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Por Tatiana Duque · 28 de Octubre de 2019

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Tras el domingo electoral, así comienza a reconfigurarse el poder en la región. Durante toda la semana analizaremos a profundidad cada caso. 

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Dilian se consolida como baronesa dejando heredera con toda…

La saliente gobernadora del Valle, Dilian Francisca Toro, jefe del grupo Nueva Generación de La U, consolidó su poderío regional y dentro de su partido al dejar a su heredera Clara Luz Roldán con casi un millón de votos (943 mil al cierre de esta historia) y ganando en todos los municipios del Valle del Cauca.

Con la victoria de Roldán, Toro superó su propia marca de 2015, cuando ganó por más de 550 mil votos y le sacó 155 mil a su principal competencia, el entonces candidato Christian Garcés (hoy congresista del Centro Democrático). Clara Luz ganó con casi 800 mil votos de diferencia a su más cercana competidora, la exministra Griselda Janeth Restrepo, quien sacó 144 mil votos. 

Eso le sirve a la saliente Gobernadora para retomar su rol como figura nacional para pesar -como sea- para 2022. 

Con este resultado muestra un poderío político que no tenía cuando llegó al cargo en 2015 (luego de un carcelazo por presuntos nexos con paramilitares cuando era Senadora), y sin los apoyos que tuvo hace cuatro años, ya que no contó con maquinarias fuertes en municipios, como las de los conservadores (con cuyo candidato Álvaro López quedó en el sexto lugar con solo 48 mil votos).  

Un absolutismo que, como contamos en este perfil de Roldán, tiene que ver con la burocracia de Dilian que puso al servicio de esa campaña; la maquinaria de seis partidos que la apoyaron (a punto que en varias ciudades, como Cali y Buga tenía dos candidatos a la Alcaldía haciéndole campaña), y su propio trabajo moviendo la maquinaria del sector deportivo que se mostró vía apoyos en el día electoral como contamos en nuestro twitterazo en vivo.

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… pero hubo outsiders que ganaron con discurso anti-maquinaria que ella representa

El triunfo de la Gobernadora no es redondo, pues la maquinaria que representa sufrió golpes simbólicos.

En Palmira donde el ‘caicedismo’ de su cuñado Jorge Caicedo, mantenía la Alcaldía desde hace 10 años, ganó el candidato verde Óscar Escobar (en la mitad de la foto), un joven que viene de ser funcionario de la Alcaldía de Cali y no tenía experiencia electoral previa. Obtuvo 61 mil votos, solo dos mil más que el candidato de Caicedo, Luis Chávez.

Su victoria se debe, en parte, al voto de opinión anti maquinaria que representaba Caicedo, pero también a la alianza que a su alrededor hicieron rivales locales de la mandataria como el senador de Cambio Radical Carlos Motoa y el representante liberal Juan Fernando Reyes Kuri, quienes cuentan con votos propios en esta ciudad.

Otra victoria contra las maquinarias que Dilian representa ocurrió en Jamundí, donde el candidato verde Andrés Felipe Ramírez ganó con 17.355 votos, menos de 2 mil votos por encima de Marleny Muñoz, la liberal que contó con el apoyo de la Alcaldía de Édgar Yandy.

Lejos en un tercer puesto quedó William Sicachá, candidato de Dilian en la ciudad con 7.724 votos. 

Todos votos outsiders que se suman a la votación del aspirante verde a la Gobernación, Duvalier Sánchez, quien con 29 años y con poca experiencia electoral previa (se quemó a la Asamblea del Valle en 2015) sacó 95 mil votos, con una campaña en la que basó su discurso en ‘pelear contra los gigantes’ que Dilian y Clara Luz representaban.

Un punto aparte es lo que ocurrió en Buenaventura, donde el paro cívico le ganó a todas las maquinarias del principal puerto del Pacífico.

 

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El paro cívico de Buenaventura dio un totazo a las maquinarias

Si nada cambia con las últimas 20 mesas que aún seguían sin mandar información de escrutinios en Buenaventura (son 671 en total), el Comité Ejecutivo del Paro Cívico que paralizó el principal puerto de la región por 21 días en 2017, ganará la Alcaldía, con un candidato que por primera vez en su historia llega sin maquinarias, ni plata de su lado.

Esta victoria muestra que el voto de opinión que solo se veía en las elecciones nacionales en Buenaventura estaría tomando un giro histórico, impulsado por el despertar ciudadano que logró el paro.

Esta era la segunda hora cero del Comité, cuyo candidato Víctor Vidal (en la foto) se medía en las urnas con candidatos fuertes y con músculo económico, como Ligia del Carmen Córdoba de La U del enjuiciado exalcalde Eliécer Arboleda (otra derrota simbólica para Dilian), Jaime Marinez del Partido Verde (con apoyos de última hora de los liberales del exalcalde Bartolo Valencia) y Héctor Copete, candidato de Aico que lleva cinco elecciones perdidas.

Estos tres aspirantes, como contamos en nuestro twitterazo en vivo desde el puerto, habían puesto carros y líderes para movilizar votaciones, con costos que iban entre 200 mil y 400 mil pesos por transportadores.

Hasta la publicación de esta historia, Vidal ganaba con 28.002 votos, poco más de 4 mil por encima de Marinez, con la única bandera de hacer cumplir los acuerdos del Paro, que son ley desde 2018. 

 

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Ospina gana sobrado en Cali, pero no garantiza gobernabilidad

Jorge Iván Ospina terminó ganando la Alcaldía de Cali por casi 100 mil votos de ventaja con respecto a su principal contendor, el empresario del chance Roberto ‘Chontico’ Ortiz, pese a que en las últimas semanas sufrió un golpe judicial por el anuncio de la Fiscalía de una audiencia de imputación de cargos por la firma, al parecer irregular, de un contrato al inicio de su primera Alcaldía en 2008.

Ese caso es precisamente el que no permitiría que, pese a la holgada ventaja, tenga gobernabilidad en la ciudad, ya que en menos de 15 días tendrá que ir ante los estrados judiciales y arrancará su mandato con un juicio encima, que, si de salir culpable, lo obligaría a salir del cargo.

No obstante, parte de su victoria se debió a que el golpe de la imputación no le pegó: bien porque dentro de su grupo político supo vender el discurso de víctima de un supuesto montaje judicial que -dijo- las ‘élites políticas y económicas’ de Cali, vía Ortiz, planearon para sacarlo de competencia; por una aceitada maquinaria que incluía a La U de la gobernadora Toro; y apoyos de bases en sectores populares de Cali que se movieron con transporte, como contamos en nuestro twitterazo.

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Uribe, Fajardo y Petro no pueden cantar victoria en el Pacífico

La principal apuesta de Álvaro Uribe en el Pacífico era “no dejar que gane la izquierda”, ni en Cali ni Valle, donde el uribismo ha tenido más crecimiento. Pero sus candidatos no cuajaron.

El más fuerte, el empresario el chance Roberto Ortiz, quedó segundo con 199 mil votos, 20 mil votos más de los que obtuvo sin el uribismo de su lado en 2015. 

El apoyo del uribismo en la recta final de la campaña terminó siendo vergonzante para el aspirante, a tal punto que no asistió a los eventos del expresidente en la última semana en Cali, y sectores afines al ganador Jorge Iván Ospina enfilaron baterías en los últimos días contra la imagen de Uribe.

Incluso con maquinarias de su lado Uribe tampoco ganó: en Buga, fortín electoral del senador uribista John Harold Suárez, perdió contra el candidato Julián Rojas, quien con el respaldo de cuatro partidos (La U, Colombia Renaciente, Colombia Justa y Mais) dobló la votación que tuvo Melissa Urdinola la candidata del congresista (26 mil votos frente a solo 13 mil).

Y en la Gobernación, su candidato Francisco Lourido solo sacó 73 mil votos.

Otros aspirantes en el Pacífico no llegaron ni al segundo puesto en votación, como ocurrió en Popayán (su candidato quedó de penúltimo con dos mil votos); Tumaco (su aspirante quedó de séptima con 1.400 votos); Buenaventura (quedó de quinta con 10 mil votos); y Quibdó (quedó de penúltimo con poco más de 800 votos). 

La principal apuesta del excandidato presidencial Sergio Fajardo en el país (por fuera de Antioquia) era la candidatura del empresario Alejandro Eder en Cali, quien sacó 133 mil votos, ubicándose de tercero detrás de Ospina y Ortiz. 

Esa aspiración no despegó, pese a tener el músculo económico del sector empresarial caleño, en parte por el legado del saliente alcalde Maurice Armitage (otro ‘cacao’) y por la falta de alianzas políticas, que Eder siempre rechazó. 

Si bien respaldó las campañas ganadoras de los verdes de Jamundí y Palmira, también en Valle, su figura no fue determinante en esas victorias. En Popayán, Santiago Zambrano, otro aspirante fajardista que le gerenció la campaña presidencial, perdió con seis mil votos, quedando en el quinto lugar.

Finalmente, si bien Gustavo Petro respaldó las candidaturas de Jorge Iván Ospina en Cali y de Víctor Vidal en Buenaventura, sus respectivas victorias (que celebró) no responden al impulso del petrismo en ambas ciudades, donde ganó en las presidenciales.

Ospina tiene su propio grupo político e impulsó su victoria gracias al todo vale que armó con partidos tradicionales; ni tampoco tomó decisiones dentro de esa campaña; un panorama similar contamos que ocurría con Vidal en Buenaventura, cuya victoria tiene como bandera el respaldo al cumplimiento de los acuerdos derivados del Paro Cívico.

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Temístocles cantó victoria por tercera vez consecutiva en Cauca

La victoria del primer gobernador afro de la historia del Cauca, Elías Larrahondo (foto), muestra el poder que tiene el senador caucano y barón electoral, Temístocles Ortega, quien logró poner por segunda vez consecutiva mandatario regional en cuerpo ajeno y ya había sido Gobernador en 2011.

Y esta vez lo hizo solo.

Con apoyo de la maquinaria de la Gobernación, Larrahondo ganó con 235 mil votos, y tuvo solo los avales de Cambio Radical (el partido de Ortega) y el afro santista Colombia Renaciente, que de carambola se apuntó su primera Gobernación pese a haber nacido hace menos de un año. 

Víctor Ramírez, quien agrupaba los liberales -hoy rivales de Ortega, pese a que ganaron juntos la gobernación de Oscar Campo en 2015- y La U, quedó segundo con 200 mil votos.

Al triunfo se suma la fortaleza de Larrahondo de tener de su lado el apoyo de los consejos comunitarios afro del norte del Cauca agrupados en Aconc, que también han sido aliados de Ortega en elecciones pasadas, como las legislativas. 

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Como era previsible, la izquierda perdió Nariño (y los Romero su fortín)

La izquierda en Nariño, que había tenido el poder por 20 años en el departamento vía la Gobernación, perdió el poder en el que se había convertido en su fortín, con la victoria de Jhon Rojas (foto), candidato de la mayoría de partidos tradicionales (La U, Cambio Radical, Aico, Colombia Renaciente y firmas).

Rojas llegó a la Gobernación con más de 270 mil votos, y venció en 52 de los 64 municipios del departamento; seguido por el conservador Damir Bravo con 179 mil votos.

El candidato Luis Eladio Pérez, quien recibió a dedo el apoyo de Gustavo Petro, la izquierda, los liberales y la Farc (que lo secuestró por nueve años) quedó tercero con 115 mil votos.

Derrota que el mismo Petro lamentó. 

Pero la victoria de Rojas en el departamento no implica que haya llegado la derecha como dice Petro, toda vez que como contamos, no apoya la mano dura de Duque en el departamento (el primero en cultivos ilícitos), con la fumigación aérea.

Buena parte de la derrota de la izquierda se debe, como contamos en su momento, al saliente gobernador Camilo Romero, quien enfrenta un lío judicial por una imputación de la Fiscalía por el negocio del Aguardiente en el departamento; críticas de los partidos tradicionales a los que les dio participación en su gobierno (que lo ayudaron a ganar); y la ruptura con su propio clan político que manejaba con su papá, el alcalde de Ipiales, Ricardo ‘Cayo’ Romero.

En esa ciudad, la tercera del departamento, a Romero papá le tocó a última hora apoyar a Miguel Huertas (su opositor), quien quedó en segundo puesto contra Luis Villota, avalado por los liberales, Cambio Radical, ASI, La U y Aico.

Si bien ganar la Gobernación no estaba en sus planes para volver al escenario nacional en 2022, tener un mandatario afín (si hubiera ganado Luis Eladio) le habría servido al saliente gobernador Romero para mantener lo que fue su legado, y a la izquierda su fortín a nivel nacional. 

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Nilton ganó el pulso, pero Patrocinio también mostró fuerza en Chocó

El pulso entre barones electorales para la Gobernación terminó en el triunfo del congresista liberal Nilton Córdoba Manyoma con su candidato Ariel Palacios, (foto) quien venció la pelea por que tenía cazada con el exgobernador Patrocinio Sánchez Montes de Oca.

Palacios obtuvo 72 mil votos. Patrocinio perdió por 9 mil votos (sacó 63 mil).

Ariel Palacios contó con la maquinaria de la Gobernación, que Nilton controla, vía su amigo Johanny Palacios. Mientras que Patrocinio contaba con su aparato político, vía su hermana Astrid Sánchez, bases del uribismo y ambos candidatos tenían músculo financiero.

Nilton también ganó la Alcaldía de Quibdó, con el empresario Martín Sánchez (13 mil votos), quien fue avalado por el liberalismo y el partido conservador; y contó con el apoyo de la Alcaldía vía el detenido mandatario, Isaías Chalá; mientras que el candidato de Patrocinio, César García, quedó segundo con 10 mil votos.

Más allá de la pelea entre barones, los resultados muestran que tanto Córdoba como Sánchez siguen siendo los mayores electores del departamento.

Para la Gobernación estaban agrupados en la candidatura de Luis Enrique Abadía, avalado por La U y ASI; bases uribistas y de Cambio Radical y la Minga Social de la exalcaldesa Zulia Mena, y quedó tercero con 25 mil votos; una coalición similar se había formado alrededor de Harold Mosquera en la Alcaldía de Quibdó quien terminó con 10 mil votos. 

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Neftalí retomó el poder en Tumaco

El destituido excongresista tumaqueño, Neftalí Correa (izquierda en la foto), logró volver al poder vía su candidata, Emilsen Angulo (18.270 votos), ahora avalada por el conservatismo, con quien logró vencer a sus rivales políticos: Ever Castillo y el actual alcalde, Julio Rivera, vía su candidato, Francisco Cornejo.

Emilsen regresa al cargo que ganó en 2015 -pero del que fue destituida por orden del Consejo de Estado por estar viviendo en unión libre con un funcionario de la anterior Alcaldía- en medio de una campaña por los ruidos de esa primera destitución hace cuatro años; y haciendo la campaña más corta de sus otros nueve oponentes.

Esto porque paró su candidatura por dos meses luego de presuntas amenazas en su contra. Pero después inscribió su nombre en una jugada calificada como sus opositores como de oportunismo político.

Su principal contendor era Ever Castillo quien quedó de segundo con 16.739 votos; Cornejo de tercero con 14.209 y en cuarto puesto quedó el padre Arnulfo Mina, el primer sacerdote y candidato por firmas en la historia de Tumaco, quien mostró un leve pero simbólico despertar de la opinión en el puerto, con 10 mil votos. 

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Siguieron los ruidos en la Registraduría

A pesar de los triunfos simbólicos contra las maquinarias, hasta anoche continuaban los ruidos sobre posibles cambios a última hora de los resultados, vía presuntas irregularidades en los escrutinios.

En Palmira por media hora se detuvo la información del preconteo cuando los escrutinios iban en el 72 por ciento y se fue la luz en el corregimiento de Rozo, clave para los últimos resultados. 

En Buenaventura, se fue la luz en tres barrios en la noche en pleno escrutinio y hasta el cierre de esta historia faltaban 20 mesas por contar los votos y la información del conteo se detuvo en el 97 por ciento.

En La Unión, al norte del departamento, había intentos de asonada por la presunta quema de tarjetones en el momento del reconteo una vez cerradas las votaciones. 

Contexto

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