Uso de cookies

La Silla Vacía usa Cookies para mejorar la experiencia de nuestros usuarios. Al continuar navegando acepta nuestra política.

listo

Mujeres, petróleo e inclusión

La desigualdad entre hombres y mujeres en los puestos de trabajo de la industria petrolera colombiana.

Andrés Vargas Ferro
Andrés Vargas Ferro
Politólogo y periodista
179 Seguidores173 Siguiendo

0 Debates

29 Columnas

Columna

355

0

29 de Enero de 2018

Los 100 años de la industria petrolera que se cumplen este año han coincidido con dos siglos de profundas movilizaciones sociales. Muchas de éstas han ayudado a consolidar mejores espacios sociales para la inclusión de género y ayudar a cerrar la brecha que históricamente ha favorecido la participación masculina dentro de las áreas laborales, políticas y familiares.

Colombia ha llegado tarde en temas de inclusión de género, muy tarde, si se compara con el primer país que permitió el sufragio femenino. Nueva Zelanda reglamentó a finales de 1893 el derecho al voto sin restricciones para las mujeres, mientras que Colombia incluyó este derecho, en otro siglo, 64 años después.

Ahora, si la industria petrolera en Colombia es de las más importantes con un aporte al PIB del 7 por ciento, con Ecopetrol a la cabeza y con uno de los sindicatos más consolidados y con mayor influencia en el país, la Unión Sindical Obrera -USO que promueve dentro de sus estandartes la inclusión y la justicia social, ¿qué tanto se ha abierto un lugar en el negocio, para las mujeres?

Colombia, según el Reporte Global de Género de 2017 ( del Foro Económico Mundial está en el puesto 36 del escalafón, dentro de 117 países, debido a la existencia de leyes como la Ley de Cuotas que exige que al menos el 30 por ciento de cargos públicos en las ramas del poder sean asignados a mujeres. De las mediciones internacionales a la realidad nacional en la industria petrolera hay algunos interrogantes, ya que según la firma Hays en 2015, expusó que de cada 9 trabajadores en la industria, sólo 3 son mujeres.

Si vemos por ejemplo la Junta Directiva de Ecopetrol de 9 sillas, sólo una está asignada a la Directora General de Crédito Público del Ministerio de Hacienda, Ana Milena López, lo que deja ver también cómo están conformados los otros puestos en empresas e instituciones en el país. Resuena también como una líder del sector Sylvia Escobar, presidenta de la comercializadora Terpel. El resto de la pila, en su mayoría, son hombres.

Si los liderazgos son escasos, si las mujeres son preferidas por sus dones administrativos, pero no operativos y los números caen por su peso evidente en la silla de los hombres -del los 9.778 trabajadores aproximados de la empresa, 2.379 son mujeres– se debe hacer un llamado para mirar adentro de las empresas y como un ejemplo por dar a Ecopetrol.

Si bien la Estatal tiene decenas de proyectos dentro de sus líneas de acción social, que invitan a promover la educación y la cultura; la ciudadanía y la democracia, y por último, la competitividad regional ¿Por qué no empezar por fomentar los valores ciudadanos y democráticos que cierren la diferencia en los espacios laborales, por género, dentro de la empresa? 

En dicho contexto de Género, Jairo Franco, Investigador de Crudo Transparente, publicó   La investigación expone la falta de participación de las mujeres en agrupaciones tradicionales y sindicatos:

A pesar de los esfuerzos de inclusión en el país, con iniciativas jurídicas como la mencionada Ley de Cuotas que “crea los mecanismos para que las autoridades, en cumplimiento de los mandatos constitucionales, le den a la mujer la adecuada y efectiva participación a que tiene derecho en todos los niveles de las ramas y demás órganos del poder público”, no se encuentran iniciativas profundas para equilibrar “los puestos” en Colombia por género en el sector privado y según el Foro Económico Mundial, Latinoamérica se demoraría aproximadamente 79 años para que las labores que desarrolla una mujer sean consideradas de la misma manera a las que desempeña un hombre.

A diferencia de otros países, Franco explica que Colombia no cuenta con organizaciones sindicales o sociales exclusivas de mujeres para la industria del petróleo y las ya existentes tienen una participación femenina muy baja (esto se debe entre otros por la cantidad baja de empleadas de la industria). Por lo cual se debe propender la creación de sindicatos de mujeres que atiendan las necesidades particulares de estas. Los ejemplos internacionales en temas energéticos, como Sudáfrica y Australia, muestran que es posible logralo.

Para mayor información sobre impactos sociales y económicos del sector petrolero en colombia, visite   y para conocer la investigación :