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De la reconciliación y otros demonios

Sí el Alcalde Federico además de cazar pillos se dedicara a liderar actos de reconciliación, su huella en Medellín sería imborrable y pondría otra impronta a su gestión. 

Rocio Pineda-García
Rocio Pineda-García
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17 de Agosto de 2018

El conservadurismo paisa nacido de las entrañas antioqueñas está caracterizado por rosarios, cristos, vírgenes que adornan vehículos privados y públicos, grutas de vírgenes en calles y carreteras, cruces en lo alto de las montañas o vigilias día y noche cada octubre, frente a la sede principal de Profamilia-Medellín.

Un exorcismo para las jóvenes en busca del servicio de interrupción voluntaria de embarazo, al que tienen derecho según la Sentencia C-355 de la Corte Constitucional.  

Ni que decir de los resultados electorales en contra del plebiscito por la paz, estimulado desde los púlpitos eclesiales, en un territorio urgido de la paz y la reconciliación que ha ocupado los primeros lugares en cifras de víctimas de desplazamiento forzado, asesinatos, masacres, desapariciones igualmente forzadas, violación de mujeres y niñas, minas antipersonales. Cuna del paramilitarismo y la mafia.  

El que peca y ora, empata, dice un refrán paisa.

Al mismo tiempo, ciudadanas y ciudadanos libre pensadores, demócratas modernos, líderes sociales y de derechos humanos a lo largo y ancho del departamento se empeñan a contracorriente en sacar este territorio todavía con rezagos feudales y doble moral, que cruzan el conjunto de las relaciones sociales.

Mujeres y hombres que dan ejemplo del compromiso con la paz, la reconciliación y la ampliación de la democracia política. Son cientos los ejemplos, que pasan desapercibidos, por dar prelación a la crónica roja en noticias y redes sociales.

El pasado 31 de julio, fui testiga de un sentido acto de reconciliación, con ocasión de la presentación de la Biblioteca del Proceso de Paz con las Farc-EP en el Museo Casa de la Memoria de Medellín.

Es esta la primera iniciativa gubernamental del país en destinar un espacio-lugar para la construcción de la memoria colectiva y el nunca más, como antídoto para la vieja costumbre de reciclar olvidos y violencias.

 

Fotógrafa Adriana Roca. Tomadas del Libro “Aunque no estés conmigo”. Publicación Museo Casa de la Memoria. Medellín.2014

 

“Caminos de Esperanza Madres de la Candelaria”, fundada en marzo de 1999, protagonizó un sentido acto de reconciliación, ejemplarizante para esos paisas de carriel y poncho que estimulan odios y violencias. Ojalá estos hechos tuvieran tanto eco periodístico, como la crónica roja que “naturaliza” las violencias.

Pastor Alape, presente en representación del Partido Farc, fue interpelado por Teresita Gaviria, presidenta de las Madres de la Candelaria, sobre sus sentimientos cuando les ve reclamar a sus familiares “vivos libres y en paz”. Con sorpresa, responde Alape, palabras más, palabras menos: Mi madre era una mujer negra, a quien le desaparecieron varios hijos y por miedo, me fui a la guerrilla. Al verlas a ustedes, recuerdo a mi madre llorando por sus hijos. Murió triste y sin la esperanza de encontrarlos". Finalizadas estas palabras, irrumpe en llanto. Teresita se le acerca para brindarle un cálido y sincero abrazo.

Un auditorio repleto de mujeres y hombres de todas las condiciones sociales, étnicas, de género, de edad, le brindamos un sonoro aplauso y nos puso la piel de gallina, por lo sublime del acto.

Una lección moral para este pueblo paisa, que lucha por salir de la barbarie armada, del narcotráfico y del atraso en las costumbres. Es esta una sociedad dinámica, donde los contrastes abundan.

Tal vez al Alcalde Federico le iría mejor, si además de cazar pillos, se dedicara a liderar esta clase de actos en una ciudad que los pide a gritos. Su huella en Medellín sería imborrable y pondría otra impronta a su gestión. Por difícil que sea la construcción de una paz estable y duradera, Medellín y Antioquia necesitan liderazgos gubernamentales proclives a la paz. 

Actos como el que se dio en el Museo Casa de la Memoria, definitivamente contribuyen a cambiar la historia de una ciudad que tiene en este espacio el mejor lugar para construir memorias y mirarnos como sociedad en un espejo que nos muestra nuestros propios demonios.

Comentarios (1)

Lukas Jaramillo Escobar

30 de Agosto

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En la red latinoamericana Instinto de Vida, nosotros hemos encontrado con mucha fuerza que sólo hay tiempo para la solidaridad, que no podemos desperdiciar la más mínima energía que tenemos en algo distinto a ella. El primer paso fluido de la solidaridad es romper la indiferencia con una consigna amorosa: cada víctima es de todos. Importante recomendación para la Alcaldía de Medellín