese diálogo, pese a que el gobierno Duque no lo tiene contemplado.

”Seguiremos hablando con cualquier actor”

Plácido Bailarín Pipicay, líder indígena de Bojayá

“No creemos que estemos en un punto muerto. Nosotros seguiremos hablando con cualquier actor, pero los afros e indígenas seguiremos insistiendo. Al Gobierno no le importa esta población”, nos dijo el líder Plácido, uno de los voceros de la iniciativa.

Ayer en la tarde, en Quibdó y tras una reunión con varios de los alcaldes, al referirse a la situación de los confinamientos la vicepresidenta Martha Lucía Ramírez insistió en la salida armada.

“Estamos trabajando con nuestros militares y policías para cerrarles el paso, por eso insisto en el apoyo de la ciudadanía y evitar que vuelvan a llevar al Chocó a esas épocas que ya habíamos superado”, dijo la funcionaria.

El Gobierno anunció una próxima visita del Ministerio del Interior para revisar alternativas, como “llevar una misión humanitaria para ayudar a quienes están confinados”, según dijo Ramírez.

Hasta que eso ocurra, muy seguramente seguirán llegando a Bojayá desplazados, enfermándose otros en Riosucio y los demás en Juradó y Carmen del Darién se mantendrán confinados.

CONTEXTO

Las historias más vistas en La Silla Vacia