Uso de cookies

La Silla Vacía usa Cookies para mejorar la experiencia de nuestros usuarios. Al continuar navegando acepta nuestra política.

listo

La molestia de las CAR sobre la ley de Páramos

Sumando y restando, lo que plantea la ley de páramos en este punto de transferencias es que, se crearía una instancia nacional que determinaría vía proyectos la pertinencia del gasto que actualmente hacen las Corporaciones a nivel regional en los páramos.

Juan Pablo Romero Rodríguez
Juan Pablo Romero Rodríguez
Ingeniero Ambiental
21 Seguidores122 Siguiendo

0 Debates

4 Columnas

Columna

1419

2

27 de Julio de 2018

A finales de junio de este año, varios medios de comunicación registraron la aprobación de la ley de páramos por parte del congreso de la república. Dicha ley que actualmente está para sanción presidencial es un hito dentro de la gestión ambiental colombiana porque recoge diferentes componentes de los Planes Nacionales de desarrollo 2010-2014 y 2014-2018, fallos de la corte constitucional y pronunciamientos de diferentes sectores de la sociedad civil sobre estos ecosistemas que son fundamentales para una parte importante del país.

Llamó entonces la atención que, las Corporaciones Autónomas Regionales pidieran al presidente de la República que no sancionara la ley argumentando que si se hacía, se podría poner en riesgo su estabilidad presupuestal. ¿Por qué plantean esto las CAR?

Para responder a lo anterior es clave tener un poco de contexto. La Constitución de 1991 plantea que las Corporaciones Autónomas Regionales tienen un régimen de autonomía, adicionalmente, la Ley 99 de 1993 especifica que estas instituciones son la autoridad ambiental en su jurisdicción, son autónomas administrativa y financieramente y les asigna también fuentes específicas de financiación como; Las Tasas Retributivas y Compensatorias, un porcentaje del impuesto predial (entre el 15 y el 25.9%) y las transferencias del sector eléctrico.

De acuerdo con ASOCARS, la segunda fuente de financiación más importante de las Corporaciones Autónomas Regionales son las Transferencias del sector eléctrico que plantea que el 3% de las ventas brutas de energía de empresas que generan energía hidroeléctrica y que tengan una potencia nominal instalada total superior a los 10.000 kilovatios, deberán ser transferidas a las “Corporaciones Autónomas Regionales que tengan jurisdicción en el área donde se encuentra localizada la cuenca hidrográfica y el embalse, que será destinado a la protección del medio ambiente y a la defensa de la cuenca hidrográfica y del área de influencia del proyecto”.

La molestia esta entonces en que, el artículo 24 de la ley de páramos estaría modificando las transferencias del sector eléctrico de la siguiente forma; En primer lugar, Parques Nacionales Naturales podría recibir también una porción de este 3% que anteriormente solo recibían las corporaciones.

En segundo lugar, la nueva ley plantea que los recursos de esta fuente destinados a la conservación de páramos serán transferidos al Fondo Nacional Ambiental.

En términos no muy técnicos, el Fondo Nacional Ambiental es una bolsa de recursos que se crea en el 2004, a la que aportan principalmente fuentes públicas nacionales.

La administración del fondo está a cargo del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible – MADS quien desde el reglamento operativo plantea dos formas de asignar los recursos y una de estas es por proyectos que pueden estar en tres grandes subcuentas (Inversiones ambientales, Apoyo a la gestión ambiental del Ministerio de Ambiente e Inversiones ambientales para protección del recurso hídrico).

La ley de páramos crea entonces una cuarta subcuenta del FONAM (Subcuenta de Páramos) a donde irían a parar los recursos de transferencias del sector eléctrico destinados a la gestión de páramos. El planteamiento de la ley es entonces que las CAR apliquen al FONAM para recibir recursos destinados a “…inversión ambiental en actividades de preservación, restauración, uso sostenible y generación de conocimiento de los páramos”.

Sumando y restando, lo que plantea la ley de páramos en este punto de transferencias es que, se crearía una instancia nacional que determinaría vía proyectos la pertinencia del gasto que actualmente hacen las Corporaciones a nivel regional en estos ecosistemas estratégicos.

Este no es un tema menor si se tiene en cuenta que las CAR hacen importantes inversiones en Páramos con recursos de las transferencias y a la luz de la ley, estos recursos irían al FONAM y vía proyecto, las Corporaciones deberían tratar de volver a traer estos recursos para continuar haciendo lo que hacían antes.

Los recursos de transferencias del sector eléctrico que invierten actualmente las CAR en los páramos son importantes y por lo tanto, en caso que la ley sea sancionada por presidencia será labor del MADS asegurarse que haya continuidad de estos recursos para que no se desmejore la gestión de estos complejos socio ecosistemas.

El análisis más importante asociado a las fuentes de financiación que se desprende de esta ley es que, el sector ambiental colombiano trabaja con las migajas del presupuesto nacional. De ninguna forma se ve representada la importancia del capital natural en la inversión del estado y esta brecha se hace cada vez más preocupante.

Esta ley de páramos con muy buenas intenciones redistribuye unos recursos entre instituciones del Sistema Nacional Ambiental, sin embargo, las debería aumentar y en la práctica no lo hace.

Con algo de tristeza esta ley deja claro que solo el 30% del recaudo del Impuesto Nacional al Carbono será destinado para temas ambientales y adicionalmente especifica que este recurso será destinado al Fondo Colombia en Paz, es decir, vía proyectos, las instituciones deberán buscar financiación de acciones misionales que deberían tener un presupuesto fijo.

Comentarios (2)

Henry Castro Gerardino

29 de Julio

140 Seguidores

Para lo poco o nada que hacen las Corporaciones, lo que la ley trata, creo yo,...+ ver más

Para lo poco o nada que hacen las Corporaciones, lo que la ley trata, creo yo, es de obligarlos a presentar proyectos que puedan ser calificados y luego se pueda supervisar su desarrollo. Tal como está actualmente es una bolsa de la cual se toma dinero de los contribuyentes y los que, por ley les son consignados, para proyectos fantasmas cuyo alcance solo lo conocen los funcionarios y cuya evaluación de metas está por fuera del alcance de todos, incluyendo a las autoridades de control. El asunto es el de ordenar el gasto y hacerlo útil y no una fuente de recursos para hacer de todo y no hacer nada. Nadie conoce cuáles son las inversiones realizadas en los páramos y si los estudios, que se supone debe haberlos, son válidos o simples notas seudocientíficas para la revista de la Corporación. Nadie sabe el porqué del retroceso de los páramos y las causas de ese deterioro, salvo lo que dicen científicos de otras latitudes. Nadie está enterado por qué se siguen invadiendo zonas que son de páramo sin que haya un castigo a los invasores y ni siquiera un señalamiento público. Nadie entiende por qué los alcaldes ordenan la construcción de vías rurales que coadyuvan a la destrucción de la flora y la fauna, en vez de conservarla. Nadie comprende por qué se permite la construcción de viviendas en zona de páramo sin obtener el permiso de las autoridades de planeación o con el permiso de estas. Y ni qué hablar de la permisividad para un turismo contaminante.
Las Corporaciones, que suelen tener una nómina grande, con un número significativo de especialistas, muchos de los cuales han realizado sus prosgrados con la anuencia y el apoyo financiero de la entidad, son incapaces de formular un proyecto medianamente sostenible y sustentable. Con esta nueva norma tendrán la oportunidad de darnos a conocer un poco de los estudios que han realizado y de la experiencia que han acumulado detrás de sus escritorios. Con solo sancionar a los infractores, las Corporaciones verían crecer sus entradas. Pero no tiene autoridad para ello. Nunca interactuan con las comunidades ni con las administraciones municipales, salvo para amenazarlas con sanciones.
Seguir invirtiendo a ciegas es un error que se incrementa en la misma medida que el planeta se viene abajo.

Gloria Nancy Hoyos

29 de Julio

0 Seguidores

Para lo qué hacen las CAR, fuera de qué son fortines polítiqueros, fortines...+ ver más

Para lo qué hacen las CAR, fuera de qué son fortines polítiqueros, fortines de corrupción, no cuidan, acá se acaba con los bosques en la Cordillera, acá dejan acabar con cuencas hidrográficas, con bosques rompe vientos, lo podemos observar a diario en todo el corredor Cordillerano del Quindio y Valle del Cauca, debemos CUIDAR estos nacimientos de agua, bosques nativos, pero la ganadería y la agricultura se expanden y las Corporaciones Autónomas Regionales y sus dirigentes y dirigidos oídos sordos