Uso de cookies

La Silla Vacía usa Cookies para mejorar la experiencia de nuestros usuarios. Al continuar navegando acepta nuestra política.

listo

Carta desde 'La Oficina'

La propuesta de alias 'Tom' para "mediar" la paz en Medellín queda en el aire por falta de acogida desde el Gobierno Nacional y la imposibilidad de actuación de los gobiernos locales.

Andrés Preciado
Andrés Preciado
Asesor en temas de seguridad y paz
20 Seguidores0 Siguiendo

0 Debates

3 Columnas

Columna

1666

0

01 de Septiembre de 2018

'La Oficina', la organización cúpula que controla la mayoría de los grupos delincuenciales o combos de Medellín y el Área Metropolitana del Valle de Aburrá, pasa por su más reciente momento de crisis, luego de la pelea interna entre alias 'Sebastián' y alias 'Valenciano' que llevó a reposicionamientos y reacomodos de poder hasta llegar a otra pelea de capos entre alias 'Tom' y alias 'Douglas', enfrentados por el control territorial, el liderazgo militar y las rentas ilegales en los barrios.

La captura de los mandos más representativos de 'La Oficina' (La de alias '' es la más reciente) ha hecho que su funcionamiento interno se vea golpeado, pese a su capacidad para reemplazar nombres en el entramado de una red que no depende de personalismos. Esta oficina, más que una jerarquía, es un conglomerado de combos con un poder significativo y un nombre ganado en el medio criminal de la capital antioqueña y los municipios cercanos.

En este contexto, alias 'Tom'  esta semana al Gobierno Nacional, luego de hace unos meses a la Alcaldía de Medellín, su mediación y “buenos oficios” para lograr la paz urbana en la ciudad. Esta intención plantea varias aristas para el análisis que es necesario considerar.

En primer lugar es el carácter nacional del reto que representa 'La Oficina' en materia de crimen organizado. Si bien esta es una organización con alto raigambre y poder en Medellín, sus posibilidades de acción delictiva se expanden rápidamente por el territorio nacional a la par que crece su aparato militar ilegal, y eso se da no solo desde una óptica de exportación de capital humano criminal, como tradicionalmente se ha entendido, sino cada vez más con presencia orgánica de estructuras de combos en territorios por fuera de su zona de influencia conocida.

Decir que 'La Oficina' es un reto nacional de seguridad parece un asunto que se da por sentado, a no ser por la falta de protagonismo que esta estructura tiene para los organismos de seguridad y justicia del orden nacional, más allá de la captura de capos.

Por ejemplo, la ley de sujeción o sometimiento (Ley 1908 del 9 de julio de 2018) creada para posibilitar la sujeción a la justicia de grupos armados organizados, según la misma denominación legislativa, no aplica para 'La Oficina', la segunda organización armada más relevante del país, luego del llamado Clan del Golfo.

Esta ley, dispendiosa en su aplicación y desconectada de la dinámica de las estructuras ilegales en su planteamiento, parte del supuesto que un GAO entregará todo su inventario de hombres, delitos y rentas ilegales, en una carta y previo a cualquier acercamiento con las autoridades del orden nacional.

El error se centra en considerar que cualquier grupo armado organizado, 'La Oficina' u otro, enviará una carta con todo su prontuario esperando una condena, cuando es sabido que la gran mayoría de miembros de esta estructura no han sido identificados, y muchos menos tienen pendiente alguno con las autoridades judiciales.

Algunos estudios preliminares en Cali y Medellín señalan que el estado desconoce una parte central de los organigramas de los principales combos, y que aún en los conocidos, solo entre el 20 y el 30 por ciento de las personas identificadas plenamente que pertenecen a la estructura tienen un requerimiento judicial.

El segundo aspecto en relación con la propuesta de Tom tiene que ver con el predicamento en el que pone al Alcalde de Medellín, que no es distinta a la situación de cualquier alcalde en el país.

Mientras el Gobierno Nacional deja de lado en su política de sometimiento a las organizaciones que tienen presencia en lo local, como los combos; son los gobiernos locales, los alcaldes y sus secretarios de gobierno o seguridad, los que deben hacer frente a las alzas delictivas, los escenarios de economía criminal y los territorios controlados por delincuentes.

Para el caso de Medellín, el alcalde ha quedado en medio de un dilema entre la negativa de sometimiento del orden nacional y la propuesta de “mediación” de 'Tom', sin más alternativa que continuar con su apuesta de desarticulación de estructuras con capturas de cúpula, que poco daño hacen a la organización delictiva como tal, a la par que mantiene elementos de intervención social en barrios y algunas estrategias recientes de extinción de dominio para la economía criminal, algo aún incipiente en la operatividad de seguridad en Colombia.

Todo lo anterior deja en el aire la propuesta de 'Tom', por falta de acogida desde el Gobierno Nacional y la imposibilidad de actuación del Alcalde de Medellín.

Más allá de esto, el caso sirve para plantear la necesidad de reflexionar en los sectores seguridad y justicia sobre la coordinación real en materia de lucha contra el crimen organizado que existe entre gobiernos locales y ejecutivo nacional en cuanto a herramientas y margen de acción, más allá de los consejos de seguridad y las fotos conjuntas.

Esa reflexión podría complementarse con un análisis desde la Fiscalía en materia de aplicación del principio de oportunidad, que podría ser más efectivo y eficaz que la mal llamada ley de sometimiento, que seguramente será bautizada como la ley del Clan del Golfo, en caso que se sometan.

 

Aclaración: En relación a este tema es importante señalar que fui subsecretario operativo de Seguridad y subsecretario de Planeación de la Seguridad en la Secretaría de Seguridad y Convivencia de Medellín entre 2016 y 2017.