Uso de cookies

La Silla Vacía usa Cookies para mejorar la experiencia de nuestros usuarios. Al continuar navegando acepta nuestra política.

listo

2019 y la insoslayable agenda ambiental

Per se no debe haber una enemistad sobre la idea del cambio, sino un aprovechamiento del valor empresarial ganado en el sector petrolero, que tiene un desafío de transición inminente.

Andrés Vargas Ferro
Andrés Vargas Ferro
Politólogo y periodista
197 Seguidores173 Siguiendo

0 Debates

31 Columnas

Columna

334

0

17 de Enero de 2019

Pensar el petróleo es reconocer la importancia del sector en términos energéticos, el cual ha respondido a las necesidades de combustión del planeta. El crudo ha tenido un papel protagónico en la historia del siglo XX, sobre la base de relaciones comerciales globales complejas y de competencia entre potencias, desarrollo industrial, fuerza laboral, influencia en el PIB de los países productores, como también, un desgaste inevitable del recurso, ligado a la curva de explotación que deriva en un deterioro obligado de la salud ambiental global.

 

Entonces ¿hasta cuándo explotar? Si el mundo está en cambio. La pregunta que no es de ahora y se ha ido por las ramas en los tomadores de decisiones en Colombia, pero hay que dejar claro que, como se señala en Historia del Siglo XX (Hobsbawm): “Desde los años setenta empezó a discutirse seriamente el problema del `efecto invernadero´, el calentamiento incontrolado de la temperatura del planeta debido a la emisión de gases producidos por el hombre, y en los años ochenta se convirtió en una de las principales preocupaciones” .

 

El cuestionamiento asusta y vamos tarde, por la petróleo dependencia socio-económica a la cual Colombia no escapa. No obstante, si bien los aportes del sector son los más significantes, eso no puede ocultar una necesidad de posicionar nuevos puntos en la agenda, que no responde netamente a un aspecto comercial, sino a una de cuidado ambiental inminente alertado en las últimas Conferencias de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, -firmado por más de 160 Estados de manera vinculante-, para desacelerar las emisiones de carbono tras su punto máximo y evitar el incremento de la temperatura del planeta en 1.5 o 2 grados.

 

 

Ahora la industria no debe quedar en una “era fósil” u obsoleta, ni mucho menos en el olvido. El llamado es a la reinvención del sector energético de la mano de la experiencia, conocimiento y poder posicionado a través de los años. Es decir, per se no debe haber una enemistad sobre la idea del cambio, sino un aprovechamiento sobre un valor empresarial ganado, que tiene un desafío de transición inminente. 

 

Cabe resaltar que el consumo de energía solar se espera que se duplique para 2023 según la Asociación de Empresas de Energía Solar de Rusia y otro ejemplo a fin, como saben Arabia Saudita incursiona fuertemente en el desarrollo de dicha energía, para diversificar su economía y dejar el petróleo sólo para objeto de exportación, profundizando el interés nacional en los recursos renovables. Entonces, no es un capricho. 

 

Ecopetrol, evalúa la expansión de tecnología solar para abastecer las necesidades energéticas de los campos productores. La incursión fue en el Campo Castilla, uno de las más importante del país ubicado en el Meta, revisa la investigación: Con el cual se “evitará la emisión de cerca de 14 mil toneladas de CO2 en un año y de 210 mil toneladas en 15 años” y que se construye, según la empresa, a partir de este trimestre. 

 

Entonces la pregunta es si ¿Ecopetrol no sólo va a diversificar su portafolio para su provisión industrial-energética, sino también hará de este eje renovable, un aspecto comercial y de interés nacional? Frente a un contexto global de responsabilidad y acuerdos multilaterales, que exige una transición energética.

 

Para mayor información sobre impactos sociales y económicos del sector petrolero en colombia, visite

Interactiva: