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Economía naranja, innovación y productividad en Colombia

La economía naranja es una propuesta del presidente Duque, aparentemente encaminada a fomentar el empresarismo  juvenil. Podría también ser un poderoso dinamizador de la competitividad empresarial. Pero surgen dudas de la capacidad gerencial colombiana.  

José Germán Zarama de la Espriella
José Germán Zarama de la Espriella
Consejero del SENA, periodista y ejecutivo gremial
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10 de Agosto de 2018

La economía naranja es un novedoso concepto de desarrollo económico y generación de empresas, que en Colombia se empieza a conocer gracias al presidente Iván Duque. Su propuesta conceptual se basa en la generación de riqueza a través del “talento, la conectividad y la herencia cultural” de las regiones.

En el discurso de posesión del pasado 7 de agosto, el presidente precisó: “Quiero que los jóvenes de Colombia escuchen esto con atención:  “Estamos comprometidos con el impulso a la  para que nuestros actores, artistas, productores, músicos, diseñadores, publicistas, joyeros, dramaturgos, fotógrafos y animadores digitales conquisten mercados, mejoren sus ingresos, emprendan con éxito, posicionen su talento y atraigan los ojos del mundo”.

En términos generales la importancia de dicha economía está amplia y pedagógicamente de Iván Duque y Felipe Buitrago. Sin embargo, habrá que esperar a que se presente el plan de desarrollo del actual gobierno, para  comprender mejor su alcance estratégico y sus lineamientos tácticos.

Por ahora, como lego en esta materia que solo hace poco empecé a estudiar, me asaltan algunas inquietudes que comparto en este blog de LSV. Si el macro objetivo de esta iniciativa son los jóvenes, estará seguramente articulado con una estrategia de empresarismo. Y quizás,.

El fondo emprender podría reorientarse hacia la economía naranja

El Fondo Emprender, que es una especie de fondo de inversión social para estudiantes tecnológicos y universitarios, es una estructura que deberá ser adecuada a la iniciativa naranja. Este fondo, que actualmente se nutre de las multas empresariales por monetización de contratos de aprendizaje, tiene unos recursos bastante limitados. Por cierto, teleológicamente es contradictorio como generador de empresas. En efecto, al mismo tiempo que promueve el empresarismo se constituye en un claro costo de transacción, recordando a Douglas North. La monetización castiga a empresas que no requieren o no encuentran adecuadas a sus necesidades la oferta de aprendices del SENA.  Pero el tema a discutir, si se quiere tener más recursos según los alcances estratégicos de la iniciativa,  es buscar otras fuentes de financiación que no agobien más a los empresarios. Habrá que revisar, eventualmente, la ley  789 del 27 de Diciembre de 2002, que creó dicho fondo.

La estrategia naranja aplicaría a la competitividad nacional

Si la economía naranja se tomara como estratégica para ‘redireccionar’ la competitividad de las empresas, mediante procesos de innovación y cultura, surgen otras consideraciones. Pero para que dicha iniciativa naranja sea considerada estratégica debe presentar el aludido plan, visualizando tanto objetivos como indicadores de gestión medibles en el tiempo. Es elemental entonces tratar de definir la competitividad y productividad que aportaría la economía naranja a todo el tejido empresarial.

La competitividad puede resumirse como la capacidad de las empresas de vender sus productos en un mercado determinado. En economías cerradas, como aquellas que caracterizaron nuestro antiguo modelo cepalino de sustitución de importaciones, la competitividad no era factor primordial.  Cuando el gobierno de Gaviria abrió la economía, era necesario atender no solo la infraestructura de la competitividad del país, sino la productividad en las empresas.

La competitividad, en síntesis, depende de la calidad y disponibilidad de los recursos que intervienen en la producción de productos y servicios. Esto implica el fundamental papel del entorno macroeconómico y microeconómico que se aplique, que podría estar basado en la economía naranja en mayor o menor medida.  Sobra recordar que dicha competitividad es afectada, en una economía de modelo liberal, por la recurrente aparición de nuevos competidores. En este sentido son fundamentales las políticas estatales de innovación y financiamiento de las empresas.

Productividad laboral clave en la competitividad

Pero retomemos el componente de productividad, de perfil microeconómico, que afecta la competitividad de país. ‘Ciertamente’, la productividad, en particular, es uno de los elementos más importantes de la competitividad nacional. Sin duda fue afortunado, entonces, que el Director del DNP de ese gobierno, Armando Montenegro, fuera un PhD en economía con formación de pregrado de ingeniero industrial.

Quizás en un primer momento la productividad colombiana mejoró con iniciativas de productividad de ese gobierno como La Corporación Calidad.  Sin embargo, ha pasado toda una generación desde la del ‘revolcón’ y la productividad nacional es muy deficiente. La gran pregunta es por qué no somos productivos los trabajadores colombianos y esta respuesta corresponde a muchas organismos del Estado. Uno de ellos es el SENA.

El, SENA ha sido factor determinante en mejorar las competencias de los trabajadores colombianos, labor que en mi criterio ha sido bastante exitosa. Me limito, por consideraciones de brevedad argumentativa, a citar como ejemplo el hecho estadísticamente comprobable el nivel creciente de calificación de los aprendices en competencias mundiales de aprendices, como WorkSkills.

Pero si los trabajadores del SENA son tan buenos como se puede afirmar, ¿por qué la productividad laboral en Colombia es tan deplorable? Analicemos brevemente el tema, partiendo de un informe del Consejo Privado de Competitividad: “Para el año 2016, un trabajador surcoreano produjo US$77.317 mientras que uno colombiano US$27.487, lo que puso en evidencia una gran brecha en materia de competitividad entre dos regiones”. De otra parte, se agrega en este informe que dicha productividad en Colombia se compara con el promedio de países miembro de la OCDE, en los cuales un trabajador genera US$84.373 en promedio. Y, aunque no se especifican datos de productividad laboral, al comparar en competitividad trece países latinoamericanos sobre los que hay información disponible, Colombia apenas supera a Perú, Guatemala y Bolivia.   

¿Buenos aprendices y trabajadores poco productivos?

Habría que investigar más el tema para llegar a conclusiones académicamente valederas. Pero una de las posibles explicaciones es que el problema no está tanto en los aprendices, sino en la capacidad gerencial, segmento de los trabajadores del cual no es propiamente responsable el SENA. En concepto de entidades como el World Management Survey , según los investigadores Nicholas Bloom y John van Reneen, la calidad de la gerencia explica ‘entre una cuarta y una tercera parte’ de las brechas de productividad entre las empresas.  

El mismo estudio señalado, que se basa en encuestas de pymes colombianas, atribuye la enorme brecha de productividad entre Colombia y Estados Unidos a la baja calidad de la gerencia colombiana. Y el tema de propiciar ambientes de innovación y creatividad competitivos no obedece a la falta de títulos profesionales del gerente colombiano, superado por emprendedores no titulados como Mark Zuckerberg o Bill gates, por poner dos ejemplos conocidos. El verdadero problema en la gerencia colombiana es la falta de competencias laborales, quizás debidas a falencias tanto técnicas como culturales en su formación.

Vamos entonces acercándonos al hard core conceptual de la viabilidad estratégica de una economía naranja. Para que ella sea viable, necesitamos mejorar la productividad empresarial, transformando la cultura y competencias gerenciales del empresario colombiano. Para sustentar aún más la afirmación de que la productividad colombiana está seriamente limitada, no obstante el enorme esfuerzo del SENA con los aprendices, revisemos un estudio comparativo del London School of Economics.

Según esta mundialmente reconocida universidad, la calidad de la gerencia en Colombia es la más baja entre 23 países comparados. A juicio de William Maloney, autor del libro ¿Importa lo que los países exportan?, esto incide en la deficiente capacidad de innovación y competitividad que hay en el país. Veamos el cuadro comparativo del estudio del London School of Economics, contratado por el Banco Mundial:

Competencias de gerencia comparadas internacionalmente


Fuente: DNP/Banco Mundial -Encuesta Mundial de Gestión

Puede ser que la economía naranja, tomada solo como iniciativa emprendedora para los jóvenes, solo necesite para funcionar que se adecúe el Fondo Emprender y  se retomen programas de incubadoras empresariales. Pero, si los alcances son mayores, en este punto de este breve análisis podemos ya vislumbrar como la economía naranja  podría requerir un revolcón gerencial en la cultura empresarial.

¿En qué falla la gerencia colombiana?

No soy quien para juzgar la formación universitaria colombiana, pero si puedo afirmar que Edwards Deming es reconocido como el más importante gurú histórico de la competitividad y productividad en la historia moderna. Si sus enseñanzas se hubieran vuelto parte de la cultura empresarial colombiana, la competitividad nacional, o al menos la productividad laboral, sería muy superior.

Dicen los expertos, que los 14 principios de  son la base para la transformación de la industria de EE.UU. desde los años 70. Este sistema, mezcla de principios técnicos y culturales,  se había probado con éxito en la transformación de la industria y la economía del Japón. Hay que recordar también a Geniche Taguchi, como aporte técnico japonés de la llamada ingeniería concurrente. El primer uso de dicho modelo gerencial se reporta en los astilleros de la Mitsubishi heavy, en los años 70 y de estas mismas bases se derivan una gran cantidad de modelos gerenciales como el Seis Sigma y muchos otros.

La mayoría de los principios de Deming son netamente humanísticos y culturales, aunque se refieran a tecnologías blandas basadas en herramientas estadísticas. De estos 14 principios, uno en particular riñe con la cultura gerencial colombiana, que no ha salido de la escuela del ‘garrote y la zanahoria’. Este principio, que podría ser el principal cambio requerido para propiciar la innovación y la productividad, es el siguiente: “8. Eliminar el miedo y construir confianza, de esta manera todos podrán trabajar más eficientemente”.

En un caso de estudio aportado en el clásico de Deming de 1982, Salir de la crisis, se describe una empresa de bajo rendimiento antes de generar el cambio a nivel gerencial. El párrafo titulado ‘Manera equivocada de dirigir' (aportado por William Scherkenbach), dice textualmente: “Un director repasa el informe de las quejas por tipos de defectos. Su mirada se detiene en la cifra más alta que hay sobre el papel; coge el teléfono para arremeter contra el pobre diablo responsable de ese tipo de defecto. Esta es otra forma de gestión por el miedo, y de gestión por los números”...

No sé si todos piensen lo mismo, pero a mí me parece un ejemplo bastante repetido del tipo de reacciones de un gerente de pymes promedio en Colombia. Por supuesto me refiero al promedio superior de gerentes, graduados de abogados, economistas o en el mejor de los casos ingenieros o administradores de empresas, algunos con MBA. Gerencia, en todo caso, bastante mejor “ilustrada” que sus aprendices. No es el caso, desde luego, de las pymes mejor administradas, generalmente con vínculos trasnacionales o mercados externos, cuyos gerentes desde ya promueven la economía naranja de manera competitiva.   

Por algo afirma Hernando José Gómez, Director del Consejo Privado de Competitividad, como recomendación a las empresas: "Deben incluir las competencias transversales como la facilidad de adaptación, el pensamiento crítico y el trabajo en equipo y las claves para la competitividad"... "Además, la experiencia internacional muestra que el emprendimiento es necesario en una economía competitiva, para lo cual son requeridas competencias como la creatividad, la capacidad para resolución de conflictos y el ser recursivos".

El SENA con programas dirigidos a reentrenar la gerencia colombiana

El Programa SCORE es un programa mundial de capacitación y asistencia técnica de la OIT, dirigido principalmente a pymes, que tiene nexos con el SENA. Busca mejorar la productividad, de los trabajadores, a través de un cambio de estilo gerencial, optimizando las relaciones entre administradores y operarios. Los beneficiarios finales son los trabajadores y la gerencia de las PYMES.

Reentrenar a miles de gerentes de pymes y generar el que dispare la nueva cultura empresarial a niveles de transformación económica, requiere recursos. Dichos recursos, suficientes para comenzar, podrían encontrarse en los doscientos tres mil millones de pesos que están presupuestados por la Ley 344 de 1996, artículo 16. Quizás se pueda estructurar un ambicioso proyecto para la vigencia de 2020 (o modificar desde ya el anteproyecto de presupuesto del SENA de 2019 aprobado por el SENA en abril).  

Sería conveniente que convoquemos a los gremios, los sindicatos afines a la OIT y las universidades en esta propuesta. Creo, además, que el modelo alemán de formación dual del BIBB podría funcionar en esta iniciativa. No se puede descartar el apoyo del SENA virtual o la herramienta tecnológica de aprendizaje para reentrenar a la Alta Gerencia (que en una mipyme es su propio dueño) de los Moocs o Coma (cursos en línea masivos y abiertos). Estos programas están brindando lo mejor de las más prestigiosas universidades. Estos cursos tienen módulos cortos, con ayuda de videos, presentaciones, fotos y teoría resumida, como para ejecutivos.

Ojalá estas ideas básicas u otras seguramente mejores sean desarrolladas en una gran cruzada por volver a la economía naranja un factor estratégico en el plan de desarrollo.

Comentarios (1)

Manuel

31 de Agosto

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Pero como pueden los jovenes emprezar a gestionar bien las empresas si no se c...+ ver más

Pero como pueden los jovenes emprezar a gestionar bien las empresas si no se conoce las tecnicas ni herramientas de gestión como el kanbantool.com/es cosa que es tan popular en europa o en Japón y que visiblemente cambia los indices de productividad y efectividad laboral. Sin esto no pasaremos.