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La novela histórica que vivimos entre Bolívar y Santander

La historia no se ha escrito siempre con la honestidad intelectual de Jaime Jaramillo, historiador emblemático.  La novela de Mauricio Vargas puede ser más fidedigna que la historia tradicional. Este libro podría remitirnos a entender la política de hoy.

José Germán Zarama de la Espriella
José Germán Zarama de la Espriella
Consejero del SENA, periodista y ejecutivo gremial
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05 de Abril de 2018

El día de ayer, 4 de abril, se lanzó en Bogotá la novela de Mauricio Vargas La noche que mataron a Bolívar. A este acto protocolario precedieron una serie de notas periodísticas y entrevistas al escritor que inspiran esta columna de opinión.

El tema reviste un enorme interés social. La novela histórica escrita con el rigor investigativo que uno descubre en un autor como Vargas, es una invaluable herramienta didáctica. Todos deberíamos estar conscientes de la importancia social de conocer bien la historia, pero la verdad es otra. Si es difícil que el común de los colombianos lea sobre nuestra historia, es aún más difícil que hayamos leído solo textos escritos con rigor histórico. 

Y me refiero al hecho de que la historia patria no se ha escrito propiamente con la honestidad intelectual y profesionalismo del profesor Jaime Jaramillo. Dicho sea de paso, Jaramillo es considerado el pionero de la profesionalización de la historia en Colombia.  Es muy posible entonces que la historia contada en la novela de Vargas sea incluso más fidedigna que la historia tradicional que nos inculcaron. Pero de lo que no cabe duda es que este tipo de historia, contada de manera vivencial, como corresponde al género novelado, es más interesante.  

Lo cierto es que una buena novela histórica está más libre de los condicionamientos económicos o políticos que han llevado a los “historiadores” a narrar los mitos fundacionales. La historia de Colombia de Henao y Arrubla, por ejemplo, fue patrocinada por el estado colombiano en 1910. Y este estado, que celebraba el centenario de la Independencia, buscaba ante todo reunificar una nación todavía herida por la guerra de los mil días y la pérdida de Panamá.

Si uno lee otros libros históricos bolivarianos que no sintonizan con el mito fundacional, encuentra que se formó con una historia probablemente sesgada. Bastan como ejemplo dos libros poco divulgados: Estudios sobre la vida de Bolívar de José Rafael Sañudo (1928), o  Memorias de Simón Bolívar y de sus principales generales, de Henri Louis Ducoudray Holstein. A pesar de haber sido publicado en 1828, este último libro solo se conoció ampliamente en Colombia en años recientes, gracias a la editorial Panamericana. 

En cuanto al libro más divulgado, el de Henao y Arrubla, uno de los historiadores más respetados del país, José Orlando Melo, nos recuerda que dicho texto “ayudó a formar varias generaciones de colombianos, construyendo identidad nacional y nacionalismo a través de la difusión de la historia oficial basada en concepciones de ciudadanía que emanaban de las ideas del partido Conservador y las doctrinas de la iglesia católica a comienzos del siglo XX”. En contraste, Sañudo era igualmente conservador y católico pero, para efectos de entender otra visión bolivariana, descendiente de las víctimas de un pueblo masacrado por Bolívar en aras de la independencia. Por su parte Holstein, soldado extranjero en la lucha libertadora, no era ni conservador ni católico, pero además fue testigo presencial y doliente de las debilidades humanas del ‘Libertador’, que no se puede por tanto ignorar.  

En resumen, desde ya me apunto a leer esta nueva obra de Vargas Linares, coherente con las explicaciones anteriores. Me atraen, de Vargas, sus interpretaciones históricas novedosas que contradicen las historias míticas fundacionales: “El 20 de julio no fue una revuelta espontánea, sino que la tejieron en detalle los conspiradores del Observatorio Astronómico. En esa medida, Llorente, el del florero, fue ante todo una víctima. Pero para el grueso de los santafereños era un malvado, y la revolución resultó de un levantamiento sorpresivo el viernes de mercado. Necesitaba incluir ese punto de vista, el de la gente común, que nada supo del complot pero se involucró”.

Por supuesto, no tomaré la obra de Vargas Linares como si fuera una Biblia de la historia bolivariana. Ni lo he hecho con Henao-Arrubla, ni con Sañudo, ni con Holstein. Todos pueden presentar algunos reparos, aunque ameriten leerse con detenimiento. En el caso de Vargas, no obstante el mejor concepto de este escritor, en su entrevista con Vicky Dávila en la emisora W-Radio, encuentro al menos un par de declaraciones desconcertantes.

Entre esta información dudosa están las siguientes afirmaciones: “El que estaba cerca de la perfección era Sucre” (refiriéndose al Mariscal Sucre, asesino de miles de civiles pastusos); “heredaba de su familia una tradición de tuberculosis” - refiriéndose a la enfermedad terminal de Bolívar, la cual es una enfermedad infecciosa que no tiene relación directa con el ADN.

Si bien no es claramente hereditaria, la tuberculosis sí  podría en cambio tener relación indirecta con el debilitamiento del metabolismo de Bolívar. Y en esto acierta de fondo el escritor al narrar la experiencia insalubre, y emocionalmente traumática, de la noche septembrina. Este es el episodio central de la novela, que narra con maestría Mauricio Vargas. Y Vargas es sin duda notable por la calidad histórica y literaria de sus libros, a pesar de cualquier nimiedad en que pudiera haber errado.

Personalmente considero que las tres novelas históricas de Vargas complementan nuestro entendimiento de Simón Bolívar y de sus contemporáneos.  Pero, como si fuera poco, al conocer o imaginar las intimidades existenciales de Bolívar y Santander tenemos un punto de referencia sobre los actuales protagonistas políticos de esta gran novela histórica que vivimos en Colombia. Quizás esta lobra nos esclarezca incluso qué papel debemos desempeñar en la próxima batalla democrática por la presidencia nacional.

 

Comentarios (2)

Andres Felipe Garcia Rovira

05 de Abril

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La mejor novela es la de Pilar Moreno de Angel sobre Santander para ver la his...+ ver más

La mejor novela es la de Pilar Moreno de Angel sobre Santander para ver la historia desde la otra perspectiva, es una obra que esta a la altura del Nuñez de Indalecio

José Germán Zarama de la Espriella

14 de Mayo

352 Seguidores

Gracias por su atinado comentario Andrés Felipe. Acabo de terminar de leer el libro de Mauricio Vargas y en la 'Nota Final' el autor hace un reconocimiento a la historiadora Pilar Moreno de Ángel. Dice que sin la biografía que escribió de Santander "habría sido imposible construir el personaje" en su novela.

Gracias por su atinado comentario Andrés Felipe. Acabo de terminar de leer el libro de Mauricio Vargas y en la 'Nota Final' el autor hace un reconocimiento a la historiadora Pilar Moreno de Ángel. Dice que sin la biografía que escribió de Santander "habría sido imposible construir el personaje" en su novela.