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Salud pierde mínimo 1,4 billones de pesos al año como consecuencia de la evasión a las contribuciones al sistema

Esta entrada fue escrita por Carlos Peña quien realizó este estudio como parte de su tesis de maestría de economía de la salud en la Universidad Javeriana y a quien tuve el placer de asesorar.

Andrés Vecino
Andrés Vecino
Profesor e Investigador
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03 de Noviembre de 2018

En Colombia hay consenso generalizado entre los diferentes actores de que el sistema de salud presenta un déficit de recursos financieros para su funcionamiento. Este déficit aumentará conforme el sistema enfrente con más fuerza los tres grandes desafíos del futuro inmediato: envejecimiento de la población, nuevas y más costosas tecnologías en salud y el aumento de las enfermedades crónicas. Sin embargo, el problema financiero podría no estar solamente explicado por los más altos costos sino también por el otro lado de la ecuación, unos ingresos anormalmente bajos.

Prueba de esto son los cambios diferenciales en el tiempo entre la pobreza y la membresía a los diferentes regímenes de salud. Mientras que la pobreza monetaria ha caído sistemáticamente en los últimos años, la afiliación al régimen subsidiado ha permanecido relativamente constante. Por ejemplo, entre 2008 y 2016 la tasa de pobreza monetaria se redujo del 42,0% al 28,0% (14 puntos porcentuales de diferencia). Sin embargo, la cobertura en el régimen subsidiado sólo disminuyó en 0,5 puntos porcentuales en ese mismo periodo de tiempo

Fuente: DANE

Con el investigador Andrés Vecino realizamos un estudio para determinar cuántas de las personas ocupadas del sector informal de la economía estarían evadiendo cotizaciones en salud ya sea como afiliados al régimen subsidiado o como beneficiarios.  Para realizar esta investigación se utilizaron los microdatos de los ocupados de la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH) del DANE para los años 2008 – 2016.

Para esto definimos como posible evasor a la persona ocupada que:

1. ganara el equivalente al salario mínimo e ingresos laborales incluyendo prestaciones sociales y excluyendo otro tipo de ingresos (Por ejemplo, para el año 2016 el salario mínimo fue de $689.500 y su equivalente al salario mínimo mensual legal vigente (SMMLV) con prestaciones sociales fue de $992.880)

 

Y,

 

2. no estuviera en condición de pobreza monetaria (de acuerdo con el DANE la pobreza monetaria “ocurre cuando el ingreso mensual per cápita de un hogar se sitúa por debajo de la línea de pobreza monetaria”).

De acuerdo con nuestros cálculos si tomamos el anterior criterio para el año 2016 aproximadamente 1.460.000 ocupados son posibles evasores de las contribuciones al sistema de salud. Si todos ellos aportaran al sistema al menos el 12,5% del salario mínimo (el mínimo aporte posible), el sector salud recaudaría 1,4 billones de pesos al año, que equivale a entre el 15% y el 30% del déficit del sector salud. Este monto no toma en cuenta que muchos tienen ingresos superiores al mínimo.

Estos ocupados que evaden contribuciones son mayoritariamente hombres, en edades entre los 35 y 60 años con educación superior y que residen en las principales ciudades del país. 

A través de herramientas econométricas y epidemiológicas pudimos crear un instrumento que permite predecir la probabilidad de los trabajadores informales de ser potenciales evasores utilizando variables que se encuentran en cualquier encuesta de caracterización, como por ejemplo el SISBEN. Este instrumento fue validado.

De todos los individuos identificados como potenciales evasores, el 82% son evasores reales (indicador llamado sensibilidad, es decir sólo 18% son falsos negativos) y el 84% de las personas que son identificadas como no evasores son no evasores reales (indicador conocido como especificidad, es decir sólo 26% son falsos positivos).

Ante la preocupación de que los pagos en salud llevaran a las familias a caer debajo de la línea de la pobreza, realizamos un modelo de equilibrio parcial para saber hasta que punto los ocupados identificados como evasores podrían entrar en condición de pobreza monetaria si realizan el aporte del 12,5% del SMMLV (es decir sólo salud). Encontramos que el 0,79% de ellos con sus correspondientes familias caería bajo la línea de la pobreza. Adicionalmente, si estas mismas personas realizaran aportes tanto en salud como a pensiones (28,5% del SMMLV) el 2,48% de ellos entrarían en condición de pobreza monetaria. Por tanto, casi la totalidad de estos potenciales evasores podrían realizar pagos al sistema de salud sin caer bajo la línea de la pobreza. Por supuesto hay un pequeño porcentaje de la población que lo haría y que requiere atención.

Con este instrumento el sistema de salud podría focalizar mejor los subsidios en salud a las personas que realmente lo necesitan.

Este trabajo de investigación fue realizado como parte de la tesis de grado de la Maestría de Economía de la Salud Universidad Javeriana de , quien puede ser contactado a través de este correo: . Este trabajo se encuentra actualmente bajo revisión de pares en una revista científica internacional.

Esta entrada no representa la posición de ninguna institución. Así mismo, ni Carlos Peña ni Andrés Vecino tienen conflictos de interés por declarar.

 


Aportes del empleador a pensión, salud, primas, cesantías, intereses sobre las cesantías y vacaciones.

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