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Ponerle nombre a la ciudad

Los habitantes de los municipios de Lebrija, Girón, Piedecuesta, Floridablanca o Rionegro no saben que responder cuando se les pregunta en qué ciudad viven. Otros responden sin titubear que son de Bucaramanga. La respuesta es errónea, porque la ciudad no existe en el área metropolitana de Bucaramanga.

Diego Silva Ardila
Diego Silva Ardila
Profesor del Programa Gestión y Desarrollo Urbanos de la Facultad de Ciencia Política, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario.
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04 de Septiembre de 2015

Con frecuencia los habitantes de los municipios de Lebrija, Girón, Piedecuesta, Floridablanca o Rionegro no saben que responder cuando se les pregunta de qué ciudad son. Por otro lado, algunos habitantes de los mismos municipios responden sin titubear que son de Bucaramanga. Tanto los que dudan como los que no lo hacen, están muy equivocados. La respuesta sería acertada si fuera de qué municipio son. La respuesta es errónea, porque la CIUDAD NO EXISTE en el área metropolitana de Bucaramanga; es más la ciudad no existe en Colombia. 

Alcaldes del área hablarán sobre creación del distrito metropolitano

Tomada de:

Si alguien quisiera hacerle una donación a una ciudad tendría que hacerlo a cada uno de los municipios que componen la ciudad, pues no encontraría la persona jurídica que se llame ciudad para hacerle la entrega formal de los recursos. Si alguien quisiera resolver un problema de una ciudad, tendría que empezar a hablar con cada uno de los alcaldes de cada municipio y posteriormente hablar con cada uno de los concejales de cada municipio y posiblemente llegar a consensos con cada uno de los ciudadanos de cada uno de los municipios, posiblemente haciendo cada vez más difícil solucionar el problema (que de por sí, al ser problema, ya tiene que ser lo suficientemente difícil de resolver). Por otro lado si simplemente quisiera saber la población de una ciudad, tendría que empezar por la tarea de juntar los fragmentos del rompecabezas, algunos harían lo siguiente: 

POBLACIÓN CIUDAD = Poblacion de Municipio 1 + Poblacion de Municipio 2 + Poblacion de Municipio 3 + ... + Poblacion de Municipio N 

Pero alguien inteligente le diría: CUIDADO, la población de un municipio tiene dos dimensiones, los que habitan la ciudad y los que habitan las áreas rurales del municipio. Por lo tanto la:

Población de Municipio 1 = población urbana del Municipio 1 + población rural del Municipio 1.

Entonces la población de una ciudad sería: 

POBLACIÓN CIUDAD = Poblacion Urbana de Municipio 1 + Poblacion Urbana de Municipio 2 + Poblacion Urbana de Municipio 3 + ... + Poblacion Urbana de Municipio N 

Tomada de:

Y la misma persona inteligente le preguntaría... ¿entonces los que viven en el campo no cuentan? ¿No participan? ¿no viven en la ciudad? Tristemente en el contexto contemporáneo, la respuesta a estos interrogantes es no. Pero de eso podemos hablar en otra oportunidad.  

 

No es un trabalenguas, ni un acertijo, lamentablemente esa es nuestra realidad: LA CIUDAD NO EXISTE en nuestro territorio y por ende se hace muy difícil dar solución a los problemas de ciudad y terminamos en unas discusiones bizantinas, parroquiales y parcializadas. Todos tiran para su lado y pocos ponen a la construcción del bien común. ¿Pero cómo hacerlo si ni siquiera está definida? Es por eso que propongo QUE INTENTEMOS PONERLE UN NOMBRE A LA CIUDAD, ya los municipios tienen nombre (es decir las partes del rompecabezas están definidas) pero pensemos en un nombre que incluya el todo y así, de la misma forma que se registra una persona al nacer, tratemos que de una vez por todas EXISTA UNA CIUDAD en este territorio.

Bucaramanga

Tomada de: 

 

Algunos han hablado de distrito, pero sabemos que esa iniciativa no ha contado con consensos, y no es difícil saber por qué. En una sociedad donde la mayoría cree que cada quien debe tirar para su lado y que la defensa de los bienes públicos cada día cuenta con menos protectores, es muy difícil pensar que los encargados de administrar los municipios vayan a pensar un consenso. Pero si tratamos de pensar de otra forma, tal vez haciendo una campaña para un nuevo nombre, podemos empezar a ser conscientes de la complejidad de los temas urbanos. Por ahora conformémonos pon ponerle un nombre, luego como nos pasa a las personas, madurará y empezará a tener carácter y así garantizaremos su existencia (y alcanzaremos acuerdos de cómo organizarnos para administrarla sin que primen unos sobre otros, sino teniendo como norte el bienestar de todos)

La razón de esta propuesta radica en que cada día situaciones que ya conocíamos como problemáticas continuaran agudizándose y si no logramos acuerdos pronto, los retos urbanos, es decir de ciudad, no van a ser solucionados desde la visión de un conjunto de municipios. Me permito ilustrar:

¿Cuánto tiempo nos demoramos en prohibir la pólvora en la ciudad? Varios años, pues cada navidad encontrábamos que un municipio decidía burlarse del acuerdo urbano y se prestaba para burlase de todos.

¿Por qué la ciudad es una de las que mayor tasa de dengue presenta? Porque los mosquitos no conocen las líneas imaginarias que hemos trazado y si no hay política urbana no podemos controlar el fenómeno.

 

¿Por qué no hemos podido resolver el problema de los residuos sólidos? Porque un bien colectivo no se construye a partir de intereses particulares y fragmentados. 

¿Por qué los taxistas que prestan el servicio al aeropuerto andan enfrascados en una situación que solo beneficia a las personas que andan cobrando $2.000 por hacer la fila? Porque no tenemos la posibilidad de implementar una política urbana del servicio de taxi y cada uno analiza la situación desde su municipio, o peor aún desde su pequeña parcela que son las empresas afiliadoras (las que administran los llamados cupos o de cariño “el queso”)

¿Por qué será que es dificil creer cuando nos dicen que en “Bucaramanga” la pobreza es mínima, si al recorrer las calles de la ciudad vemos que la situación es muy parecida a la de todas las ciudades del país? Sencillo, porque el fenómeno es urbano y no municipal.  

Y no hablemos de los Planes de Ordenamiento Territorial. Pues ahí nos va a pasar lo mismo que nos pasó con la pólvora. Los municipios se van a encargar de burlar la posibilidad de hacer una ciudad y se van a encargar de sacar provecho de burlar las normas que se deberían aplicar en toda la ciudad y no en algunos pedazos de ella. Y aquí no son solo los alcaldes los que están interesados en que esto sea así.

Tomada de: 

 

Empecemos a hacer algo… por ahora modestamente propongo que le pongamos un nombre a la ciudad, y seguro que podremos hacer realidad que si exista una ciudad en este territorio.