Uso de cookies

La Silla Vacía usa Cookies para mejorar la experiencia de nuestros usuarios. Al continuar navegando acepta nuestra política.

listo

El presidente ilegítimo de Venezuela

Para la opinión pública colombiana resulta bastante confuso todo lo que ha sucedido en las últimas semanas en Venezuela. Y no es para menos, hoy Venezuela es un país con dos presidentes.

Ronal F. Rodríguez
Ronal F. Rodríguez
Investigador y vocero del @OV_URosario de la @URosario
53 Seguidores82 Siguiendo

1 Debates

4 Columnas

Columna

3172

4

26 de Enero de 2019

Para la opinión pública colombiana resulta bastante confuso todo lo que ha sucedido en las últimas semanas en Venezuela. Y no es para menos, hoy Venezuela es un país con dos presidentes, uno reconocido por importantes países de la comunidad internacional y otro que controla la estructura organizacional del Estado y las fuerzas de seguridad. Cada presidente reclama ser el legítimo líder de los venezolanos y estar cumpliendo con la Constitución.

Por un lado, el caso de Nicolás Maduro Moros quien se juramentó como presidente el pasado 10 de enero ante el Tribunal Supremo de Justicia -TSJ- argumentando que la Asamblea Nacional -AN-, poder legislativo de mayoría opositora, se encuentra en desacato y que la Constitución establece que ante circunstancias sobrevenidas se podrá juramentar ante la cabeza del poder judicial.

Pero las dudas de su legitimidad no se restringen al procedimiento sino que también pasan por su elección, Maduro llega al segundo período presidencial después de una elección en la que se inhabilitaron, pusieron presos o desterraron a los principales líderes opositores: Leopoldo López, Henrique Capriles, María Corina Machado y Antonio Ledezma. Una elección en la que se proscribió los dos partidos más representativos de la oposición: Voluntad Popular y Primero Justicia.

Misma elección que se celebró irregularmente en mayo cuando se acostumbra a celebrar en diciembre, y con una convocatoria de la Asamblea Nacional Constituyente -ANC-, a pesar de que dicha responsabilidad es del Concejo Nacional Electoral -CNE-. Sin olvidar que todo el proceso de las votaciones se caracterizó por el constreñimiento del voto, la utilización del aparato del Estado en favor del oficialismo y la ausencia de un acompañamiento internacional creíble que abalara el proceso.

El líder del chavismo llega al segundo período con importantes cuestionamientos en materia de Derechos Humanos, sólo en el 2018 se registraron 7.523 muertes por “resistencia a la autoridad” según los datos del Observatorio Venezolano de Violencia, lo que para el público colombianos seria casi el doble de todas las muertes investigadas hasta el momento en el marco de los falsos positivos, pero en un solo año y sin mayor posibilidad de que se investiguen.

Así mismo se cuestiona a Maduro y a su círculo cercano por corrupción, mientras en Colombia los sobornos que han dado lugar a las investigaciones de Odebrecht son por el orden de 50 millones de dólares, solamente el caso del chavista Raúl Gorrín implica el lavado y corrupción por más de 1000 millones de dólares.

De tal manera se considera ilegitimo a Maduro por lo irregular de su juramentación, por su cuestionada elección, por su responsabilidad como jefe de gobierno y Estado en la violación de los Derechos Humanos y por los escandalosos casos de corrupción que lo involucran a él y sus funcionarios más cercanos.

Pero del otro lado el panorama tampoco es claro, está Juan Gerardo Guaidó Márquez quien asumió la presidencia encargada de la transición el pasado miércoles 23 de enero en medio de la más grande manifestación opositora. La oposición argumenta que la Constitución en el artículo 233 le permite al presidente de la Asamblea Nacional asumir la presidencia de la república ante la falta absoluta para convocar a elecciones en los 30 días siguientes.

No obstante, dicho artículo establece que existen seis causas para determinar la falta absoluta: la muerte, la renuncia, la destitución, la incapacidad física o mental, el abandono del cargo o la revocatoria popular, es decir por referendo revocatorio. Ninguna de las cuales se podría aplicar para el caso de Maduro.

De tal manera se recurre a una interpretación en la que combinando al artículo 233 con los artículos 350, que establece el desconocimiento de la autoridad contraria a los valores y principios democráticos y los Derechos Humanos, y el 333, que establece el deber de restablecer la Constitución, se genera una equivalencia para que el presidente de la Asamblea elegido en contienda electoral y que a partir del consenso de las fuerzas políticas representadas en el poder legislativo asuma la presidencia para convocar a elecciones.

No obstante, le correspondería a la Sala Constitucional del TSJ realizar la interpretación de la Constitución y determinar si ante un presidente considerado ilegitimo se puede proceder como lo plantea la Asamblea opositora, pero dicha sala al igual que el tribunal es controlado por magistrados que tienen una estrecha relación con el chavismo y a quienes también se cuestiona su legitimidad.

De otro lado se discute la capacidad que tendría el presidente encargado de la transición de poder realizar las elecciones en los próximos 30 días como establece el artículo 233, en la medida que la institución encargada de convocar elecciones el CNE, vació de contenido los certámenes electorales al organizar los fraudulentos procesos de Asamblea Nacional Constituyente (30 de julio de 2017), de gobernadores (15 de octubre de 2017), de alcaldes (10 de diciembre de 2017), las presidenciales y los consejos legislativos estadales (20 de mayo de 2018), y los concejos municipales (9 de diciembre de 2018). Se cree que podría recurrir al grupo de Universidades que realizaron la consulta nacional de la oposición sobre la ANC el 16 de julio de 2017 en que participaron más de siete millones de venezolanos, pero la realidad es que no tienen la suficiente capacidad, más cuando el proceso debe legitimar la transición.

A ello se suma el discurso de la vieja izquierda latinoamericana y europea que cuestiona el reconocimiento de los Estados Unidos a Guaidó como un acto injerencista que invalida su legitimidad por estar alineado con los intereses norteamericanos.

En definitiva, se cuestiona la legitimidad de los dos presidentes, pero ante la crisis económica, social y de seguridad que atraviesa Venezuela es imperativo que el país se dirija en dirección a una transición que permita la recuperación del Estado y para eso es necesario empezar por unas elecciones libres y universales.

Interactiva: 

Comentarios (4)

#EnvidiaPorNoSerQuienAcabóConLasFARC

26 de Enero

0 Seguidores

Los fanáticos enemigos de la paz con las FARC, mienten para aterrorizar a la ...+ ver más

Los fanáticos enemigos de la paz con las FARC, mienten para aterrorizar a la población. Hasta los cuantos muertos innecesarios , van a llegar los uribistas, con sus lineas rojas, para hacer un acuerdo de paz con el ELN?. Y los problemas q tenemos aquí por qué no los resolvemos en lugar de estar tratando de resolver los problemas de otros?

DIDUNDI

26 de Enero

3 Seguidores

1-Hoy como siempre es el pueblo quien termina perdiendo x lado y lado, en un c...+ ver más

1-Hoy como siempre es el pueblo quien termina perdiendo x lado y lado, en un conflicto netamente político con injerencia d fuerzas externas q igualmente buscan su propio rédito, al final quienes terminan enfrentados son las masas q han sido hábilmente polarizadas x extremos q x lo general no salen a la Calle ni ellos, ni allegados, ni nada. Q se sigan matando los d siempre y es parte d la filosofía d la educación L.A.
Pero ver y oír hablar a Guaidó es como en un arrebato la Cabal le diera x la misma locura; si asi es q habla un Presidente, q Dios nos coja confesados y sigamos aguantando a Duque.

Julián Darío Bonilla Montenegro

27 de Enero

0 Seguidores

Diría que solo medio, si se tiene en cuenta el apoyo, y las órdenes, que recibe de parte de otros. Si no fuera por eso, ni Presidente tendríamos.

Diría que solo medio, si se tiene en cuenta el apoyo, y las órdenes, que recibe de parte de otros. Si no fuera por eso, ni Presidente tendríamos.