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Fracking: la energía fósil o la vida

La abundancia de gas y petróleo gracias al fracking acentúa la tendencia al calentamiento global y genera encarecimiento de energías renovables. Hoy el dilema es entre preservar la vida o continuar usando combustibles fósiles. 

Fredy Cante
Fredy Cante
Profesor de la Facultad de Ciencia Política, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario
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01 de Noviembre de 2018

 

La hipocresía y la falsedad
Al fin se descubrirán…

Ray Barretto

 

Introducción:

La desbocada competencia mundial por extraer y consumir lo que queda de los combustibles fósiles conduce a una tragedia de la acción colectiva con un resultado previsible: un presente con colosales niveles de rentabilidad para unos cientos de súper-ricos; unas exiguas sobras de las rentas estatales para subsidiar (sobornar) a sectores sociales sacrificados;  más energía disponible para los millones de integrantes de la sociedad de consumo y, en poco tiempo, un planeta inhóspito para la vida.

El legado petrolero de un Nóbel de Paz

Pocos años antes de que el deslenguado (y abominado) Presidente Trump hiciera la promesa de hacer a Estados Unidos grande otra vez (Make America Great Again), el afable (y bien querido) Barack Obama, Presidente de tal imperio entre enero de 2009 a enero de 2017, ya había logrado la hazaña. Al menos en lo concerniente a sus buenos oficios para facilitar la extracción de petróleo (mediante la controvertida técnica del fracking), Estados Unidos fue más grande y hoy se perfila en el primer lugar (habiendo desplazado a Arabia Saudita). La gran disponibilidad de crudo (económicamente barato, ecológicamente caro) ha desplazado la previsión del geólogo Hubbert, quien en 1938 preveía un inexorable descenso en la extracción de reservas convencionales de combustibles fósiles. La abundancia de petróleo en USA ha socavado también el poder negociador de la OPEP y, gracias al gran descenso de precios por abundancia de reservas petrolíferas extraídas, ha generado la inestabilidad económica y política de países árabes y, en especial, de la abominada Venezuela del tal socialismo del Siglo XXI.

La odisea económica de Obama se puede ilustrar así: Después de casi medio siglo de declive petrolero, USA conquistó un pico superior al de 1970 y sigue creciendo como extractor de petróleo:

 

Abundante petróleo y galopante calentamiento global

En los próximos años, muy posiblemente, aumentaría la oferta de petróleo en el mundo que, principalmente, provendría de Estados Unidos. Por el lado de la demanda global, debido a las políticas de China para usar menos combustibles fósiles, existiría quizás un incremento menor a lo ofertado.

En un reciente reporte de la Agencia Internacional de Energía se muestra el contraste entre Estados Unidos (que se auto-abastece de crudo e incluso lo exporta), con la desesperada situación de países netamente extractivistas(como los de la OPEP) que dependen de este combustible en materia de exportaciones y para captar ingresos del Estado.

El acentuado crecimiento en la oferta y en la demanda mundial de petróleo (y de otros combustibles fósiles) está contribuyendo a la aceleración del calentamiento global y del caos climático (que ya estamos padeciendo). Las tendencias señaladas en las siguientes gráficas muestran que el problema se ha agravado mayúsculamente en las tres últimas décadas.

La temperatura del planeta ha aumentado en los últimos mil años. Al finalizar el siglo XX se incrementó notoriamente el calentamiento planetario, pues la temperatura global había trepado a 0.7 grados Celcius. En el siglo XXI podría escalar entre 2 a 6 grados Celcius.

Las principales causas del calentamiento global son: la combustión de combustibles fósiles (principalmente carbón, luego petróleo y seguidamente gas); y la deforestación para monocultivos, construcción de represas y cría de ganado. En un tono más prosaico: la urbanización creciente, nuestros viajes terrestres y aéreos, nuestras labores domésticas e industriales facilitadas por diversas máquinas eléctricas y nuestra dieta intensiva en carnes y en alimentos ultra-procesados son causas del desastre planetario.

La contribución de los combustibles fósiles en la emisión de gases de efecto invernadero es enorme. Además en informes científicos recientes se puede constatar el notorio aumento desde el 2010, cuando ya había comenzado el auge en la oferta de crudo gracias al fracking.

Una nueva tragedia de los comunes

A finales de los sesentas del siglo pasado, el biólogo Garret Hardin expuso una tragedia de la acción colectiva: si en un espacio común (un potrero, un río o la atmósfera planetaria) una colectividad de individuos egoístas se empecina en extraer más recursos de ese medio ambiente y/o en depositar más contaminantes en la naturaleza, entonces se acentuará dramáticamente el deterioro de estos recursos hasta llegar a la destrucción de los mismos.

Si continúa la tragicómica competencia de la humanidad por extraer y consumir lo que resta de los combustibles fósiles podría ocurrir una tragedia de la accion colectiva, en tres actos: Primero, un encarecimiento relativo de la energía renovable y limpia (solar, eólica) que ya se está experimentando; Segundo, una reducción mayúscula en el precio del crudo (y de otros combustibles) por la creciente abundancia de estos combustibles que perjudicaría a las economías de países más dependientes de estos  combustibles (existirían más casos como el de Venezuela); tercero, se aceleraría el calentamiento planetario y empeoraría el caos climático (que ya estamos sufriendo) debido a la gran extracción y combustión de crudo, carbón y gas.

La tragedia es bastante posible debido al peso enorme de los combustibles fósiles en la economía (de ellos dependen las industrias del transporte y del comercio, la agricultura moderna, y las industrias de los cosméticos y de los artículos sintéticos, entre otras). A lo anterior se agrega una deformidad de los actores económicos conocida como “aversión a perder” y ciego aferramiento al status quo y a las posesiones y privilegios adquiridos, que se suma a la frecuente falta de ética en muchos hombres de negocios.

La abundancia de petróleo y gas barato genera un encarecimiento relativo de energías renovables y limpias (como la solar y la eólica) y seguramente mantendrá la tendencia vigenge. En el mejor de los casos habría un abandono del carbón que sería reemplazado por más uso del gas y del petróleo.  

Curar al alcohólico con más dósis de alcohol

Como es tradición en Colombia, nuestros dirigentes políticos y la tecnocracia criolla, con servilismo y falta de originalidad, miran hacia el norte. El Presidente Duque, su Ministra de Minas y Energía y el Presidente de Ecopetrol ya están subidos en el bus del fracking.

En una noticia reciente se anuncia que el Presidente de Ecopetrol, Felipe Bayón, ha afirmado que: “el país tiene unas reservas de 2000 millones de barriles que nos dan una autosuficiencia de unos seis años y el potencial que nosotros vemos en el Magdalena Medio podría ser de entre 2000 y 7000 millones de barriles y esto es importante porque el país podría duplicar o triplicar sus reservas … El país, en los 100 años de la industria, ha producido solo el 19 % de lo que nosotros creemos que hay en el subsuelo y esto lo podemos subir al 24% y hasta el 30 %. Además, tenemos un potencial importante en gas, pero los yacimientos no convencionales son una alternativa para buscar los hidrocarburos que necesitan las refinerías y para que el país pueda tener autoabastecimiento y seguridad energética …”

La Ministra de Minas y Energía, María Fernanda Suarez, sostiene que el pais debe transitar hacia las energías renovables (las del viento, el sol y la biomasa), pero insiste en aumentar la extracción de combustibles fósiles (gas y petróleo) vía fracking.

Colombia cae también en la tragedia de la acción colectiva global. Las afirmaciones de Felipe Bayón y de María Fernanda Suarez se vuelven tragicómicas: si ellos fuesen médicos y tuviesen que convertir a un alcohólico en un abstemio no dudarían en recomendarle más y mayores dósis de alcohol.

A juzgar por un informe reciente de la Silla Vacía Santandereana el colmo de la tragicomedia lo completan muchos de quienes integran la controvertida Unión Sindical Obrera. Esos sindicalistas sólo quieren saber que sin petróleo no hay paraísos rentistas ni privilegios salariales ni tampoco dádivas a la dirigencia.

No basta la lucha contra el fracking

Aún suponiendo que el fracking fuese una bendición de la naturaleza (según testimonios de la película Fracknation) persistiría el problema explicado: un mundo con abundantes reservas extraídas y baratas de crudo en los últimos años gracias a los buenos oficios de Obama que continuaría Trump, y gracias a la izquierda extractivista latinoamericana que sería imitada con exageración por la derecha autoritaria.

Incluso asumiendo otro escenario algo factible: los hermanos venezolanos derrocan a Maduro, eligen a un goberante liberal y drástico, y se deciden a extraer sus abundantes reservas (de petróleo pesado y ultra-pesado), con la colaboración de Colombia que se bajaría del bus del fracking para centrarse en la refinería (con las refinerías de Barrancabermeja y de Cartagena, entre otras), también persistiría el problema: sumadas las reservas convencionales y no convencionales el planeta tiene demasiado petróleo y mucha sed de consumo, lo que es faltal en un mundo con calentamiento global.

Conclusión

En las pútridas y envenadas aguas de la ciénaga artificial de Miramar, en Barrancabermeja, el Cristo Petrolero extiende sus brazos como pretendiendo abrazar el infinito cielo. Seguramente estará haciendo el siguiente clamor: “Padre mío no los perdones pues hay unos que saben muy bien lo que hacen, y otros, demasiado tontos, que no se dan por enterados”. La risa sardónica del visitante aguzado no se puede contener al contrastar el lema de Ecopetrol “energía para el futuro” en un mundo que, de seguir así, no tendría futuro para la vida.

 

 

 

 


La llamada revolución del fracking ha sido el factor clave parala prosperidad petrolífera de Estados Unidos, a pesar del abrupto cambio en la geografía de estados como Texas. Ver el artículo El imperio del fracking: así ha vuelto Estados Unidos a la cabeza de la producción del petróleo en:

 

 

Ver el artículo de James Conca, No Peak Oil For America Or The World, en:

 

 

En la última década Estados Unidos ha suplido el 60% del consumo mundial de crudo, seguido por la OPEP que suple el 40% del petróleo:

 

 

IEA Outlook for Producer Economies 2018

 

Para un estudio detallado ver: Helm, D. (2016). The future of fossil fuels—is it the end? Oxford Review of Economic Policy, 32(2), 191-205.

 

 

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