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El cura que predica aunque no aplica y el acuerdo sobre lo fundamental

Es paradójico que tan destacado comunicador estratégico fundamental de la paz y el amor, como es Gustavo Petro, sea odiado por la mitad de sus compatriotas. Recordemos que hoy hace treinta años, mayo 29 de 1988, fue secuestrado Álvaro Gómez Hurtado.

José Germán Zarama de la Espriella
José Germán Zarama de la Espriella
Consejero del SENA, periodista y ejecutivo gremial
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29 de Mayo de 2018

Gustavo Petro es un gran comunicador y un aventajado estratega de marketing político. Sus resultados electorales son aún más admirables cuando se constata, según diferentes encuestas, que es rechazado visceralmente por medio país. Me atrevo entonces a opinar para, mediante el entendimiento, tratar de conciliar mi falta de sueño, producto de angustiosas reflexiones electorales.  

No se equivoca Petro, al invocar un acuerdo sobre lo fundamental, que recuerda a Álvaro Gómez, irónicamente víctima del M-19, hace exactamente treinta años. Para quienes no recuerden la historia, el 29 de mayo de 1988 el dirigente Conservador Álvaro Gómez Hurtado fue secuestrado por la guerrilla del M-19. En esta guerrilla militaba Gustavo Petro, un combatiente que acababa de cumplir veintiocho años. El grupo guerrillero exigió en ese entonces el inicio de un diálogo nacional y una manifestación del Gobierno en contra de la desaparición forzada. Sucedieron luego varias semanas de negociaciones del gobierno y la sociedad civil, de las cuales, anecdóticamente, hizo parte el líder gremial Sabas Pretelt de la Vega. Gracias a esto se firmó un acuerdo en Panamá y Álvaro Gómez fue liberado cerca de su residencia. Poco después se gestó y concluyó el exitoso proceso de paz con el M-19.

Sobre el desenlace de este episodio, uno podría recordar el síndrome de Estocolmo, o entenderlo mejor por la gran capacidad de adaptación y visión histórica de Gómez Hurtado. Lo cierto es que a partir de la liberación Álvaro Gómez cambió su discurso político y se volcó hacia una posición cercana al acuerdo de paz, que ya buscaba el M-19. Y, dos años después, el ex-secuestrado lideró el Movimiento de Salvación Nacional, que había propuesto un “acuerdo sobre lo fundamental”. Gómez logró en esa votación captar casi el 25% del electorado, ocupando el segundo lugar detrás de César Gaviria, con 47% de los votos. Cabe recordar que en esa época no existían segundas vueltas electorales.

Hoy, con el llamado a ‘lo fundamental’ de Petro, se hace uno la pregunta de si ese secuestro marcó sicológicamente al secuestrado o al secuestrador. Independientemente de la respuesta, Petro tiene razón. El Acuerdo sobre lo Fundamental de Gómez, que invocó Petro en su políticamente correcta entrevista de hoy en La W, abarca varios temas fundamentales.

El acuerdo sobre lo fundamental de Álvaro Gómez Hurtado

El primero es reconocer en la ley justa el primordial elemento generador de convivencia. Y recordaba el inmolado líder asesinado (siete años después de su secuestro) por oscuras fuerzas criminales : “tras estrepitosos períodos de corrupción, la virtud vuelve a imperar sobre las sociedades”. Esto para concluir que: “preservada la integridad de la ley y respaldada por un amplio consenso moral, vendría, ahora sí la recuperación de la justicia”.

En un segundo tema del acuerdo, referente a la economía, se trataba de tener la capacidad para cambiar el modelo económico a través de la concertación y una firme planificación. Según Gómez Hurtado el punto clave es el manejo de la economía, mediante el cual se puede proyectar la redención social. Un tercer punto de la propuesta de ‘salvación nacional’ reconoce en el mantenimiento de nuestras fuentes de agua, el resguardo de los bosques, la conservación de los suelos y la preservación del medio ambiente. También sugiere este acuerdo el concepto que denuncia ‘el Régimen’, del cual se dice que mandó a matarlo en 1995.

La paz y el amor de Petro enmarcados en lo fundamental

Cuestionado por Camila Zuluaga, periodista de la W Radio, el candidato Petro respondió a una pregunta diciendo, acerca de su propuesta, que: “es lo que llamo la política del amor”. Me recordó entonces una presentación efectuada en la Cámara de Comercio de Bogotá, en la cual el entonces alcalde Gustavo Petro defendió su política del amor. "La política del amor no es romántica ni erótica, se refiere al amor como entendimiento”... "El entendimiento es razón y es el proceso de la racionalidad humana". Volviendo a la entrevista de hoy, considero impecable el manejo de Petro, quien agregó en su respuesta a Camila, consecuente con sus tesis, que lo fundamental “es la paz”.

Si, estoy de acuerdo con la racionalidad fundamental y filosófica, rayando en la poesía humanística, propuesta por el candidato Petro. Sí, sus tesis me parecen de avanzada. Sí, como cuando hablaba Álvaro Gómez me seduce el concepto anti-régimen, puedo entender como cuatro departamentos desesperados por el marginamiento y la corrupción de su clase política, que apenas representan el 11.4% de la población de Colombia, hayan aportado casi el 20% de la votación de Petro.

Me refiero a la votación que la Colombia Humana recibió en: Nariño, Cauca, Córdoba y Sucre, que sumó 956.000 votos. Me refiero a unos departamentos tristemente célebres por tener algunos de los políticos más corruptos de Colombia. Entre estos, recordemos como ejemplo: los cordobeses Musa Besaile y el Ñoño Elías; el sucreño Julio César Guerra Tulena; el caucano Temístocles Ortega (contra quien recientemente la Procuraduría formuló pliego de cargos); y el nariñense Carlos Albornoz, famoso por el escándalo de la DNE.   

Por qué Petro sedujo al antiguo estado soberano del Cauca y los cordobeses

Habría  que ser miopes o cínicos para no entender la desesperación de estos pueblos y de esta gente que vota por tesis fundamentales y de construir la Colombia Humana. Ellos están llenos de carencias y desigualdades económicas más claramente representadas en sus venales clases políticas. Pero la desesperación de estos pueblos marginados y secuestrados por unos líderes mayoritariamente corruptos, nubla la razón. Los votantes jóvenes y los pueblos traumatizados por la violencia política podrán soñar con todo el derecho con una alternativa progresista, tan progresista como lo eran las propuestas de Fajardo y de la Calle. Pero lo que no deben desconocer, como no desconocemos quienes votamos por uno u otro candidato diferente a Petro, es que los otros candidatos presidenciales representaban la institucionalidad, lo que algunos peyorativamente denominan ‘el establecimiento’.

Pues bien, reitero como lo he sostenido en varias columnas anteriores que el problema de Petro no es su programa, con tantas coincidencias políticas con Álvaro Gómez. El problema de Petro es su falta de competencias demostradas en su trayectoria vital para trabajar en equipo, para respetar la institucionalidad que él y todo el M-19 contribuyeron a construir en 1991.

Cuántos fajardistas (¿uno de ocho?) confiarán ahora en Petro

Y, finalmente, la cuestión no es aceptar o no las ideas fundamentalistas sino escoger al mejor candidato para ejecutar un programa basado en dicha propuesta de paz y amor, como ejes del proyecto petrista. En lo personal no creo que quien predica esto, Petro, sea su mejor ejecutor. El brillante comunicador y estratega político que es Petro es también el menos indicado para poner a marchar sus propias ideas. Yo creo que eso van a tenerlo muy en cuenta en esta segunda ronda presidencial muchos de los votantes de Sergio Fajardo, quienes se abstendrán o votarán en blanco. También entiendo perfectamente a aquellos fajardistas quienes voten decididamente por Duque, al sentir que lo fundamental de Gómez Hurtado se defiende mejor con este político sereno y de una nueva generación menos traumatizada. Y los traumas de nuestros compatriotas pueden compadecerse, pero no ignorar sus problemas emocionales a la hora de juzgar sus competencias como gobernantes. Por supuesto que debo aceptar que, según los datos electorales de marzo, aproximadamente uno de cada cuatro fajardistas proviene del Polo Democrático, una corriente dogmática sobre temas fundamentales. Ellos se dividen al menos por la mitad entre unos dogmáticos racionalistas como los robledistas y otra mitad que podría votar coherente con su trayectoria sin reparos sobre las competencias ejecutivas y de personalidad de Petro para concretar su muy respetable proyecto de paz y amor para los colombianos. Posiblemente uno de cada ocho fajardistas, según las sencillas cuentas anteriores, vote por “el cura que predica aunque no aplica”. Tal vez, esta noche, con estas elementales reflexiones y con las aclaraciones que alguien cercano a la paz y el amor desee añadir, podré conciliar mejor el sueño.         

 

Comentarios (1)

S-C-García

04 de Junio

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Creo que Petro se enfrenta a contrapesos muy fuertes que lo pueden obligar a d...+ ver más

Creo que Petro se enfrenta a contrapesos muy fuertes que lo pueden obligar a desplegar alguna suerte de cogobierno. En ese caso, habría más gente corresponsable de ejecutar la que usted llama "Política del amor y la paz". El uribismo gana y se hace al poder de un ejecutivo muy poderoso, por el simple hecho de tener a su lado mas inmensas mayorías del legislativo y algunos apoyos claves en el poder judicial. Una victoria de Duque ofrece muchas menos garantías democráticas.