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Relaciones con Venezuela: un asunto de improvisación estructural

La crisis fronteriza con Venezuela no es asunto nuevo, se trata de la evidente improvisación estructural en buena parte de las relaciones exteriores de Colombia, en especial en asuntos fronterizos, sin embargo, el gobierno del presidente Santos, ha hecho bien en no seguir el juego de Venezuela de generar una crisis conveniente a los intereses de Nicolás Maduro y Diosdado Cabello.

Alejandro Alvarado Bedoya
Alejandro Alvarado Bedoya
Abogado e Historiador
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31 de Agosto de 2015

La crisis fronteriza con Venezuela no es asunto nuevo, se trata de la evidente improvisación estructural en buena parte de las relaciones exteriores de Colombia, en especial en asuntos fronterizos.

Más allá de la dramática realidad que tienen que vivir los colombianos deportados por el gobierno venezolano, lo cierto es que las relaciones entre ambos países han estado mediadas por representaciones diplomáticas sin formación adecuada, y la acumulación insostenible de problemas como un desordenado proceso migratorio, económico, limítrofe, de alineación internacional y de ilegalidad en el comercio, entre otros tantos pendientes en una agenda bilateral escasamente adelantada.

Actualmente el embajador de Colombia es Ricardo Lozano, un abogado bogotano especialista en derecho público, que se ha desempeñado como Viceministro del Interior, gerente de la Sociedad de Autores y Compositores de Colombia (Sayco) y de la firma Dominion Estrategia Empresarial, incluso, hasta fue vicepresidente del Club Deportivo Los Millonarios.

En ningún momento en trayectoria profesional o académica de Lozano se refiere que tenga un conocimiento útil para el servicio diplomático colombiano, aunque si ha ocupado cargos diplomáticos en Ecuador, y dirigido la oficina colombiana de Proexport en Madrid, esto no lo dota de las habilidades que un verdadero diplomático pueda atender para afrontar una crisis como esta.

La historia de Lozano es muy representativa porque la mayoría de embajadores del país no hacen parte de la carrera diplomática, se trata de botines políticos, no de un engranaje coordinado destinado a defender los intereses del país en sus relaciones con la comunidad internacional.

Reacción del gobierno colombiano

Considero que la reacción del gobierno colombiano ha sido acertada pues ha mantenido las vías diplomáticas como el mecanismo de resolver diferencias entre los países.

Aunque durante el tiempo que lleva éste gobierno nacional no se ha materializado una política internacional hacia las fronteras, si es posible evidenciar una baja en la tensión con el vecindario. Es importante recordar que durante el gobierno del presidente Uribe, se cruzó un punto de inflexión al bombardear territorio extranjero para dar caza a un jefe guerrillero, situación que terminó en una solución amistosa ante el Sistema Interamericano de Derechos Humanos.

Juan Manuel Santos ha mantenido a la canciller María Ángela Holguín durante los cinco años que lleva su mandato y esto le ha dado alguna continuidad a proyectos institucionales del Ministerio de Relaciones Exteriores.

De igual forma, la crisis en la frontera está motivada por el interés de Maduro de alinear al país en torno de un asunto internacional que le permita tranquilizar la difícil situación económica venezolana, que reporta según cifras no oficiales una inflación del 150%, (desde diciembre el Banco Central de Venezuela no informa cuál es la inflación real del país).

La crisis con Colombia eventualmente le permitiría ayudar a suspender las elecciones, como también garantías constitucionales necesarias para mantener el poder. También se indican otros factores como los posibles nexos de narcotraficantes colombianos con altos mandos de las fuerzas armadas venezolanas y dirigentes políticos que han permitido el tránsito de importantes cargas de droga con destino a Centro América y luego a los mercados norteamericanos y europeos.

Esa relación entre narcotráfico colombiano con gente venezolana encajaría en el ataque a los tenientes de la Guardia Nacional Bolivariana, y entendería también cómo paramilitares colombianos controlan rutas de narcotráfico y contrabando, claro está, con el apoyo de venezolanos.

Respice similia: mirar a tus semejantes

Como ya lo he dicho en Colombia no se puede hablar de política internacional, a lo largo del siglo XX es posible detectar dos nociones que en gran medida permiten comprender la forma en la que nuestro país se relaciona con el mundo.

Para investigadores como Juan Tokatlián y Arlene Tickner, afirman que por respice polum se entiende una política “(…) que llevó al país a adoptar una posición pragmática de subordinación y alineamiento incondicional con Estados Unidos”.

Esta posición de alineación automática se mantiene hasta ahora con cambios y permanencias, sin embargo fue innovada de forma importante en 1978 bajo la presidencia del liberal Alfonso López Michelsen, quien como presidente puso en práctica el acercamiento a los iguales o “respice similia” haciendo relación a que sin perder la alineación automática a los intereses norteamericanos, Colombia podía interactuar con países con situaciones económicas y políticas similares a las de Colombia con las cuales pudiera sacar ventaja.

Otros elementos integraron el respice polum y el respice similia, sin embargo con fines sintéticos Colombia entendió que además de Estados Unidos, tenía vecinos con los cuales podía comerciar, y le podía ir muy bien, sería la época de la Comunidad Andina de Naciones, y de un repotenciado proyecto bolivariano, que pronto se fue apagando hasta fracasar.

En conclusión:

Es posible que el cierre de la frontera sea el resultado de una puja de poder interna en Venezuela motivada por dos razones, la primera, una crisis política que dejaría como minoría al actual Partido Socialista Unido de Venezuela, motivo por el cual crear una situación de caos con tan solo cerrar una frontera permitiría unir al poder político venezolano o aplazar las elecciones.

La segunda posible razón puede estar vinculada al narcotráfico que opera en la frontera entre Colombia y Venezuela, y que posiblemente vincula a altos mando militares y políticos venezolanos, incluyendo a Diosdado Cabello y a su hermano, tal y como lo contó Noticias Uno, en su emisión del 29 de agosto.

También es cierto que la inexistente política internacional del país ha llevado a no racionalizar sus relaciones bilaterales, y a la falta de atención de problemas como la delincuencia organizada, la migración ilegal, el narcotráfico y el contrabando.

Ambos países cuentan con redes de narcotráfico y corrupción que involucran a dignatarios y militares, no se puede negar que Venezuela es una ruta de los narcotraficantes colombianos que producen cocaína en la región del Catatumbo, y que dicho tráfico solo es posible a través de la corrupción de funcionarios públicos de ambos lados de la frontera.

De igual manera, hay que esperar a que este contexto con Venezuela siga su desarrollo para observar su evolución, el llamado a consulta de embajadores escaló el conflicto, pero el presidente Santos junto a su canciller, se han sabido jugar una buena carta, atender la crisis humanitaria con los recursos disponibles, prepararse a nuevas deportaciones masivas, y mantener las vías diplomáticas para mostrar el actuar injustificado del gobierno vecino.

Para las voces de guerra del uribismo solo queda decir algo no tan técnico, en este país todos hablan de guerra y lucha armada, pero nadie quiere enterrar a un hijo, solo los pobres de nuestro pobre y enclenque país han sido los muertos de todos los conflictos por los que hemos pasado como sociedad.

Bibliografía

TICKNER, Arlene. “Tensiones y consecuencias indeseables de la política exterior estadounidense en Colombia”, Colombia Internacionales (49 -50), 2001, pp. 40 -41. Citado por: CAMACHO ARANGO, Carlos. “Respice polum: las relaciones entre Colombia y Estados Unidos en el siglo XX y los usos (y abusos) de una locución latina” En: Historia y Sociedad No. 19, Medellín, Julio – Diciembre de 2010, pp. 175 -201.



BERMUDEZ TORRES, César Augusto. “La doctrina respice polum (“Mirar hacia el norte”) en la práctica de las relaciones internacionales de Colombia durante el siglo XX”. En: Memorias, Año 1, N° 1. Barranquilla, Julio 2012, (189- 222), p. 196.



SUAREZ, Marco Fidel. Doctrinas Internacionales, p. 163. Citado por: CAMACHO ARANGO, Carlos. “Respice polum: las relaciones entre Colombia y Estados Unidos en el siglo XX y los usos (y abusos) de una locución latina” En: Historia y Sociedad No. 19, Medellín, Julio – Diciembre de 2010, pp. 175 -201.