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¿Por qué Cali es la primera ciudad de Colombia en implementar buses eléctricos?

En Bogotá una flota eléctrica representa la pérdida de contratos de mantenimiento; en Cali, los eléctricos son la respuesta a una operación fiscalmente responsable y sostenible.

Jorge Andrés Barrera
Jorge Andrés Barrera
CEO y fundador de Creatti Labs Colombia
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25 de Noviembre de 2018

Dicen que la necesidad es la madre de la inventiva. Eso explica por qué Cali ha salido adelante como pionera en tener para su transporte público buses eléctricos. Decidir implementar esta tecnología no es un tema ambiental o de moda, es un tema económico.

Todo proyecto tiene dos costos principales: su costo inicial, lo que se cuenta al arrancar; y su costo operativo, lo que va a costar mantenerlo durante su vida útil. No es un secreto para nadie que los dilemas financieros de los sistemas de transporte tienen que ver especialmente con el segundo.  

Los vehículos de combustión interna, gasolina, diésel, y gas tienen algo en particular: su costo de mantenimiento se hace mas alto con el tiempo, la vibración, la temperatura, y el desgaste mecánico, realidades del mundo físico que se encargan, por si solas, de elevar los costos.

Todos estos sistemas de transporte comienzan con unos números muy buenos hasta que pasa el tiempo y el costo de mantener los buses empieza a afectar el bolsillo de todos. Entonces, menos buses operan, los usuarios los utilizan menos y el nivel de servicio se ve afectado.

Ciudades como Bogotá tienen los recursos para pagar el mantenimiento. La cifra cambia todos los años pero están en los cientos de miles de millones de pesos. Cali, en cambio, no podía seguir ese camino; la cuidad no tiene las arcas de Bogotá y por eso necesitaba una solución que fuese mas competitiva en el tiempo.

Los buses eléctricos tienen hoy un costo total de mantemiento y vida menor a los buses diésel o gas. Y no es en una mínima proporción: alrededor del 20-30 por ciento menor en el costo total. Y, en unos años serán un 50 por ciento más económicos.  En Bogotá una flota eléctrica representa la pérdida de cuantiosos contratos de mantenimiento; en Cali, los eléctricos son la respuesta a una operación fiscalmente responsable y sostenible.

Pero todo no es plata, los indicadores económicos son importantes; sin embargo, los usuarios juega un papel de igual importancia. Cali tenia algo particular, la empresa de Baterías MAC, que al momento que comenzó a moverse el tema eléctrico en Cali aún era manejada por una familia muy reconocida del Valle, jugó un papel crucial: ayudó a crear confianza en estas nuevas tecnologías. Así, sumó a transportadores y operadores al tema.

Desde el año 2013, Cali comenzó a planear la llegada de esta tecnología; me consta, porque personalmente he realizado mas de 100 visitas a la cuidad, para hablar, vender y avanzar este tema. Desde 2014, rodaba ya el primer prototipo eléctrico, primitivo para lo que hoy se tiene pero fue el primero de construcción nacional. Medellín y Bogotá tienen en pruebas buses de BYD, un gigante Chino, pero incluso ellos, hasta 2017 no tenían una solución para Colombia.

Yo vivo en Medellín, y ¿qué ha pasado en Medellín? Nuestras amadas montañas nos esta jugando una movida sucia o mejor dicho, no dejan que el aire sucio salga. Todas las ciudades en Colombia están contaminando; todas tienen las mismas motos, carros, buses, volquetas etc. La diferencia, está en que los vientos no renuevan con la misma rapidez la polución. Este fenómeno ha generado un el empuje político que la razón no hubiese podido.

Medellín también tiene una empresa que sabe de movilidad eléctrica: el Metro. Tener metro parece haber causado un efecto diferente: en vez de acercarse de una manera creativa al problema, Medellín esta licitando buses eléctricos de altísimos requerimientos técnicos y por ende, muy costosos. No tengo nada contra lo bueno y lo fino; de hecho, es parte de la estrategia de ser una cuidad innovadora, pero cuando pocas empresas pueden cumplir, se arriesga no solamente la imagen de la cuidad sino el tiempo para adoptar nuevas tecnologías.

Parece que la licitación de Medellín para 55 nuevos buses de 80 pasajeros es compleja y frágil por esta misma razón. Espero que prospere, ya que todas las ciudades están en mora de adoptar buses eléctricos y proveer un mejor aire para sus ciudadanos.

Existen muchos argumentemos por los cuales se teme a nuevas tecnologías, muchos tienen que ver con la confianza y el conocimiento existente que permite modelar, financiar y operar tecnología existente. Siempre la penetración de nuevas tecnologías es difícil, pero la realidad es que hoy en día no usamos maquinas de escribir, ni el fax para comunicarnos, ni el caballo para transportarnos: las nuevas tecnologías tienen una curva de mejora. Actualmente, para buses y vehículos eléctricos la mejor es del 20 por ciento anual.

O sea que, si una tecnología como la eléctrica no se escoge hoy porque es un 20 por ciento mas costosa, el año siguiente empatará y seguirá mejorando año tras año. Eso quiere decir que escoger un bus a diésel o gas hoy, significa casarse con una tecnología obsoleta que no tiene esa capacidad de mejora. Al 20% de mejora, los eléctricos serán 2x mejores en 4 años, y 4x mejores en 8 años. Mientras que los buses de Transmilenio viven su vida útil, Cali podrá gozar de buses 18 veces mejores.

¿Parece mentira no? Por eso hoy gozamos de teléfonos inteligentes, cámaras y videos compartidos que le dan la vuelta al mundo en segundos. Ese es el poder de las tecnologías con una curva de mejora.

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