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Hacia un modelo de movilidad verdaderamente sostenible

Por: Miller Salas Rondón
Experto Invitado. Profesor e Investigador Asociado (Colciencias 2013) y Líder del Grupo de investigación en Transporte, Infraestructuras y Territorio-GiTiT de la Facultad de Ingeniería Civil de la UPB-Bucaramanga. 

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20 de Noviembre de 2015

Autor: Miller Salas Rondón

Los últimos informes realizados por el Programa Bucaramanga Metropolitana Cómo Vamos, muestran que al abordar el sector transporte urbano desde la perspectiva de la movilidad sostenible, se genera una contradicción con la realidad que se vive, ya que el principal problema en el AMB es la tendencia hacia la motorización (en menos de 5 años se ha incrementado en un 50%). Este incremento del transporte particular viene acompañado de efectos negativos sobre el bienestar social como mayor: congestión, polución, ruido, accidentalidad, entre otros.

Un transporte sostenible debe contribuir con la productividad y competitividad de la región y propender por una disminución en los costos directos y las externalidades negativas. Para lograr este transporte anhelado, se requiere una planeación sostenible que incorpore la preocupación por los riesgos a largo plazo, tales como el agotamiento de los recursos, la contaminación y los efectos nocivos del cambio climático que pueden perjudicar a la sociedad por décadas e incluso siglos.

Solucionar los incrementos de la tasa de motorización con la ejecución de más infraestructura que prioriza al vehículo particular es ir hacia la insostenibilidad. Este tipo de solución además de ser sensible a las finanzas públicas (dada la escasez de recursos que hay en los países en desarrollo) resulta cortoplacista, ya que promueve la adquisición de más vehículos, con lo cual tarde o temprano, la demanda superará la capacidad de la oferta instalada.

Un modelo claro de ciudad sostenible es aquel dónde se favorecen los modos lentos (pie y bicicleta), se fortalece el transporte público y se implementan medidas eficientes de gestión de la demanda vehicular. Bucaramanga y su Área Metropolitana requieren con urgencia una infraestructura adecuada y segura para peatones y ciclistas que les permita complementar el viaje con un verdadero sistema integrado de transporte público masivo. Mientras tanto, se seguirá dando palos de ciego con ínfulas de sostenibilidad.