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El sector empresarial colombiano y su conciencia sobre los retos de seguridad hídrica del país

El primer Congreso Nacional del Agua, organizado por la ANDI deja una serie de mensajes que deben ser tenidos en especial consideración.

Hugo Contreras
Hugo Contreras
Director de Seguridad Hídrica, para América Latina - The Nature Conservancy
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19 de Junio de 2018

Hace unos días tuve la oportunidad de participar en el 1er Congreso Nacional del Agua organizado por la Asociación Nacional de Industriales de Colombia (ANDI). Si bien este es el primer evento en su tipo, los organizadores quedaron muy entusiasmados y comprometidos a repetirlo anualmente y convertirlo en un sitio de encuentro y discusión obligado para los interesados en la agenda del agua en Colombia.

A partir de los paneles que escuché y de las conversaciones con los asistentes, resalto cuatro mensajes a tomar en cuenta. El primero es la importancia que tiene el tema del agua para los empresarios colombianos. En un país que ha sido catalogado por la FAO como el sexto con mayor disponibilidad a nivel mundial con más de 2100 m3 por habitante al año, la comunidad empresarial parece estar consciente de que, a pesar de esta aparente riqueza, el país tiene retos importantes.

Valga solo mencionar dos: 1) De acuerdo con la Dirección Nacional de Planeación, la presión por el agua aumentará en más de 64% hacia el 2030; y 2) La productividad del agua en Colombia es poco más de un décimo de la productividad promedio de los países de la OECD. Es decir que mientras estos países producen 114 dólares por metro cúbico, Colombia solo produce 19.     

El segundo mensaje, es reconocer que se aprecia una consciencia sobre la relación directa que existe entre el agua y la naturaleza. Los empresarios y las autoridades que asistieron al evento relataron ejemplos donde el deterioro de la cuenca y de los ecosistemas han tenido impactos negativos en la calidad y disponibilidad de agua, lo que ha generado tensiones entre los distintos usuarios.

Diversas empresas y autoridades enfatizaron la necesidad de sumar esfuerzos del sector público y no público para proteger los ecosistemas críticos de los que depende el país para garantizar un flujo adecuado de agua en cantidad y calidad.

El tercer mensaje, es que el reto de lograr seguridad hídrica es tal magnitud y complejidad, que actuar de manera individual difícilmente podrá tener un impacto significativo en el mismo. En este sentido, los asistentes recalcaron la necesidad de generar mecanismos que faciliten la acción colectiva, a los cuales se puedan sumar no solo las empresas grandes, sino que promuevan la participación de empresas medianas y pequeñas, así como de instituciones públicas, la academia y la sociedad civil.

El cuarto mensaje es que el éxito de cualquier iniciativa en el mediano y largo plazo estará en función de la capacidad que ésta tenga para influir en las políticas públicas y las regulaciones. Durante el Congreso, hubo muchas opiniones que coincidieron en que el mayor reto que tiene Colombia no está en la creación de nuevas regulaciones e instituciones sino que reside en la capacidad de implementar las políticas públicas y mejorar la coordinación entre los distintos actores públicos.

Estos cuatro mensajes nos llevan a pensar en algunos elementos que podrían conformar una agenda pública de discusión y acción para hacer frente a los riesgos de seguridad hídrica que enfrentará el país y que están correlacionados con el agua y la preservación de las cuencas.

Un primer elemento es la necesidad de trabajar en la ciencia y en la generación información relevante que esté disponible para la toma de decisiones.

Es preciso entender cuáles son los impactos que la actividad humana está teniendo en las cuencas y cómo estos cambios afectan la disponibilidad y calidad del agua y con base en eso, proponer planes de acción e inversión que estén alineados para lograr la mitigación de estos riesgos. En cuanto a la disponibilidad de información, esta es una de las líneas de trabajo de mayor importancia para la ANDI.

Un segundo elemento es desarrollar mecanismos de acción colectiva que faciliten la integración de actores de todos los sectores con un objetivo común. Experiencias como los Fondos de Agua impulsados por la Alianza Latinoamericana de Fondos de Agua en la que participan el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), Fundación FEMSA y The Nature Conservancy (TNC), han probado ser mecanismos eficaces para detonar la acción colectiva en favor de la seguridad hídrica.

Estos fondos son organizaciones que diseñan e impulsan mecanismos financieros y de gobernanza, articulando actores públicos, privados y de la sociedad civil con el fin de contribuir a la seguridad hídrica y al manejo sustentable de la cuenca a través de soluciones basadas en la naturaleza.

Actualmente en Colombia existen siete fondos de agua en ciudades como Medellín, Santa Marta y Ciénega, Bogotá, Cali, Cartagena, Cúcuta y en el Valle del Cauca que han logrado invertir más de 15 millones de dólares en acciones de conservación y restauración de cuencas, beneficiado a más de 12 mil familias y sumado cerca de 20 mil hectáreas conservadas.

En suma, en los próximos años Colombia enfrentará retos importantes en materia de seguridad hídrica. El sector empresarial está consciente de ello y ha comenzado a tomar acciones.

Hacia delante, mitigar los riesgos a la seguridad hídrica estará en función de la capacidad de actuar de manera colaborativa, incluyendo a actores públicos, privados y de la sociedad civil en el diseño e implementación de soluciones.

En este sentido, utilizar el mejor conocimiento científico para definir dónde y en qué acciones invertir, permitirá mejorar el impacto y el retorno social, ambiental y económico a los recursos.