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En la diferencia, dialogar para encontrar puntos comunes

Luego de un diálogo convocado por la Secretaría de Seguridad de Medellín con ciudadanos, expertos y algunos entes públicos, se llegó a un acuerdo sobre la metodología para medir los homicidios en la ciudad.

Maira Duque
Maira Duque
Vocera de movimientos ciudadanos
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05 de Febrero de 2019

En julio del 2017 varios ciudadanos que protestábamos contra el aumento de los homicidios en Medellín, derramamos anilina roja vegetal no contaminante en algunas fuentes artificiales de agua, haciendo un llamado para desnaturalizar la violencia y el homicidio.

En un primer momento la administración municipal criminalizó la protesta, pero luego de varias semanas organizaciones sociales y académicas nos juntamos para conversar con las Secretarías de Seguridad, Cultura y Juventud sobre los problemas de convivencia y seguridad que hoy enfrentamos y las formas en que podemos abordarlos. Desde ese momento nos hemos encontrado cada tres meses (con algunas excepciones) para seguir conversando, escuchar los planes de acción que se están llevando a cabo desde la Secretaría de Seguridad y Convivencia, plantear nuestras diferencias pero también encontrar puntos comunes para seguir trabajando. Aunque en este espacio se han hecho varias propuestas ciudadanas a la Secretaría que no han sido evaluadas o viabilizadas, el hecho de que diferentes funcionarios de la misma y a veces el Secretario de Seguridad asistan, demuestra su disposición al diálogo con diferentes sectores sociales.

El pasado 1 de febrero quienes recibimos cada día el Informe de Homicidios preparado por el Sistema de Información para la Seguridad y la Convivencia – SISC, nos llevamos una sorpresa cuando vimos que el día anterior (31 de enero) el informe reflejaba un aumento en el número de homicidios de 10,4%, mientras que el 1 de febrero reflejaba una reducción de 8,9%. Es decir, de un día para otro tuvimos una variación de 19,3 puntos porcentuales en el número de asesinatos. Esto respondió a la decisión de la Secretaría de no contar dentro del número total de homicidios reportados, los homicidios cometidos por la fuerza pública en el ejercicio de su labor; así se unificarían criterios con la Policía y la Fiscalía. ()

Tras reacciones de varios colectivos y organizaciones ciudadanas y académicas en redes sociales, que manifestamos nuestro desacuerdo con el cambio de metodología para la medición y reporte de los homicidios, la Secretaría de Seguridad decidió convocar a un encuentro en el que participaron entes públicos como la Policía, el Ejército, la Fiscalía, Medicina Legal, diferentes organizaciones de la sociedad civil y expertos en temas de Seguridad y Convivencia. En este se plantearon algunos argumentos sobre la conveniencia de tener un informe que, reflejara en su consolidado el número total de homicidios cometidos en la ciudad incluidos los de la Fuerza Pública en el ejercicio de su labor, aclarando que estos últimos se dan bajo el marco del uso adecuado de la fuerza y que siempre que suceden son investigados para comprobar que hayan sido cometidos como último recurso ante una situación extrema. Finalmente el Secretario de Seguridad y su equipo tomaron la decisión de cambiar nuevamente el informe de homicidios, manteniendo la anterior metodología pero agregando otros elementos de análisis que pudieran dar una lectura más acertada sobre el asesinato en Medellín.

Este proceso, en el que se abrió un espacio de diálogo con organizaciones sociales para tomar conjuntamente una decisión importante para la ciudad, demuestra hasta cierto punto la apertura al diálogo que sigue teniendo la Secretaría y la intención de mantener una conversación abierta con ciudadanos que también están pensando la seguridad y la convivencia.

Aunque han sido varios los desplantes, aunque nos gustaría que “confianza ciudadana” fuera mucho más que un slogan, aunque muchas veces diferentes sectores no nos hemos sentido escuchados cuando planteamos que las estrategias de seguridad deberían enfocarse menos en vigilancia (helicóptero, cámaras, altoparlantes) y más en convivencia, o cuando pedimos que se hagan esfuerzos más contundentes para crear capacidades ciudadanas que nos permitan gobernar los territorios que habitamos (como lo estipula la Política Pública de Seguridad y Convivencia), personalmente reconozco la persistencia de la Secretaría de Seguridad en espacios de diálogo ciudadano y me pregunto… ¿cómo hacemos para que las miradas ciudadanas tengan más relevancia en escenarios de debate público, y para que realmente puedan incidir en las decisiones que toma el gobierno?

Esta es una pregunta que queda abierta, y que ojalá podamos seguir explorando juntos.

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