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La época del cartel de Medellín se superó

A pesar de la disminución de homicidios en la ciudad, todavía nos hace falta un acuerdo sobre lo fundamental.

Andrés Preciado
Andrés Preciado
Asesor en temas de seguridad y paz
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31 de Enero de 2019

La época aciaga del Cartel de Medellín, por la que por décadas la ciudad ha sido tristemente famosa, se superó.

En parte, por la capacidad enorme de los ciudadanos y las organizaciones (públicas y privadas) de juntarse en torno a un propósito común: “echar pa´lante”, tirar juntos hacia el mismo lado, que no es otro que el progreso y el bienestar de la ciudad y los que en ella habitan.

Muchos problemas detonaron la necesidad de juntarse, de buscar acuerdos centrales de progreso general, entre ellos el hecho de que murieran 5’424 personas en 1990 y 6’349 personas en 1991.

Ese mismo año de proclamación de la Constitución, que en su artículo 13 señala que el derecho a la vida es inviolable, la tasa de homicidios por cien mil habitantes llegó a 369, la ciudad más violenta del mundo.

1991 fue el año de tocar fondo, a partir de ahí jamás se han tenido cifras similares, y aunque han pasado períodos complejos de gestión del homicidio, es una noticia positiva no volver a contar esa historia.

Para poner en perspectiva la discusión actual de homicidios en la capital paisa, vale la pena recordar esos momentos de complejidad: luego de un descenso sostenido desde 1992, entre 1999 y 2002 la tasa de homicidios por cien mil habitantes pasó de 155 a 175 en un primer período de aumento. La segunda etapa se dio entre 2007 y 2009, pasando de 34 (2007) a 94 (2009). Finalmente, entre 2016 y 2018 la tasa pasó de 21 a 25.

Como se ve, por crítico que sea el momento, y el aumento respectivo, siempre las tasas se han mantenido más abajo que en la crisis anterior, si se comparan sus momentos culmen: la tasa de 2018 es menor que la de 2009, y ésta a su vez menor que la de 2002; finalmente la tasa de 2002 es mucho menor que la de 1991.

Esto deja algunos aprendizajes, el primero es que no estamos ante una crisis similar a la del inicio de los noventa, por alarmistas que lleguen a ser las redes sociales actuales. Pese al fracaso que implica que asesinen 632 personas en Medellín (ocurrió en 2018) hay un avance en comparación con la peor época de violencia narcotraficante.

Un avance incompleto, parcial y que amerita mantener la tarea de reducir el número de personas que violentamente pierden su vida, el bien más supremo, pero que no puede hacer perder de vista lo logrado.

La otra cosa que nos enseña esta revisión es que los descensos, aunque constantes en tendencia general, son frágiles y se comportan al vaivén de muchísimas variables, legales o no.

En otras palabras, nada se ha ganado o logrado completamente y el reto de la reducción de muertes por homicidio se reinventa diariamente, aunque hay algunas recetas viejas que bien ejecutadas pueden volver a funcionar.

Medellín debe retomar la idea de acuerdos fundamentales de ciudad, justo en este comienzo del año 2019, que además de iniciar de manera violenta, aporta la oportunidad de refrescar metas, y ahí no hay acuerdo común y fundamental más fuerte y necesario que trabajar por reducir los homicidios.

Todos debemos de tener clara esta prioridad.

La tarea fundamental de la Policía Nacional y del sector seguridad de la Alcaldía de Medellín es la protección de la vida, primero, y luego del patrimonio económico; primero reducir los homicidios, antes que capturar, primero reducir los homicidios antes que tener más cámaras de seguridad, primero prevenir los homicidios antes que discutir en redes sociales pormenores de los hechos de seguridad, menos entre funcionarios vigentes y pasados.

Igual debe pasar con otras instancias de la sociedad llamadas a ejercer vocería. Aportar al desarrollo de Medellín debe partir de preocuparse e involucrarse en la reducción de homicidios y en el mensaje de ciudad en torno a la protección de la vida como bien supremo, esto incluso si se quiere generar un ambiente propicio para asuntos económicos o culturales. Esto interpela directamente voces autorizadas como las de Proantioquia, Comfama, Sura, las universidades y las organizaciones que surgieron como forma de resistir y permanecer en las peores noches del Cartel.

Y definitivamente también implica la conciencia de los ciudadanos. No está bien que una persona muera, ni siquiera si se trata del peor delincuente, porque el homicidio es la pérdida completa del Estado y la sociedad y la muestra fehaciente de nuestra incapacidad para acordar y respetar lo fundamental.

No está bien que se asesine, aún si es de manera legítima y la víctima es aquel que en su momento lo hiciera en forma ilegal, porque solo estaríamos propagando la espiral de violencia y denigrando de los principios centrales de aquello a lo que llamamos Estado y sociedad.

Volver a lo fundamental es acordar que perdimos todos por el homicidio de 632 personas el año pasado, y que todos debemos aportar para que no vuelva a pasar.

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Comentarios (3)

Yovanny Biancardy

01 de Febrero

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Es indiscutible que la cosmovisión de los antioqueños es proclive a la viol...+ ver más

Es indiscutible que la cosmovisión de los antioqueños es proclive a la violencia, esto tal vez se debe a que nuestros imaginarios populares de una u otra forma son violentos, pero lo más preocupante es que muy pocas de esas prácticas socio-culturales sean modificado. El asunto no es si matan a muchas o menos personas, el dilema es que somos una sociedad tradicionalmente violenta por motivos que están inmersos en nuestras costumbres culturales.

Adrian Espinosa

02 de Febrero

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Señor Yovanny nos regala en su comentario un ejemplo de violencia, para mi pr...+ ver más

Señor Yovanny nos regala en su comentario un ejemplo de violencia, para mi producto de su educación no de su ubucación geografica, nadie puede afirmar cual es o no la cosmovision de los habitantes de una region geografica en Colombia, somos un pais diverso, y para llegar a conocer la "cosmovision de los antioqueños" debe usted conocer la cosmovision de mas de 4 millones de personas algo que estoy seguro que usted no ha logrado. EL conflcito en colombia ha tenido diversos origenes pero la motivación economica siempre ha estado detras, es ahí desde donde se debe analizar el conflicto en una zona geografico-politica, no lanzando acusaciones groseras en las que pretende afirmar que lso habitantes de un territorio meresen su desventura.

Yovanny Biancardy

11 de Febrero

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Las cosmovisiones sociales no son individuales, de hecho todas y todos los ...+ ver más

Las cosmovisiones sociales no son individuales, de hecho todas y todos los integrantes de una nación, de una u otra forma piensan lo mismo, esto solo se logra moderar por medio de una educación diversificada que este encaminada a modificar dicha realidad. Ejemplos hay muchos.