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Por Tatiana Duque · 18 de Septiembre de 2019

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Hoy nuevamente la candidata de La U -y seis partidos más- a la Gobernación del Valle, Clara Luz Roldán, no asistió al ciclo de debates organizados por gremios, academia y medios locales, esta vez en la universidad Icesi de Cali.

Es el cuarto debate consecutivo al que no va, luego del de seguridad en Cali; el de Buga sobre infraestructura y el de Cartago sobre educación, en los que se excusó por motivos de salud y agenda ya ocupada. 

Detrás está una de las movidas clásicas de las campañas en época electoral: los aspirantes que pintan más fuertes no asisten, para evitar ataques. 

Estrategia que es muy común. La semana antes de la primera vuelta en 2014 Óscar Iván Zuluaga canceló sus apariciones y ganó esa vuelta; y en la recta final de las locales de 2015, Maurice Armitage en Cali, quien ganó, hizo una movida similar.

De hecho, una de las razones para no asistir que le dio un miembro de su campaña que maneja las juventudes -‘Parchados con Clara Luz’- a los estudiantes de Icesi que organizan el debate, fue que quieren evitar que “el debate se vuelva un debate contra ella”.

Es muy probable que eso pudiera ocurrir, teniendo en cuenta que en el último debate en Cartago el uribista Francisco Lourido hizo una pancarta para exigir explicaciones del ausentismo y la ubicó en la silla vacía que dejó Roldán.

Hasta la publicación de esta historia la candidata no había contestado nuestros mensajes. Dos altas fuentes de su campaña con las que hablamos por aparte, no nos confirmaron que esa fuera la razón oficial.

Una de ellas nos dijo que a cinco semanas para la elección Roldán, quien arma directamente su agenda, tiene como prioridad el contacto uno a uno: caminatas, cierres locales y las ‘tomas’ a los 42 municipios y 22 comunas de Cali, en las que tienen previsto que asistan “entre 1.500 y 2 mil personas”, según la segunda fuente.

 

Esos eventos terminan siendo más funcionales para la campaña, pues evitan confrontaciones con los otros siete aspirantes, que sí necesitan exposición mediática para crecer en las próximas semanas.

Esta racha de ausencias confirma la lógica constante de las campañas a las gobernaciones, que giran más sobre las maquinarias de los partidos y la imagen del candidato que sobre el voto de opinión, a diferencia de lo que ocurre en las carreras por las alcaldías de las grandes ciudades.

Como los debates sirven más al voto opinión, son más útiles para quienes los buscan, como Griselda Restrepo (respaldada por el petrismo) o Duvalier Sánchez (Partido Verde), competidores de Roldán.

Según supimos por una fuente de primera mano, la comodidad de la campaña de Roldán en Cali -donde está el grueso del voto alternativo- recae en que en las últimas encuestas privadas que contrataron la muestran con el 51 por ciento de intención de voto, muy lejos de los otros candidatos.

Además, en la capital tiene a los que mueven los votos: seis partidos (La U, Liberal, Cambio Radical, Colombia Renaciente, ASI y Mais), el gremio deportivo y la maquinaria de su amiga la Gobernadora, y alianzas con los dos punteros a la alcaldía: Jorge Iván Ospina, del Verde, y Roberto ‘Chontico’ Ortíz, por firmas y con apoyo de partidos de derecha.

En ciudades intermedias tiene alianzas similares. Por ejemplo, en Buga la apoyan Julián Rojas -por firmas y siete partidos más- y Andrés Moncayo -ASI-:

El próximo 21 de octubre será el último debate que será televisado y de la campaña de Roldán no tenían claro si iría. 

Falta por ver si una semana después el manual le funciona en las urnas.

CONTEXTO

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